La Resurrección de Jesucristo

La Resurreccióde Jesucristo

— Victoria sobre la muerte

Obispo Alejandro (Mileant)

Traducido por Nelson y Larisa Obando

Contenido:

Los Eventos de La Resurrección. Las dos Pascuas. Profecías Acerca de la Resurrección de Cristo. El Oficio Pascual. Oficio Pascual. Homilía de San Juan Crisostomo. La Divina Liturgia. Los Frutos Espirituales de la Resurrección de Cristo. Comentarios.

Impresiones sobre el Fuego Sagrado. El Fuego del Santo Sepulcro. El Primer Concilio Ecumenico y la Celebracion de Pascua.


La Resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra Fe. La Resurrección de Cristo es la primera, la más importante y la más grande Verdad, con la proclamación de la cual los apóstoles empezaron su evangelización. Así como la muerte de Cristo en la Cruz limpió nuestros pecados, así su Resurrección nos da la Vida Eterna. Por esa razón la Resurrección de Cristo es un fuente de alegría, de inagotable regocijo que llega a su punto más alto durante la celebración de la Pascua Cristiana.

En este artículo, vamos a contarles cómo sucedió la Resurrección de Jesucristo, les mostraremos la relación entre la Pascua del Antiguo Testamento y la Pascua del Nuevo Testamento; les traeremos las profecías del Antiguo Testamento acerca de la Resurrección del Salvador; les contaremos acerca del significado que tiene la Resurrección de Cristo para nuestra vida y para la vida de la Humanidad entera. Al final les traeremos los principales momentos de la Liturgia Divina de Pascua y el Canon Pascual.

Los Eventos

de La Resurrección.

Probablemente, no hay hombre sobre la tierra que no haya oído acerca de la Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, pero al mismo tiempo, aun y cuando los hechos de su muerte y Resurrección sean tan ampliamentemente conocidos, su esencia espiritual, su sentido intrínseco es un misterio de la Sabiduría de Dios, de Su Justicia y de Su infinito Amor. Las mentes humanas más brillantes se han inclinado impotentes ante este incomprensible misterio de la Salvación. Sin embargo, los frutos espirituales de la muerte y Resurrección del Salvador son accesibles a nuestra fe y palpables al corazón. Y gracias a la capacidad dada a nosotros de percibir la Luz espiritual de la Verdad Divina, nosotros estamos seguros que el Hijo de Dios Encarnado voluntariamente murió en la Cruz para limpiar nuestros pecados y resucitó para darnos la Vida Eterna. En esta convicción se fundamentan nuestras creencias religiosas.

Ahora brevemente recordaremos los principales eventos relacionados con la Resurrección del Salvador. Como narran los Evangelistas, Nuestro Señor Jesucristo murió en la Cruz el viernes, cerca de las tres de la tarde, la víspera de la Pascua Hebrea. Aquel mismo día, una vez llegada la noche José de Arimatea, hombre rico y devoto, junto con Nicodemo bajaron de la Cruz el cuerpo de Jesús, lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según era costumbre sepultar entre los judíos y lo pusieron en un sepulcro de piedra. Este sepulcro José de Arimatea lo labró en una peña para su propio funeral, pero por su amor a Jesús se lo cedió a El. Este sepulcro está en el huerto de José junto al Gólgota donde crucificaron a Cristo.

José de Arimatea y Nicodemo eran miembros nobles del Concilio o Corte Suprema Judía y al mismo tiempo eran secretamente discipulos de Jesús. En la entrada al sepulcro donde pusieron a Jesús ellos colocaron una gran piedra. Jesús fue sepultado presurosamente y no siguiendo todas las reglas, porque esa misma noche empezaba la celebración de la Pascua judía.

Aún y cuando era el día de reposo el sábado por la mañana, los principales sacerdotes fueron a Pilatos y le pidieron permiso para poner a la entrada del sepulcro soldados romanos para resguardar la tumba. Entonces ellos fueron y asegurando la piedra, la sellaron. Todo esto fue hecho por prevención, ya que ellos recordaban lo que había dicho Jesucristo que resucitaría al tercer día después de su muerte. De esta manera las autoridades judías sin siquiera sospecharlo prepararon las pruebas irrefutables de la resurrección de Cristo que vendría al día siguiente.

¿Dónde estuvo el Señor con su Alma después de su Muerte? Según la creencia de la Iglesia, El bajó al Infierno con su mensaje evangelizador de Salvación y sacó de ahí a las almas que en El creyeron (1 Pedro 3:19).

Al tercer día después de su muerte, el día Domingo, temprano por la mañana, cuando aún estaba oscuro y los soldados cuidaban en sus puestos la tumba sellada, nuestro Señor Jesucristo resucitó de entre los muertos. El misterio de la Resurrección, así como el misterio de la Encarnación son incomprensibles. Nosotros con nuestra débil inteligencia entendemos este suceso como que en el momento de la Resurrección el alma de Dios Hombre regresó a su cuerpo, después de lo cual el cuerpo tomó vida y se transfiguró haciéndose incorruptible y espiritual. Después de esto Cristo Resucitado abandonó la tumba sin quitar la piedra y sin romper el sello. Los soldados no vieron lo que sucedió en la tumba y después de la Resurrección continuaban cuidando el sepulcro vacío. Luego sucedió un terremoto cuando un Angel de Dios bajó del Cielo, removió la piedra de la puerta y se sentó en ella. Su aspecto era como un relámpago y su vestido era blanco como la nieve. Los soldados al ver al Angel se asustaron y huyeron.

Ni los discípulos de Jesús, ni las mujeres miróforas sabían algo acerca de lo ocurrido. Porque como el funeral de Jesucristo fue realizado presurosamente, entonces las mujeres quedaron de acuerdo que al día siguiente después de la celebración de la Pascua, o sea el domingo, irían al sepulcro y terminarían de ungir el cuerpo del Salvador con especias aromáticas. Ellas no sabían nada acerca de la guardia romana que resguardaba el sepulcro, ni tampoco acerca de que la tumba estaba sellada. Cuando empezó a amanecer, María Magdalena, María la madre de Jacobo y Salomé y otras mujeres devotas, salieron hacia el sepulcro con especias aromáticas. De camino al sepulcro pensaban: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? ya que como explica el evangelista la piedra era enorme. De primera llegó al sepulcro María Magdalena. Ella al ver la tumba vacía corrió a los discípulos Pedro y Juan y les dijo que había desaparecido el cuerpo del Maestro. Un poco después llegaron al sepulcro las demás mujeres. Ellas vieron en la tumba a un joven sentado al lado derecho y vestido de ropa blanca. El misterioso joven les dijo a ellas: “No se asusten, pues yo sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado, El resucitó. Vayan y díganle a los discípulos que ellos lo verán a El en Galilea.” Con gran emoción por la inesperada noticia, ellas salieron rápidamente hacia donde estaban los discípulos.

Entre tanto los apóstoles Pedro y Juan al escuchar de María lo sucedido, corrieron al sepulcro, pero al encontrar allí solamente los lienzos y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, regresaron a casa en una gran incertidumbre. Después de ellos María Magdalena regresó a la tumba de Cristo y rompió en llanto. Al mismo tiempo ella vio en la tumba dos ángeles con vestiduras blancas que estaban sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y los ángeles le preguntaron a ella por qué lloras? Ella les dijo: Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto vio a Jesús que estaba allí, pero no lo reconoció. Jesús le dijo: Mujer y por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella pensando que era el hortelano le dijo: Si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo llevaré. Entonces le dijo a ella: ‘¡María!’ Ella habiendo escuchado esa voz conocida se volvió hacia Jesús y, reconociéndolo, exclamó: ‘¡Maestro!’ Y se inclinó a sus pies. Pero el Señor no le permitió que lo tocara, sino más bien le ordenó que fuera a donde estaban los discípulos y le contara acerca del milagro de la Resurrección.

Esa misma mañana los soldados fueron a los principales sacerdotes y les comunicaron acerca de la aparición del Ángel y de la tumba vacía. Esa noticia preocupó mucho a los líderes judíos: se habían cumplido sus angustiosos presentimientos. Ahora ellos debían preocuparse de que el pueblo no creyera que Jesús resucitó. Se reunió el concilio y le dieron mucho dinero a los soldados que cuidaban el sepulcro ordenándoles difundir el rumor de que los discípulos de Jesús se robaron el cuerpo durante la noche cuando los soldados dormían. Así lo hicieron los soldados y así el rumor acerca del robo del cuerpo del Salvador se mantuvo largo tiempo en el pueblo.

Durante el primer día de su Resurrección, El Señor varias veces apareció ante sus discípulos, los cuales huían de persecución solos o en grupos por distintas partes de Jerusalén. Según la tradición de la Iglesia Jesús primeramente se le apareció a Su Madre para consolar su dolor materno. Luego El Señor apareció a las mujeres miróforas diciédoles, “Alégrense!” Y estas mujeres se apresuraron a compartir esta alegre noticia con los demás apóstoles. Ese mismo día El Señor se les apareció también al apóstol Pedro y a dos discípulos Lucas y Cleopas en el camino a Emaús. Por la noche El Señor se les apareció a todos los apóstoles, los cuales se reunieron para hablar acerca del rumor de su Resurrección. Por temor a los judíos, los apóstoles se encerraron en una casa en Jerusalén, según la tradición en el aposento alto de Sión que fue donde se llevó a cabo la Ultima Cena y donde siete semanas después de la Pascua durante el Pentecostés el Espíritu Santo descendió a los Apóstoles.

Una semana después de esto, el Señor de nuevo apareció ante los apóstoles y entre ellos al apóstol Tomás, que no había estado durante la primera aparición del Salvador. Para disipar las dudas de Tomás acerca de su resurrección, el Señor le permitió tocar sus heridas y habiendo creído Tomás cayó a sus pies exclamando: “¡Señor Mío y Dios Mío!” Como narran los Evangelistas, después de su Resurrección durante un periodo de cuarenta días varias veces más se apareció ante sus apóstoles, conversaba con ellos y les daba las últimas exhortaciones. Un poco antes de su Ascensión, el Señor se les apareció a mas de quinientos creyentes.

En el cuadragésimo día después de su Resurrección, el Señor Jesucristo en presencia de sus apósto1es ascendió al Cielo y desde entonces “El permanece a la derecha del Padre.” Los apóstoles por su parte, animados por la Resurrección del Salvador y por su gloriosa ascensión, regresaron a Jerusalén, esperando el momento cuando el Espíritu Santo descendería sobre ellos como se los había prometido a ellos el Señor.

Las dos Pascuas.

Como nosotros sabemos, los tiempos del Antiguo Testamento fueron un período de preparación del pueblo hebreo para la venida del Mesías. Por esta razón algunos sucesos de la vida del pueblo hebreo, principalmente las predicciones de los profetas tenían relación con La Venida de Jesucristo y el comienzo de los tiempos del Nuevo Testamento. La Ley del Antiguo Testamento, según palabras del Santo Apóstol Pablo, “fue ayo para llevarnos a Cristo” (ayo=persona encargada de la custodia o crianza de un niño) y “sombra de los bienes venideros” (Galatas 3:24; Hebreos 10:1).

El más importante evento en la historia del pueblo hebreo, fue su liberación de la esclavitud Egipcia en la época del profeta Moises 1500 años antes de nacimiento del Cristo. Este evento quedó grabado en la celebración nacional hebrea de la pascua, en la cual se conmemoraban también otros eventos relacionados con la liberación de la esclavitud en Egipto. La derrota por un Angel de los primogénitos egipcios y el perdón para los hebreos en cuyas casas habían sido hechas marcas con sangre de cordero; (de allí la palabra Pascua que significa pasa de largo, Exodo 12:11-13).

El milagro de cruzar el Mar Rojo y la muerte de las tropas egipcias que perseguían a los hebreos. Después el pueblo hebreo recibió la ley en el Monte Sinaí y el establecimiento de un Nuevo Pacto con Dios, después de lo cual el pueblo hebreo se considera El Pueblo de Dios. Desde entonces los hebreos al celebrar la Pascua y siguiendo las costumbres de sus antepasados, con oración, ritos y ceremonias simbólicas, comen cordero pascual.

En la significante coincidencia de la muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo con la celebración de la Pascua del Antiguo Testamento, debemos ver la indicación divina de la profunda relación interna entre estos dos eventos acerca de lo cual detalladamente escribe el Santo Apóstol Pablo en su epístola a los Hebreos.

Comparemos paralelamente los eventos de ambas Pascuas

Pascua del

Antiguo Testamento

Pascua del

Nuevo Testamento

Inmolación de un cordero pascual puro, y salvación de los primogénitos hebreos con su sangre (Exodo 12).

Travesía milagrosa de los hebreos a través del Mar Rojo para liberarse de la esclavitud egipcia (Exodo 14:22).

Establecimiento de la Ley de Dios, en el Monte Sinaí, día 50 desde que salieron de Egipto y conclusión de la Unión (Pacto) con Dios (Exodo 19).

Se alimentaron comiendo Maná milagrosamente mandado por Dios (Exodo 16:15).

Cuarenta años de vida errante por el desierto y distintas pruebas que fortalecieron al pueblo hebreo en la fe de Dios.

Colocación de una serpiente de cobre para que los hebreos que la miraron se salvaran de ser mordidos por serpientes venenosas (Números 21:9).

Entrada de los hebreos a la Tierra Prometida a los padres de ellos (Josué 4).

Muerte en la Cruz del Cordero de Dios con la sangre del cual se salvan los primogénitos del Nuevo Testamento: los cristianos (1 Pedro 1:19).

Bautismo en agua para liberarse del poder del Diablo(1 Cor.10:1-2 y véase también Rom. cap 6 y 7).

La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles al día 50 después de la Pascua, y conclusión del Nuevo Pacto (Hechos 2).

Tomar y comer El Pan del Cielo: El Cuerpo y la Sangre de Jesús (Juan cap. 6).

Las pruebas que cada cristiano debe soportar durante su vida.

Liberación de mordeduras de la serpiente espiritual: el diablo con la fuerza de la Cruz (Juan 3:14).

Promesa de un Nuevo cielo y una Nueva Tierra en la que va a habitar la Justicia (2 Pedro 3:13).

De esta confrontación de eventos pascuales, nosotros vemos cómo los eventos de la Pascua del Antiguo Testamento sirvieron de prototipo a la Pascua del Nuevo Testamento, y anunciaron acerca de grandes cambios espirituales que deberían de acontecer en la vida de la Humanidad entera después de la Resurrección del Mesías. Por esa razón los apóstoles cuando celebraban la Pascua de Nuevo Testamento afirmaban: “porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Cor. 5:17).

Profecías Acerca de

la Resurrección de Cristo.

Acerca de la Resurrección de Mesias testifican muchas profecías. Entre ellas hay que recordar aquellas que predecían que El Mesías va a ser no solo Hombre sino también Dios y por consiguiente va a ser inmortal por su naturaleza divina. Véase por ejemplo: Salmos 2, Salmos 45 y Salmos 110, Isaías 9:6; Jeremías 23:5; Miqueas 5:2; Malaquías 3:1. Acerca de la Resurrección del Mesías también indirectamente atestiguan los profetas que hablan acerca de su Reino Eterno, por ejemplo: Génesis 49:10; 2 Samuel 7:13; Salmos 2; Salmos 132:11; Ezequiel; Daniel 7:13, porque un Reino Espiritual Eterno supone un Rey Inmortal.

Dentro de las predicciones que directamente hablan de la Resurrección de Cristo, la más clara predicción la constituye la profecía de Isaías, que ocupa el capítulo 53 de su libro. El profeta Isaías que vivió más de 700 años antes del nacimiento de Cristo, describió los sufrimientos de Jesús con tantos detalles, como si estuviera parado al pie de la cruz, termina su narración de la siguiente manera: “Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte, aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto Dios le dará parte entre los grandes y con los poderosos participará del triunfo.”

Las palabras finales de esta profecía hablan directamente de que el Mesías, después de sus sufrimientos de Salvación y después de su muerte vivirá otra vez y será glorificado por Dios Padre.

Acerca de la Resurrección de Cristo predijo también el Rey David, en el Salmo 16, en el cual David, como en el nombre de Cristo dice: “A Jehová he puesto siempre delante de mí, porque está a mi diestra no seré conmovido, se alegró por tanto mi corazón y se gozó mi alma, mi carne también reposará confiadamente porque no dejarás mi alma en el infierno, ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida, en tu presencia hay plenitud de gozo, delicia a tu diestra para siempre” (Salmos 16:8-11; véase también Hechos 2:25 y Hechos 13:35).

De esta manera los profetas sentaron las bases en su pueblo de la fe en la venida y Resurrección del Mesías. Es por eso que los apóstoles con mucho éxito extendían la fe dentro del pueblo hebreo, la fe en Cristo Resucitado, sin importar los obstáculos de parte de los líderes religiosos del pueblo hebreo.

El Oficio Pascual.

No hay oficio más resplandeciente y alegre que La Pascua Ortodoxa. La Liturgia Pascual se inicia con una procesión con la cruz de los que se han reunido para celebrar. Esta procesión va alrededor del templo, con velas encendidas y cantando: “En los cielos los ángeles cantan Tu Resurrección, Cristo Salvador y a nosotros en la Tierra haznos dignos de glorificarte con corazones puros.”

Esta procesión recuerda el recorrido que hicieron las mujeres miróforas a la tumba de Jesús, muy temprano en la mañana para ungir Su Cuerpo Purísimo. Una vez que completan el recorrido alrededor del templo se estacionan ante las puertas principales, que deberán estar cerradas, y el Sacerdote empieza el Matutino con la exclamación: “Gloria a la santa, Consubstancial, Vivificadora e Indivisible Trinidad ahora y siempre…” Luego, al igual que lo hizo el Angel que dió la noticia a las mujeres que venían a ungir al Señor, de que El ya había resucitado, el sacerdote canta tres veces junto con otros Sacerdotes concelebrantes el tropario de la Pascua: “Cristo Resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con Su Muerte, y otorgando La Vida a los que yacían en los sepulcros. El canto de los Sacerdotes es seguido por el coro. Después el principal Sacerdote proclama los versos proféticos del Salmo: “Levántese Dios, Sean dispersados sus enemigos y huyan de Su Presencia los que le aborrecen; desaparezcan como el humo, como se derrite la cera al calor del fuego así perezcan los enemigos de los que aman a Dios!” A cada verso se contesta cantando: “Cristo Resucitó! Luego el Sacerdote repite el inicio del Tropario: “Cristo Resucitó de los muertos, pisoteando a la muerte con su muerte,” y el coro responde “y otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros.” Entonces las puertas del templo se abren, todos entran y empieza la gran ektenia (letanía de la súplica ardiente, con cortas peticiones, a las que se contesta: “Señor, ten piedad,” después de lo cual empieza el solemne canto del Canon Pascual “Día de la Gloriosa Resurrección” compuesto por San Juan Damasceno.

A la hora de cantar el Canon los Sacerdotes celebrantes inciensan totalmente el templo y saludan a los fieles con las palabras: “Cristo Resucitó,” a lo cual los fieles responden: “En verdad Resucitó!” Al final del Matutino se lee el inspirado Sermón de San Juan Crisóstomo que empieza con las palabras: “Si alguien es piadoso…” El oficio usual de Las Horas no se lee y se sustituye por cantos de himnos de Pascua. La Liturgia se oficia a continuacion del Matutino. En lugar de los usuales Salmos se cantan antífonias especiales; cortas oraciones con versos; en lugar de la oración: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,” se canta: “Aquellos bautizados en el Nombre de Cristo.”

En el Evangelio se lee acerca, del Verbo hecho cuerpo (Juan 1:1-7), del nacimiento de El Hijo de Dios, del Dios Padre y de la Divinidad de Jesucristo, El Verbo de Dios y Divinidad que El demostró con Su Gloriosa Resurrección. Cuando concelebran varios Sacerdotes, entonces el Evangelio se lee en distintos idiomas, como señal de que acerca de Su Resurrección los Apóstoles evangelizaron distintos pueblos en sus propios idiomas. En lugar de: “Verdaderamente es digno bendecirte, Madre de Dios, siempre bienaventurada, exenta de pecado…” se canta lo siguiente: “El ángel exclamó a la llena de Gracia, Virgen María: Virgen pura, Alégrate! y otra vez te digo, Alégrate! Tu Hijo se levantó de la tumba, al tercer día después de su muerte y Resucitó a los muertos. Gente Alégrense! Resplandece nueva Jerusalén! (Iglesia), porque sobre Ti ha brillado la Gloria de Dios. Alborózate ahora y alégrate Sión y Tú, oh Purísima madre de Dios, Regocíjate en la Resurrección de Tu Hijo!

Después de La Oración detrás del ambon se realiza la bendición de Artos: Pan especial con representación en el de La Resurrección de Cristo. En uno de los siguientes oficios litúrgicos el Artos se parte y se entrega a los creyentes en memoria de la aparición de Jesús Resucitado a los Apóstoles Lucas y Cleopas, los cuales lo reconocieron después de partir el pan para ellos. Durante el primer día de La Pascua se bendicen huevos, queso y kulichi, con los cuales terminan el ayuno los creyentes.

Oficio Pascual.

Troparion y

Versículos de la Pascua

El sacerdote canta tres veces, muy solemnemente el Troparion Pascual.

Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros (3 veces).

Luego el coro lo repite seis veces, alternando con los versículos (stijis) que canta el sacerdote a la que hace la incensación.

Sacerdote: Vers. (5. 67). Levántese Dios, sean disperados sus enemigos, huyan de su presencia los que le aborrecen.

Coro: Cristo resucitó…

Sacerdote: Como se desvanece el humo, así se disipan y como se derrite la cera en presencia del fuego. Coro: Cristo Resucitó…

Sacerdote: Así perecerán los pecadores ante el Rostro de Dios, mas los justos se regocijarán. Coro: Cristo resucitó…

Sacerdote: Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos. Coro: Cristo resucitó…

Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Coro: Cristo resucitó…

Sacerdote: Ahora y siempre… Coro: Cristo resucitó…

Sacerdote: Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte.

Coro: Otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros.

La procesión retorna al Templo, cantando el Canon (compuesto por San Juan Damasceno). El Sacerdote prior (o el Obispo) lo inicia cantando el 1-er Hirmos y lo continúan el coro.

Canon de la

Gloriosa Resurrección

1 Oda

Hirmos (Tono 1). Hoy es el día de la resurrección, resplandezcamos de alegría, oh naciones, porque la Pascua es la Pascua del Señor. Porque Cristo, nuestro Dios, nos ha hecho pasar de la muerte a la vida, y de la tierra al cielo; ¡nosotros que Le cantamos el cántico de victoria y de triunfo!

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Coro: Troparion. ¡Purifiquemos nuestros sentidos para ver a Cristo resplandeciente como el rayo, con la luz inaccesible de la Resurrección, y oírle diciendo: ¡Regocijaos! mientras le cantamos el cántico de la victoria y del triunfo.

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Purifiquemos nuestros sentidos. . .

Alégrense los cielos y regocíjese la tierra dignamente, y que festeje el mundo entero, visible e invisible; porque Cristo resucitó al gozo eterno.

Katabasia: Hoy es el día de la Resurrección … Cristo Resucitó… (3 veces).

¡Resucitó del Sepulcro Jesús, el Señor, como había predicho concediéndonos la Vida Eterna y la gran misericordia.

3 Oda

Hirmos. Venid, bebamos una nueva bebida, no extraído milagrosamente de la roca muda, sino de la Fuente de incorruptibilidad, que emana del sepulcro de Cristo en quien nos hemos fortalecido.

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Troparion: Ahora todo el universo ha sido lleno de Luz; el cielo, la tierra, y lo que está debajo de la tierra: que la creación entera festeje la Resurrección de Cristo en quien somos fortalecidos.

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Ahora todo el Universo ha sido lleno de Luz…

Ayer me sepulté contigo, oh Cristo, y hoy resucito contigo, con Tu Resurrección. Ayer me habre crucificado contigo; glorifícame Tú en Tu reino, oh Salvador.

Venid bebamos una nueva bebida… Cristo resucitó… (3 veces).

4 Oda

Hirmos: Haciendo la divina guardia, Habakum, divinamente inspirado, esté con nosotros y nos muestre el Angel envuelto en luz diciendo claramente: ¡Hoy es la salvación del mundo, porque Cristo resucitó, siendo Omnipotente!

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Troparion: Cristo nuestra Pascua, dejando intacto el seno Virginal, se reveló hombre, y como sustento se llamó Cordero; y siendo exento de pecado se llamó Inmaculado, y siendo Dios ha sido declarado perfecto.

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Cristo que es la Corona del año, bendecido Por nosotros, fue voluntariamente sacrificado por todos nosotros como tierno Cordero. ¡Pascua de purificación.. de la cual resplandeció por nosotros el Sol de Justicia en forma luminosa!

David, el antecesor de Dios, saltó de gozo ante la simbólica Arca Santa; nosotros, el pueblo santificado para Dios, regocijémonos, viendo el cumplimiento de estos símbolos.

David, el antecesor…

Katabasia: Haciendo la Divina guardia…

Cristo resucitó (3 veces).

5 Oda

Hirmos: Madruguemos con el alba y ofrezcamos al Señor las alabanzas puras, en vez del bálsamo; y contemplemos a Cristo, el Sol de Justicia, otorgando la vida a todos.

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Troparion: Oh Cristo, los que estaban encadenados en el infierno al contemplar la grandeza de Tu inapreciable misericordia, se apresuraron alborozados hacia la luz, celebrando la Pascua Eterna! (3 veces).

Llevando lámparas, vayamos a recibir a Cristo resucitado del Sepulcro como a un Esposo; y celebremos con las multitudes que festejan la Pascua salvadora de nuestro Dios.

Ahora y siempre… Llevando lámparas…

Katabasia: Madruguemos con el alba… (se repite). Cristo resucitó… (3 veces).

6 Oda

Hirmos: Descendiste hasta las profundidades de la tierra, oh Cristo, y aniquilaste las fuerzas que sujetaban los cautivos. Y al tercer día resucitaste del Sepulcro como Jonás salió de la ballena.

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Oh Cristo Tú que no rompiste las puertas de la Virginidad al nacer, Te levantaste del Sepulcro dejando intacto los sellos, y nos abriste las puertas del Paraíso

¡Oh Salvador mío! Tú eres el sacrificio vivo y eterno: Como Dios Te ofreciste voluntariamente al Padre y cuando resucitaste del Sepulcro, levantaste a Adán y a toda su descendencia.

Descendiste hasta las profundidades… (se repite el Hirmos).

Cristo resucitó… (3 veces). Resucitó del Sepulcro Jesús el Señor…

Kontakion: (Tono VIII). Aunque descendiste al Sepulcro, Tu eres Inmortal; destruiste el poder del infierno y resucitaste como vencedor;oh Cristo Dios! Y dijiste a las mujeres miróforas: ¡Regocijaos! y a Tus apóstoles otorgaste la paz. ¡Tú que concedes la resurrección a los caídos!

Ikos: Las doncellas portadoras de bálsamo anticipándose al alba, fueron en busca, como al día, al Sol anterior al sol: que se había ocultado temporalmente en un sepulcro; se decían entre ellas: vamos amigas, a ungir con aromas al Cuerpo Vivificador, que ha sido sepultado, el Cuerpo que levantó Adán el caído y ahora yace en el sepulcro. Vamos, apresurémonos como los Magos, adorémosle y ofrescámosle bálsamo en vez de regalos; al que no está envuelto en pañales sino en mortaja; lamentémonos llorando y clamemos diciendo: ¡Señor, levántate! ¡Tú que concedes la resurrección a los caídos!

7 Oda

Hirmos: El que libró a los varones del horno ardiente, cuando se hizo hombre, padeció como mortal; y por su Pasión revistió al mortal con la belleza de la incorrupción; el Dios de nuestros padres, ¡sea bendito y glorificado El solo!

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Troparion: Oh Cristo, las mujeres dotadas de divina sabiduría fueron con bálsamo en pos de Ti; y los que Te llevaban, llorándote como muerto, se prosternaron ante Ti, como Dios vivo. ¡Y con alegría anunciaron a Tus discípulos la Pascua Mística!

Vers.: Cristo resusitó de entre los muertos!

Las mujeres dotadas de divina Sabiduría…

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Celebramos la destrucción de la muerte y la aniquilación del Infierno, las primicias de una nueva vida eterna. Regocijémonos y alabemos al Autor de estos bienes, al Dios de nuestros padres bendito y glorificado sea E1 solo!

En verdad,qué noble es esta noche de salvación resplandeciente, y debemos festejarla porque procede a la proclamación del brillante día de la Resurrección, en el cual resplandeció corporalmente del Sepulcro, la Luz Eterna.

En verdad, que noble… El que liberó a los varones… Cristo resucitó… (3 veces).

8 Oda

Hirmos: En este día llamado Santo, el primero entre los sábados, su rey y su señor, la fiesta de las fiestas, en el cual bendecimos al Señor por los siglos.

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Troparion: Venid en este insigne día de la Resurrección, participemos del Reino de Cristo, del nuevo fruto de la vida de gozo divino; ¡alabándolo porque es Dios por los siglos!

Vers.: ¡Cristo resusitó de entre los muertos!

Venid en este insigne día…

Oh Sión alza tus ojos en derredor de ti y ved: he aquí que tus hijos vienen hacia Ti del occidente, del norte, del mar y del oriente, ¡bendiciendo en ti a Cristo por los siglos!

Oh Padre Omnipotente, Verbo de Dios y Espíritu Santo, una sola naturaleza en tres Personas. ¡Divinidad suprema; y Esencia Suprema; en Ti hemos sido bautizados y a Ti bendecimos por los siglos!

Oh Padre Omnipotente… Este día llamado santo…

Cristo resucitó… (3 veces).

9 Oda

Megalinaria: Tono 1. Magnifica alma mía, a Cristo el Dador de vida, que resucitó del Sepulcro en el tercer día!

¡Resplandece; resplandece, nueva Jerusalén, pues la gloria del Señor ha brillado sobre ti, alborózate ahora y alégrate Sión; y tú, oh Purísima Madre de Dios, regocíjate por la resurrección de Tu Hijo!

Engrandece alma mía a Aquel que sufrió voluntariamente y fue sepultado, y resucitó al tercer día!

Resplandece, resplandece…

¡Cristo es la Pascua nueva, la Víctima sacrificada, el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo!

Oh divina, oh amada, oh dulcísima palabra tuya, pues Tú,oh Cristo verbalmente prometiste estar con nosotros hasta el fin de los siglos, y nosotros los fieles, teniendo esta promesa cual áncora de esperanza nos regocijamos.

María Magdalena se apresuró al Sepulcro y vio a Cristo, hablándole como si fuera el hortelano.

El Angel radiante clamó a las mujeres. ¡Cesad vuestras lágrimas, Porque Cristo resucitó!

¡Cuando dormiste, levantaste a los muertos desde los siglos, y los despertaste del sueño, como León Real de Judá!

¡Cristo Resucitó, pisoteando la muerte, levantando los muertos; oh pueblos, regocijaos!

¡Hoy la creación toda, se alegra y regocija, porque Cristo resucitó y al infierno venció!

¡Hoy el Señor destruyó el Infierno y levantó a los cautivos, que estaban allí ligados desde los siglos!

Engrandece alma mía el poder de la Divinidad Trina en Personas e indivisible.

Oh Pascua grande y sacratísima, Cristo sabiduría, Verbo y poder de Dios. ¡Concédenos participar de Ti en forma más clara en el día sin ocaso de Tu Reino!

¡Regocíjate oh Virgen, regocíjate oh bendita, regocíjate oh gloriosa, porque Tu Hijo resucitó del Sepulcro al tercer día!

Oh Pascua grande y sacratísima…

El Angel clamó a la llena de gracia: Virgen pura; regocíjate, y de nuevo diré regocíjate, porque tu Hijo resucitó del Sepulcro al tercer día.

Resplandece, resplandece… Cristo resucitó… (3 veces).

Las Alabanzas

Lec.: ¡Todo lo que respira que, alabe al Señor!

Alabad al Señor del cielo, alabadle en las alturas, a Ti pertenece la alabanza, ¡oh Dios!

Alabadle todos sus ángeles, alabadle todos sus ejércitos, ¡a Ti pertenece la alabanza, oh Dios!

¡Esta gloria es para todos sus santos!

Alabadle. en su santuario, alabadle en la extensión de su fortaleza.

¡Alabadle por sus proezas, alabadle conforme a la magnitud de sus grandezas!

¡Oh Cristo, alabamos Tu Pasión salvadora y glorificamos Tu resurrección!

Vers.: ¡Alabadle al son de la trompeta, alabadle con salterio y cítara!

Tú que soportaste la Cruz y aniquilaste la muerte, resucitaste de entre los muertos, salva nuestras vidas, oh Señor, porque eres el único Omnipotente.

Vers.: ¡Alabadle con tímpanos y flauta; alabadle con instrumentos de cuerda y con órgano!

Oh Cristo, Tú que venciste al infierno y levantaste al hombre con Tu resurrección, concédenos de alabarte con corazones puros y de glorificarte.

Vers.: ¡Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de júbilo!

¡Todo lo que respira, que alabe al Señor!

Oh Cristo, Te alabamos glorificando Tu condescendencia, que pertenece a Dios. Tú que naciste de la Virgen sin separarte del Seno del Padre, padeciste como hombre, y soportaste la Cruz voluntariamente, y resucitaste del Sepulcro como salido de bodas, para salvar al mundo; ¡Señor gloria a Ti

El lector y el coro alternan los versículos de la Pascua con los himnos siguientes:

Vers.: Salmo 68 (Tono V). Levántese Dios, sean dispersados sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen.

Coro: Nuestra Pascua, Cristo, el Vencedor nos ha concedido hoy una Pascua noble, nueva bendita, Pascua mística, Pascua augusta, Pascua sin mancilla, Pascua para les fieles. Pascua que nos abrió las puertas del Paraíso, Pascua que santifica a todos los fieles.

Vers.: (S. 68). Como se desvanece el humo, así se disipan, así como se derrite la cera en presencia del fuego.

Venid de la visión, oh mujeres heraldas de buenas nuevas, y decidle a Sión, recibid de nosotros la noticia gozosa de la resurrección de Cristo. ¡Oh Jerusalén, embriágate de gozo, y alborózate de alegría, viendo a Cristo tu Rey, saliendo del Sepulcro como un Esposo!

Vers.: (S. 68). Así perezcan los impíos ante el Rostro de Dios, mas los justos se regocijarán,

Cuando las mujeres, portadoras de bálsamo, fueron al alba al Sepulcro Vivificador, encontraron un ángel sentado sobre la piedra que les dijo así: ¿Porqué buscáis al Vivo entre los muertos? ¿Porqué lloráis al Incorruptible en medio de la corrupción? ¡id, Y anunciadle a sus discípulos!

Vers.: (S. 68). ¡Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos!

La Pascua alegre, la Pascua del Señor! Ha brillado para nosotros una Pascua toda augusta, Pascua en que nos perdonamos unos a otros con alegría. Pascua exenta de tristeza, y esto porque Cristo salió del Sepulcro como se sale de bodas y llenó de alegría a las mujeres diciéndoles: ¡Id anunciadle a los Apóstoles!

Gloria… (Tono V) ahora y siempre…

¡Hoy es el día de la Resurrección:! ¡Resplandezcamos con la fiesta! Abracémonos unos a otros; oh hermanos! Y a causa de la Resurrección perdonemos en todo a los que nos odian. Y clamemos así: Cristo resucitó de entre los muertos, destruyendo la muerte con su muerte; y otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros.

Cristo resucitó… (3 veces).

Homilía de

San Juan Crisostomo.

“Aquél que es devoto y amante de Dios, que disfrute de esta magnífica y brillante fiesta. Aquél que es un siervo agradecido, que entre alegremente en el gozo del Señor. Aquél que está cansado en ayuno, que reciba ahora el denario de recompensa. Si alguien ha trabajado desde la primera hora, que reciba su gratificación correspondiente. Si alguien ha llegado después de la tercera hora, que participe en la fiesta agradecido. Aquél que llega después de la sexta hora, que no dude: él nada pierde. Si alguien ha demorado hasta la novena hora, que se aproxime, sin vacilación. Aquél que llega en la undécima hora, que no tema a causa de su demora, porque el Señor es de gracia y de generosidad. El recibe tanto a los últimos como a los primeros. El concede descanso al que viene en la undécima hora, igual como aquél que ha trabajado desde la primera hora. El tiene misericordia del último, y satisface al primero. A aquél da, y a éste regala. El recibe las obras y acepta la intención. Honra los hechos, y alaba el empeño.

Por lo tanto, entrad vosotros todos al gozo de vuestro Señor. Los primeros y los últimos, tomad vuestra recompensa. Ricos y pobres, regocijaos y alegraos juntos. Porque la mesa está llena, deleitaos de ella todos. El ternero está cebado entero; que nadie se retire con hambre. Regocijáos todos del banquete de la fe. Disfrutad de todas las riquezas de la bondad. Que nadie se queje de su pobreza, porque el Reino Universal se ha manifestado. Que nadie se lamente a causa de los pecados, porque el perdón ha surgido resplandeciente del Sepulcro. Que nadie tema la muerte, porque la muerte del Salvador nos ha librado. Porque destruyó la muerte cuando ésta se apoderó de El. Aquél que descendió al infierno aniquiló al infierno; y lo hizo experimentar la amargura; cuando éste tomó su Cuerpo. Esto predijo Isaías cuando exclamó diciendo: “El infierno fue amargado, cuando Te encontró abajo. Ha sido amargado, funestamente, porque ha sido destruido. Ha sido amargado porque ha sido encadenado. Recibió un Cuerpo, y he aquí que era Dios. Tomó tierra, y encontró Cielo. Tomó lo visible, y fue vencido invisiblemente. ¿Oh muerte dónde está tu poder? ¿Oh infierno dónde está tu victoria? Cristo resucitó, y fuiste aniquilado. Cristo resucitó, y fueron arrojados los demonios, Cristo resucitó y los ángeles se regocijaron. Cristo resucitó y reinó la Vida. Cristo resucitó, y los sepulcros se vaciaron de los muertos. Porque Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, fue el Primogénito de entre los muertos, a El sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos, amén.”

Inmediatamente se canta el Troparion de San Juan Crisóstomo (Tono VIII).

La gracia de tu boca brillante como fuego. iluminó el Universo, y descubrió para el mundo los tesoros del desprecio por el dinero; y nos ha mostrado la excelencia de la humildad. Mas tú, oh Padre Juan Crisóstomo, que nos instruyes con tus palabras, ruega a Cristo Dios, que salve nuestras almas.

Mientras se canta: “Hoy es el día de la Resurrección.” El sacerdote prior aparece ante la Puerta Real teniendo en su mano el Evangelio; todo el clero y los fieles vienen a besar el Santo Evangelio. Los fieles se saludan diciendo: “Cristo resucitó” y se contesta: “En verdad resucitó.”

Así terminan los Matutinos y luego se da comienzo a la Divina Liturgia (La santa Misa).

La Divina Liturgia.

El sacerdote comienza la Liturgia de los Catecúmenos con la Doxología:

Sacerdote: Bendito sea el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Coro: Amén.

Sacerdote: Cristo resucitó de entre los muertos…

El coro repite dos veces este Troparion. Luego el sacerdote procede a incensar el altar, alternando los versículos como al comienzo del Matutino. Sigue el texto usual de la Liturgia, pero con las siguientes variaciones:

Primera Antífona

1) ¡Cantad al Señor con gozo toda la tierra!

Por las oraciones de la Madre de Dios, Sálvanos oh Salvador.

2) ¡Cantad un salmo a Su Nombre, dad gloria a su alabanza! Por las oraciones…

3) Decidle a Dios: ¡Qué temibles son Tus obras! Coro: Por las oraciones. . .

4) Que toda la tierra Te adore y Te celebre, que cante un salmo a Tu Nombre ¡oh Altísimo! Por las oraciones.. .

Gloria… ahora y siempre…

Segunda Antífona

1) Que Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga.

Sálvanos oh Hijo de Dios, resucitado de entre los muertos, Te cantamos aleluya.

2) Que la Luz de su rostro resplandezca sobre nosotros, y tenga misericordia de nosotros. Coro: Sálvanos, oh Hijo de Dios…

3) Para conocer Tu camino sobre la tierra; Tu salvación en todas las naciones. Coro: Sálvanos, oh Hijo de Dios…

4) Que el pueblo Te confiese, oh Dios; que todo el pueblo Te alabe. Coro: Sálvanos, oh Hijo de Dios. Ahora y siempre… Hijo Unigénito, Verbo de Dios…

Tercera Antifona

Levántese Dios, sean dispersados Sus enemigos, y huyan de Su presencia los que le aborrecen.

Cristo resucitó…

Como se disipa el humo, disípense, como se derrite la cera ante el fuego.

Cristo Resucitó…

Así perecen los impíos ante el Rostro de Dios, más los justos se regocijarán. Cristo resucitó…

Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos. Cristo …

Troparion y Kontakion

Cristo resucitó… (3 veces).

Ipakoi: Fueron al alba las mujeres que estaban con María…

Aunque descendiste al Sepulcro…

Trisagion

Coro: Vosotros que fuisteis bautizados en Cristo, os revestísteis de Cristo, Aleluya. (3 veces).

Gloria… ahora y siempre.. . Os revestísteis de Cristo aleluya.

Vosotros que fuisteis bautizados…

Epístola

Prokimenon: Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos.

Vers.: Confesad al Señor porque es bueno; porque su misericordia permanece para siempre.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles (1:1-8).

“Hice mi primer tratado, oh Teófilo, acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y enseñar hasta el día, en que habiendo dado Sus instrucciones por el Espíritu Santo a los Apóstoles, que había elegido, fue llevado a lo alto, a los cuales también después de su Pasión se había presentado vivo con muchas pruebas evidentes, dejándose ver de ellos por cuarenta días y diciéndoles las cosas referentes al Reino de Dios. Y estando en la mesa con ellos les ordenó que no se marchasen de Jerusalén, sino que guardasen la promesa del Padre, la cual oísteis de mí; porque asi como Juan bautizó en agua, vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo de aquí a no muchos días. Así pues, los que se habían reunido le preguntaban diciendo: Señor, vas a restablecer en este tiempo el reino de Israel? Pero El les dijo: no os toca a vosotros conocer los tiempos u ocasiones que el Padre fijó con Su propia potestad; pero recibiréis un poder cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo, y seréis mis testigos no sólo en Jerusalén y en toda Judea y Samaria, sino hasta los confines de la tierra.”

Coro: Aleluya, aleluya, aleluya.

Vers.: Tú, Señor, cuando Te hayas levantado, tendrás piedad de Sión, pues es tiempo de que tengas piedad de ella.

Vers.: El Señor ha mirado desde el cielo y vio a todos los hijos de los hombres.

Evangelio

Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San Juan (1:1-17).

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por El fueron hechas, y sin El nada de lo que es hecho, fue hecho.

En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron. Fue un hombre enviado de Dios el cual se llamaba Juan. Este vino para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquél era la Luz verdadera, que alumbraba a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por El; y el mundo no le conoció. A los suyos vino y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su Nombre; los cuales son engendrados, no de sangre ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan dio testimonio de El, y clamó diciendo: “Este es del que yo decía: El que viene tras de mí es antes de mí, porque es primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos y gracia por gracia. Porque la ley por Moisés fue dada; mas la gracia y la verdad, por Jesucristo fue hecha.”

Megalinaria: En vez de “Verdaderamente es digno” se canta el siguiente himno de la Novena Oda del Matutino: “El ángel clamó a la llena de gracia Virgen pura, regocíjate, y de nuevo digo regocíjate, porque tu Hijo resucitó del Sepulcro al tercer día.”

Resplandece, resplandece…

Kinonikon: El Cuerpo de Cristo, tomad; de la Fuente de Vida, bebed. Aleluya.

En vez de: Hemos visto la verdadera luz… se canta: Cristo, resucitó de entre los muertos…

Los Frutos Espirituales

de la Resurrección de Cristo.

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Cor. 15:22). Estas palabras del Apóstol no solo hablan de la Resurrección física de la gente, sino más bien, en primer lugar de la Resurrección Espiritual. Así como existe muerte física y muerte espiritual, asimismo la Resurrección existe física y espiritual. La muerte espiritual de Adán que consistió en la pérdida de contacto con Dios, fue anterior a la muerte física. De Adán, la muerte como resultado del daño moral, pasó a todas las personas. La Resurrección de Cristo constituye el comienzo de nuestra Resurrección espiritual, el despertar en nosotros de aspiraciones espirituales, y también de un renacimiento moral. Acerca de esta resurrección espiritual de los creyentes, El Señor dijo: “Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren, vivirán” (Juan 5:25). Esta es la “primera” resurrección acerca de la cual se habla en el libro de Apocalipsis 20:5. Esta resurrección consiste en que la gente que creyó en el Hijo de Dios, y que creyó en el misterio del bautismo, nacen para la vida espiritual y se hacen capaces de vivir de acuerdo a los más altos intereses y recibir los más altos sentimientos. La gracia de Dios ayuda a los cristianos a perfeccionarse en virtud, y a crecer espiritualmente. Por eso los apóstoles consolaban a los cristianos recordándoles que ellos en contraposición con los incrédulos paganos “ya resucitaron con Cristo” (Col.3:1).

La resurrección espiritual en esta vida, sirve de fundamento para la resurrección física, la cual por la fuerza de Dios todopoderoso sucederá el último día de existencia de este mundo. Entonces las almas de todos los muertos regresarán a sus cuerpos y todas las personas revivirán, independientemente de dónde y como murieron. Pero el aspecto de los resucitados va a reflejar su situación interior: unos van a aparecer brillantes y alegres y otros parecerán espantosos como muertos andantes. Acerca de la Resurrección de todos El Señor predijo de la siguiente manera: “Porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y los que hicieron lo bueno saldrán a Resurrección de vida, más los que hicieron lo malo a Resurrección de condenación” (Juan 5:28-29.).

Entretanto la Resurrección de todos que tendrá lugar hay que diferenciarla de las resucitaciones temporales de muertos que Nuestro Señor Jesucristo y sus discípulos llevaron a cabo según Los Evangelios y el Libro de los Hechos de Los Apóstoles. Por ejemplo la resucitación de la hija de Jairo (Marcos 5:41), la resucitacion del hijo de una viuda en el pueblo llamado Nain (Lucas 7:14), y la resucitación de Lázaro (Juan 11:43), que estuvo en la tumba cuatro días y otros, eso fue un despertar temporal de la muerte, ya que luego de determinado tiempo murieron como toda la gente. Pero la Resurrección de todos los muertos va a ser una resurrección eterna, en la cual las almas de la gente se unirán por siempre con sus cuerpos sin corrupción. En la Resurrección de todos, los justos se levantarán transfigurados, espirituales e inmortales. El primer resucitado con este cuerpo espiritual fue Nuestro Señor Jesucristo al cual el Apóstol Pablo lo llama el primogénito de los que murieron (1 Cor. 15:20). Entonces en la Resurrección de todos “los justos resplandecerán como el sol en el reino de Su Padre” (Mateo 13:43).

La Fiesta le la Pascua Cristiana, los cristianos ortodoxos la celebramos alegremente, porque nosotros en los días de Pascua más fuerte que en otro tiempo, sentimos la renaciente fuerza de La Resurrección de Cristo; esa fuerza que dominó el poder de las tinieblas, que libero a las almas del infierno, que abrió las puertas del Cielo, que venció los lazos de la muerte y que llenó de vida y luz las almas de los creyentes. Es de destacar que la alegría de Pascua además se expande a una gran cantidad de gente: No solo a los profundamente creyentes sino también a tibios y a los alejados de Dios. Durante La Pascua todo el mundo e incluso, parece que la naturaleza, que no tiene alma, se alegra de la victoria de la Vida sobre la Muerte.

El día de la Santa Pascua los fieles se saludan unos a otros con besos fraternales diciendo las palabras: !”Cristo Resucitó!” y la otra persona responde: “En Verdad Resucitó!” y se intercambian huevos coloreados que sirven como símbolo de La Resurrección. Durante todos los días de la semana de la Pascua, la puerta de entrada al Santuario, llamada Puerta Real, permanece abierta simbolizando que con la Resurrección de Cristo todas las personas tienen abierto el acceso al Cielo. Desde el primer día de La Santa Pascua hasta la celebración de la Liturgia de La Santa Trinidad (durante 50 días)no se deben hacer reverencias inclinando la cabeza hasta el nivel del suelo.

Comentarios.

1. Acerca del milagroso evento de La Resurrección de Cristo de entre los muertos, testifica El Fuego de Gracia que cada año la noche de Resurrección, baja y arde en el Templo de La Resurrección de Cristo en Jerusalén. Este Templo fue construido en el lugar del Sepulcro y Resurrección del Salvador. El origen de este fuego es inexplicable. Desde que aparece el fuego de Gracia no se consume y con su llama es posible tocarse el rostro. Solamente después de algún tiempo el fuego adquiere su temperatura normal. El Patriarca Ortodoxo de Jerusalén (o su suplente),una vez que recibe el fuego de Gracia enciende con él las velas, las cuales son dadas por el Patriarca a los numerosos peregrinos que han venido al Templo. El milagroso fuego produce en los peregrinos presentes en el Templo una gran impresión y provoca una gran Alegría. Es de hacer notar que el fuego de Gracia, desciende sólo para los ortodoxos y siempre en tiempo de la Pascua Ortodoxa. Los representantes de otras confesiones de Fe, que también ofician en este Templo no reciben el fuego de Gracia.

La pascua hebrea se celebra al día número 14 del mes lunar Nisan. Este día siempre llega en primavera durante la luna llena. La Pascua Cristiana está íntimamente relacionada con la Pascua hebrea. El Primer Concilio Universal que se reunió en el año 325 estableció celebrar La Pascua Cristiana el día Domingo en el período de equinoccio de primavera y siempre después de La Pascua Hebrea. Siguiendo estas resoluciones de Concilio y cálculos astronómicos de los científicos de Alejandría, se ideó un sistema para calcular el día de La Pascua Ortodoxa para cada año. Así fue como apareció la Tabla de los días de Pascua para muchos años por venir. La secuencia de los Días de Pascua se repite cada 532 años. Según la Tabla de los días de Pascua la mas tempranera Pascua llega el día 22 de Marzo según el antiguo estilo (4 de Abril según el nuevo Estilo). Y la más tardía el 25 de abril según el antiguo estilo (8 de Mayo según el nuevo Estilo). Con el movimiento de los días de Pascua también se mueven el periodo de Cuaresma y las fiestas que celebran la entrada del Señor a Jerusalén (una semana antes de la pascua), la ascensión del Señor (al día 40 después de la Pascua y Pentecostés (al día 50 después de la Pascua). Según la tabla de los días de Pascua, en 1999 la pascua será el 11 de Abril según el Nuevo estilo; y en el año 2000 será el día 1 de Mayo según el Nuevo estilo.

La Resurrección de Jesucristo fue atestiguada por los ángeles (Mateo 28:5-7, 1, Marcos 16:5-7, Lucas 24:4-7, Lucas 23); por los apóstoles (Hechos 1:22; 2:32; 3:15; 4:10 y 33; 5:30-2; 10:29-41; 13:31; 1 Corintios 15:15); por sus enemigos (Mateo 28:11-15) y más que todo por el mar de milagros que se realizaron y que se continúan realizando en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.

Impresiones sobre

el Fuego Sagrado.

Querido …. “¡Cristo resucitó! … Permítame compartir con ustedes los acontecimientos extraordinarios ocurridos hace unos días en Jerusalén. El sábado Santo, después de la aparición del fuego sagrado, a las 4 de la mañana, un obispo griego vio en el cielo, directamente sobre la cúpula del Sepulcro del Señor, una cruz roja que apareció y desapareció tres veces. El mismo día de Pascua, una de nuestras Hermanas de Getsemani, fue durante el día a venerar el Sepulcro del Señor. Tenia un par de velas en la mano. Cuando se prosternó delante del Sepulcro, su mano con las velas rozó el Sepulcro y repentinamente sus velas se encendieron con un suave fuego azul al principio, que rápidamente se convirtió en una gran llama. ¡Maravillosas son tus obras, oh, Señor! ¡En verdad resucitó!”

Abadesa Ana, Betania.

Para aquellos que no sepan qué es el Fuego Sagrado, simplemente diré que es un gran milagro que ha ocurrido por siglos el Gran Sábado Santo, el sábado anterior a la Pascua Ortodoxa, día de la Resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Ello ocurre en la Catedral de la Resurrección del Señor en Jerusalén cuando, en espera de lo que va a ocurrir, todas las llamas de las lámparas votivas y de las velas se apagan y están frías. Entonces, todos los presentes en el templo, esperan con espíritu de oración (y excitación) la llegada del Fuego Sagrado. El Patriarca Ortodoxo de Jerusalén o un Obispo Ortodoxo designado entra al Santo Sepulcro después de haber sido minuciosamente examinado en busca de material combustible. Cuando Dios lo establece, el Fuego Sagrado aparece sobre la lápida de mármol que cubre la roca sobre la que yacía el cuerpo del Señor en el momento de Su Resurrección. A veces el Fuego Sagrado entra en otra parte de la Catedral, a veces lo hace simultáneamente en varios lugares, en lámparas votivas o en velas, sobre íconos o simplemente en al aire. Esta llama arde pero no quema, los fieles se bendicen con él, y aún los que tienen barba o los hombres y mujeres con cabello largo no se les chamusca instantáneamente como ocurre con el fuego normal. Después de un tiempo la llama se revierte al estado “normal” del fuego. Este milagro nunca fue encontrado falso por aquellos que desearían ver a la Iglesia Cristiana Ortodoxa avergonzada delante las naciones no cristianas y ateas.

Archipreste Stefan Pavlenko.

P.S. Llamé a la Abadesa Ana de Jerusalem y dijo que cuando envió la carta no sabía que lo mismo (velas que se encendieron por la gracia de Dios) ocurrió varias veces el día de Pascua como le ocurrió a la monja de Getsemaní.

El Fuego del Santo Sepulcro.

“Una muchedumbre de creyentes se reúne el Sábado Santo en la Iglesia del Santo Sepulcro. En ese día desciende fuego del cielo y enciende las lámparas en la Iglesia.” Así se lee en uno de los muchos libros del siglo XII con itinerarios pascuales para Tierra Santa.

El Milagro del Fuego Sagrado” es conocido por los cristianos de la Comunidad Ortodoxa como “el mayor de todos los milagros cristianos.” Se manifiesta cada año, a la misma hora, del mismo modo y en el mismo lugar. No se conoce ningún otro milagro que se haya producido — y se esté produciendo — tan regularmente y por tan largo tiempo.

Hay fuentes tan antiguas como del siglo VIII d.C. que documentan este milagro. Tiene lugar en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, la cual es, para millones de creyentes, el lugar más sagrado de la tierra.

Ee puede seguir la traza del milagro a través de los siglos, en los numerosos itinerarios pascuales para Tierra Santa. El abad ruso Daniel presenta, de manera minuciosa, en su itinerario escrito entre 1106 y 1107, el “Milagro de la Santa Luz” y la ceremonia relacionada con él. Nos dice cómo el Patriarca entra en la Capilla del Santo Sepulcro (La Anástasis) con dos velas apagadas. Se arrodilla frente a la piedra sobre la cual Cristo fue colocado luego de su muerte, y recita ciertas oraciones, luego de las cuales ocurre el milagro: Se manifiesta una Luz procedente del corazón de la piedra -una luz azul, indefinible- que luego de cierto tiempo enciende lámparas cerradas de aceite y las dos velas del Patriarca. Esta luz es el “Fuego Sagrado,” y se difunde a todos aquellos presentes en la Iglesia.

La ceremonia que rodea al “Milagro del Fuego Sagrado” podría ser la más antigua ceremonia ininterrumpida de la cristiandad en el mundo. Desde el siglo IV d. C. hasta nuestros días, numerosos documentos mencionan el admirable portento. Los testimonios ponen en evidencia que el milagro ha sido celebrado en el mismo lugar, en la misma festividad y con el mismo marco litúrgico a lo largo de los siglos.

Para investigar sobre este tema, viajé a Jerusalén para estar presente en la ceremonia. Y doy testimonio de que el milagro no sólo ha sucedido en la iglesia primitiva y a lo largo de la Edad Media, sino también el sábado 29 de abril de 2000.

El Patriarca Ortodoxo Griego de Jerusalén, Diodoro I, es quien todos los años entra en la tumba para rezar y recibir la Llama Sagrada. Ha sido Patriarca de Jerusalén desde 1982, por lo que resulta un testigo clave del milagro. Antes de la ceremonia me recibió en audiencia privada, y, gracias a su intervención, fui admitido en los balcones de la cúpula de la Basílica del Santo Sepulcro, desde donde tuve una vista privilegiada sobre el gentío que se reunió alrededor de la tumba, anticipando el “Gran Milagro del Fuego Sagrado.”

¿Qué es lo que realmente ocurre en el Santo Sepulcro el Sábado de Pascua? ¿Por qué tiene tanto impacto en la Tradición Ortodoxa? ¿Por qué pareciera que nadie haya oído acerca de él?

El milagro ocurre cada año en el sábado de Pascua Ortodoxo, y es celebrado conjuntamente por todas las comunidades ortodoxas. Hay muchas denominaciones de cristianos ortodoxos presentes: Sirios (de Antioquía), Armenios, Rusos y Griegos, y también Coptos. Sólo en la Iglesia del Santo Sepulcro hay siete diferentes denominaciones cristianas, y todas, excepto la Católica, participan en la ceremonia.

“La llama viene milagrosamente de Cristo al Patriarca Griego Ortodoxo dentro de la Tumba. Este lo entrega a los metropolitanos Armenio y Copto, los que, a su vez, lo entregan a las restantes comunidades, quienes la difunden a todos sus fieles. Terminada la ceremonia, los creyentes de todo Israel y territorios Palestinos la llevan a las casas de sus familiares. Peregrinos que vienen de más lejos hacen abundante provisión de aceite para las lámparas especiales con las que llevan la llama a sus países.”

La compañía aérea Olympic Airways está ayudando a distribuir la llama a numerosos países donde hay Cristianos Ortodoxos, especialmente a Alejandría, en Egipto, y a Rusia, pero también a Georgia, Bulgaria y los Estados Unidos de Norteamérica. Todos los años escribimos cartas de recomendación al Ministro de Asuntos Religiosos de Israel, quien da facilidades a los peregrinos que llevan lámparas con el Fuego Sagrado, simplificándoles el tránsito por los puestos de Aduana y hacia sus respectivos aviones. Así de importante es la difusión de la Llama para nosotros. Es Sagrada y nos recuerda cómo el Único Espíritu Santo está presente en todas las partes del Cuerpo de Cristo, del mismo modo que la sangre fluye por todos los miembros del cuerpo humano.”

*** *** ***

Desde aproximadamente las 11 de la mañana, hasta la una de la tarde, los Cristianos Árabes cantan en alta voz canciones tradicionales. Estas canciones se remontan al siglo XIII, época de la ocupación turca de Jerusalén, cuando los cristianos sólo podían cantar sus canciones en las iglesias. “Somos los Cristianos, lo hemos sido por siglos y lo seremos por siempre. Amen!” cantan a voz en cuello, acompañados por el sonido de tambores. Los tamborileros van sentados sobre los hombros de otros, que danzan ardorosamente alrededor de la Capilla del Sepulcro.

A la una de la tarde las canciones se apagan y se hace silencio, un silencio tenso y cargado de electricidad por la anticipación de la gran manifestación del Poder de Dios que todos están por presenciar. También a la una de la tarde una delegación de las autoridades locales se abre paso a golpes de codo entre la multitud. Aunque estos oficiales no son Cristianos, son parte de la ceremonia. En tiempos de la ocupación turca de Palestina eran Turcos Musulmanes; hoy son Israelíes. Su función es la de representar a los romanos de los tiempos de Jesús.

El Evangelio habla de romanos que fueron a sellar la tumba de Jesús para que sus discípulos no pudiesen robar Su Cuerpo y proclamar que había resucitado. Del mismo modo, las autoridades israelíes vienen el Sábado de Pascua y sellan la tumba con cera. Es costumbre que antes de sellar la puerta entren a la tumba, para verificar que no haya fuego escondido con el que pudiese producirse algún fraude. Así como los romanos estaban para garantizar que no hubiese manipulación después de la muerte de Jesús, del mismo modo, en nuestros tiempos, las autoridades israelíes locales están para garantizar que no hayan trucos.

Una vez que la tumba ha sido inspeccionada y sellada, toda la iglesia canta el Kyrie Eleison. A la una y cuarenta y cinco minutos aparece el Patriarca a la saga de una procesión que recorre el perímetro de la tumba tres veces, después de lo cual se despoja de sus ornamentos litúrgicos reales, y queda vestido sólo de su blanca alba, como signo de humildad frente al gran portento de Dios, del cual está por ser el testigo clave.

Todas las lámparas de aceite han sido apagadas la noche anterior, y ahora se apaga toda luz artificial, de modo que casi todo el templo se encuentra a oscuras. El Patriarca entra con dos grandes cirios en la Capilla del Santo Sepulcro, primero en la pequeña antecámara y de allí a la misma tumba.

No es posible ver lo que ocurre en el ambiente de la tumba, de modo que pregunté al Patriarca de Jerusalén, Diodoro:

“Su Beatitud, ¿Qué ocurre cuando usted entra en el Santo Sepulcro?”

— “Entro en la tumba y me arrodillo lleno de temor sagrado ante al lugar donde Cristo fue extendido luego de Su muerte, y de dónde Él resucitó. Rezar en el Santo Sepulcro es siempre para mí un momento muy sagrado, en un lugar muy sagrado. Es aquí de dónde Él se levantó nuevamente en gloria, y es desde aquí que Él difundió Su Luz al mundo.”

“Creo que no es casualidad que el Fuego Sagrado surja de este lugar preciso. En Mateo 28, 3 se dice que cuando Cristo se levanto de la muerte, vino un ángel, rodeado de una terrible luz. Creo que la impresionante luz que envolvió al ángel en la Resurrección del Señor es la misma luz que aparece milagrosamente cada año el sábado de Pascua. Cristo nos quiere recordar que Su Resurrección es una realidad, y no simplemente un mito: Él vino realmente al mundo para ofrecer el necesario sacrificio de Su muerte y resurrección, para que el ser humano pudiese ser re-unido con su Creador.”

Busco mi camino en la oscuridad hacia el interior de la cámara, en la que caigo de rodillas. Recito aquí ciertas oraciones que nos han sido transmitidas a lo largo de los siglos y, una vez que las termino, espero. A veces debo esperar algunos minutos, pero habitualmente el milagro ocurre apenas después de que he pronunciado las oraciones.”

Del interior mismo de la piedra sobre la cual fue colocado Jesús se derrama una luz indefinible. Generalmente tiene un tinte azulado, pero el color puede cambiar y tomar diferentes matices. No puede ser descrita en términos humanos. La luz se eleva de la piedra como la bruma se eleva de un lago. Casi parece que la piedra está cubierta por una neblina, pero es luz.”

La luz se comporta de manera diferente cada año. Algunas veces cubre únicamente la piedra, mientras que otras veces ilumina todo el Sepulcro, de modo que quien está afuera de la tumba y que mira hacia adentro la ve llena de luz. La luz no quema; en los 16 años que he sido Patriarca de Jerusalén y recibido el Fuego Sagrado nunca me he quemado la barba. La luz es de consistencia diferente a la del fuego normal que arde en una lámpara de aceite.”

A un cierto momento la luz se eleva y forma una columna en la que el fuego es de naturaleza diferente, por lo que logro encender mis cirios de él. Una vez que he recibido la llama en mis cirios, salgo y doy fuego, primero al Patriarca Armenio, y luego al Copto. Posteriormente doy fuego a toda la gente presente en el templo.”

ientras el Patriarca está dentro de la capilla arrodillado frente a la piedra, hay oscuridad, pero no silencio afuera. Se oye un fuerte murmullo y la atmósfera es muy tensa. Cuando el Patriarca sale con los dos cirios encendidos, que resplandecen en la oscuridad, un estrépito de júbilo resuena en el templo, únicamente comparable al que se produce al anotarse un gol en un torneo de fútbol.

l milagro no se reduce a lo que ocurre dentro de la pequeña tumba donde reza el Patriarca. Lo que puede ser aún más significativo es que se dice que la luz azul aparece y actúa fuera de la tumba. Todos los años los fieles afirman que esta luz milagrosa enciende espontáneamente velas que ellos sostienen en sus manos. Todos en la Iglesia esperan con velas, en la esperanza de que se enciendan espontáneamente.

recuentemente se encienden por sí mismas, ante los ojos de los peregrinos, lámparas de aceite cerradas. Se ve a la llama azul moverse en diferentes lugares en el templo. Numerosos testimonios firmados de peregrinos a quienes se les encendieron espontáneamente sus velas atestigua la veracidad de estos sucesos. La persona que experimenta el milagro de cerca, sea que se le enciende una vela, o ve la luz azul, usualmente parte cambiado de Jerusalén.

Podría plantearse por qué el Milagro del Fuego Sagrado es poco conocido en Europa occidental. En los países protestantes puede ser explicado en cierta medida por el hecho de que no hay tradición de milagros; allá la gente realmente no sabe en qué compartimento colocar los milagros, y éstos no ocupan mucho espacio en los diarios. Pero en la Tradición Católica hay un amplio interés por milagros.

Entonces, ¿Por qué no es más conocido? Una sola explicación cabe: política eclesiástica. Sólo las Iglesias Ortodoxas participan de la ceremonia enmarcando el milagro. Ocurre en la fecha de la Pascua ortodoxa y sin la presencia de ninguna autoridad Católica. Para algunos ortodoxos esta es la prueba de que la Iglesia Ortodoxa es la única legítima Iglesia de Cristo en el mundo, y esta afirmación puede causar obviamente cierta aprehensión en círculos Católicos.

Como sucede con muchos otros milagros, hay gente que cree que se trata de un fraude, de una obra maestra de la propaganda Ortodoxa. Creen que el Patriarca tiene un encendedor adentro de la tumba. Estas críticas, sin embargo, enfrentan una serie de problemas. Los fósforos y otros son descubrimientos recientes. Hasta hace poco encender fuego era una tarea que requería mucho más tiempo del que el Patriarca pasa dentro de la tumba. Se podría decir que tiene una lampara de aceite prendida dentro de la tumba, de la que enciende los cirios, pero las autoridades locales confirman haber revisado la tumba y no haber encontrado luz alguna en ella.

Los principales argumentos contra el fraude, sin embargo, no son los testimonios de los Patriarcas, que van pasando uno a uno. El mayor desafío que encuentran las críticas son los miles de testimonios independientes de peregrinos, cuyas velas se encendieron espontáneamente delante de sus ojos, sin explicación posible.

De acuerdo a nuestras investigaciones, nunca había sido posible filmar alguna de las velas o lámparas de aceite mientras se encendían solas. Sin embargo, tengo un video filmado por un joven ingeniero de Belén, Suhail Thalgieh. El Sr. Thalgieh ha estado presente en la ceremonia del Fuego Sagrado desde su niñez. En 1996 se le encomendó filmar la ceremonia desde el balcón de la cúpula del templo. Junto a él, en el balcón, estaban una monja y otros cuatro creyentes. La monja estaba a la derecha del Sr. Thalgieh.

En el video se puede ver cómo él enfoca hacia la multitud, usando el zoom. A un cierto momento todas las luces se apagan — es el momento en que el Patriarca entra en la tumba y toma el Fuego Sagrado. Mientras el Patriarca se encuentra todavía en el interior de la tumba, se oye un súbito grito de sorpresa y admiración proveniente de la monja que esta junto al Sr. Thalgieh. La cámara comienza a sacudirse, mientras se escuchan las voces excitadas de las otras personas presentes en el balcón. La cámara gira hacia la derecha, y es posible ver la causa de la emoción. Un cirio grande, sostenido por la monja rusa, se enciende frente a la gente presente, antes de que el Patriarca salga de la tumba. Con mano temblorosa la monja sostiene el cirio mientras se hace repetidamente la señal de la cruz en acto reverente por el portento del que es testigo.

El milagro, como la mayor parte de los milagros, está rodeado de misterio. Como dijo el Arzobispo Alexios de Tibenas cuando lo visité en Jerusalén: ” El milagro nunca ha sido filmado y, tal vez, nunca lo sea. Los milagros no pueden ser probados. Se requiere de fe para que un milagro dé fruto en la vida de una persona, y sin este acto de fe no hay milagro en sentido estricto. El verdadero milagro en la tradición Cristiana tiene un solo propósito: extender la Gracia de Dios en la creación; y Dios no puede extender Su Gracia sin la fe de Sus criaturas.”

El Primer Concilio Ecumenico y la Celebracion de Pascua.

La Pascua Judía era celebrabada el 14 de Abril (Nissan) según el calendario hebreo, lo cual significaba, la primera luna llena después del equinoccio de primavera. A partir del año 135 d.C. los judíos cambiaron el método de calcular su Celebración Pascual; para finales del siglo II, los judíos ya poseían otra manera de definir la Pascua, la cual no tenía nada que ver con el equinoccio de primavera.

Antes del Primer Concilio Ecuménico (325 d.C.) existían dos tradiciones para celebrar la Pascua:

El 14 de Abril (Nissan) según el calendario hebreo sin importar el día de la semana en que éste cayera. Este método existía en algunas Iglesias del Asia Menor.

El primer Domingo después del 14 de Abril (Nissan) según el calendario hebreo. Esto significaba que la Pascua caía, seguramente, en el primer Domingo después de la primera luna llena que sigue al equinoccio de primavera. Este método era usual en la Iglesia de Roma, Alejandría y la mayoría de las Iglesias.

El Primer Concilio Ecuménico, celebrado en Nicea en el año 325 para combatir la herejia de Arrio y para determinar la Fiesta de la Pascua, según San Atanasio, dictó un decreto doctrinal (Hay diferencia entre un decreto doctrinal y un canon disciplnario, el primero es inapelable mientras que el segundo no lo es) en el que se pedía celebrar la Pascua según la Iglesia de Roma, pero con el calendario pascual definido de la Iglesia de Alejandría (porque el calendario de Alejandría toma en cuenta el equinoccio de primavera el 21 de marzo y no el 18 de marzo, como era en Roma).

Esto hace que la Pascua sea posible entre el 22 de marzo y el 25 de Abril, porque la primera luna llena, que viene después del equinoccio de primavera caía entre el 21 de marzo y el 18 de abril.

Documentos:

Una carta destinada a la Iglesia de Alejandría por parte del concilio Ecuménico.

El primer Canon del Sínodo local Antioqueño del año 341, que priva de la Iglesia a todos los que osen de contradecir el canon del Primer Concilio Ecuménico. (Este Sínodo explica el decreto de la Pascua, diciendo: “No es permitido celebrar la Pascua ni antes ni con la Pascua Judía,” esto significa que, si la primera luna llena cayera después del equinoccio de primavera el día Domingo, habría que celebrar la Pascua Cristiana el Domingo siguiente, para no celebrar juntas ambas Pascuas, la Judía y la Cristiana).

Notas:

El Decreto del Primer Concilio de Nicea consagra para la posteridad una tradición antigua ya existente en la Iglesia (esto está claro en la carta del Primer Concilio a la Iglesia de Alejandría).

El propósito de este Decreto no solo es el de disciplinar ni el de unificar el día de la Fiesta, sino que es más doctrinal; es decir, se trata de cortar la relación con la tradición judía y con los judeo-cristianos, aferrados a la ley de Moisés como una condición importante para la salvación. La Iglesia quería también reforzar el sentido de la Celebración de la Pascua en su relación con el Misterio de la Redención, el cual sucede con la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo; y sin la Resurrección, vana es nuestra Fe.

Cuando el Concilio dice “No se puede celebrar la Pascua Cristiana ni antes ni con la Pascua Judía” su propósito no era tomar en cuenta la Pascua Judía, porque ésta ya no existe más para los cristianos; sino que el propósito era alejar a los cristianos del pensamiento judío (esto está claro en la carta del Concilio a la Iglesia de Alejandría y en un artículo del Derecho Canónico Apostólico del la segunda mitad del siglo IV).

Antes de que los judíos cambiasen su calendario, el decreto de Nicea hacía que la Pascua Cristiana cayera después de la Pascua Judía, porque la Pascua Judía era celebrada en la primera luna llena después del equinoccio de primavera; pero después del cambio del calendario judío, la Pascua Cristiana puede caer, a veces, con la Pascua Judía.

Diferencias entre los Calendarios para la celebración de la Pascua.

El Calendario Juliano comenzó a aplicarse en el año 46 a.C., su año constaba de 365.25 días, mientras que el año astronómico (el que nosostros conocemos) es de 365.2422 días; la diferencia era de un día cada 128 años; para el año 1582, la diferencia llegó a ser de 10 días, esto significa que el verdadero equinoccio de primavera, en lugar de caer en este año el 21 de marzo, como era, cayó el 11 de marzo.

El Calendario Gregoriano fue presentado por un astrónomo italiano, llamado Lilio, al Papa Gregorio III; en este calendario el año constaba de 365.1425 días, siempre y cuando se cancelaran 3 años biciestos cada 400 años para los años 1700, 1800 y 1900. El Papa Gregorio III lo aceptó y ordenó aplicarlo en todo el occidente, después de corregir la diferencia de 10 días existente por el calendario Juliano. La Iglesia Ortodoxa rechazó este calendario porque le parecía que era una medida política usada por los latinos para entrar en las Iglesias Ortodoxas y llevar a cabo un proselitismo en contra de la Iglesia Ortodoxa. En el siglo XX, la diferencia llegó a ser hasta de 13 días con respecto al equinoccio.

Existe otro calendario, el Calendario Juliano Corregido. Los astrónomos Manderler Milanikovich y Ellentios, presentaron a la Conferencia Ortodoxa en Constantinopla, el año 1923, un Calendario nuevo que corregía al Calendario Juliano anterior; éste Calendario fue aceptado por algunas Iglesias, y corregía la dieferencia de 13 días con respecto al equinoccio, y consideró 218 años biciestos para los próximos 900 años, es decir: Canceló 7 años biciestos durante 900 años, para corregir la diferencia de 13 días con respecto al equinoccio. El año de este calendario constaba de 365.242222 días.

En 1948, una Conferencia en Moscú, decidió que la Pascua se celebraría según el Calendario Juliano y dió permiso solo a la Iglesia de Finlandia de seguir el Calendario Juliano Corregido, que es prácticamente muy cercano al calendario Gregoriano (la diferencia es de 1 día cada 2000 años)

Nota:

Existe una diferencia de 5 días en la determinación de la luna llena actual (que “está en acto,” es decir, la luna llena verdadera) y la luna llena definida (a lo que comunmente llamamos luna llena), porque esos mismos 5 días diferencian al Calendario Astronómico y al Calendario Juliano, los cuales constan de 365.25 y 365.242222 días respectivamente.

Folleto Misionero # S04

Holy Trinity Orthodox Mission

466 Foothill Blvd, Box 397, La Canada, Ca 91011

Editor: Obispo Alejandro (Mileant)

(resurreccion.doc, 11-27-2003).