Aparición del mundo y del hombre

Aparición

del mundo y del hombre.

Una experiencia en conciliar el relato Bíblico

con los últimos descubrimientos científicos.

Obispo Alejandro (Mileant).

Traducido por Dra. Elena Ancibor

  1. Introducción.

“Te agradecemos o Rey invisible, que con Tu incalculable fuerza hiciste todo y con Tu mucha bondad llevaste todo de la inexistencia a la existencia” (Oración sacerdotal al final de la S-ta Liturgia).

En relación a los novísimos descubrimientos científicos en paleontología, antropología y biología, apareció una enorme literatura que trata de conciliar estos descubrimientos con lo que dice la Biblia sobre el tema de aparición del mundo y del hombre.

Hasta que punto esta cuestión es compleja, atestigua la presencia de gran cantidad de opiniones muy variadas y contradictorias. Personas alejadas de la fe, en base a la teoría de evolución, se inclinan de ver en el relato Bíblico de los primeros capítulos de Génesis, un eco de antiguos mitos y de producto de fantasía primitiva. Los “evolucionistas” consideran que la aparición de la vida y su desarrollo en la Tierra, — desde los mas simples microbios hasta el hombre contemporáneo, — está explicado completamente con los procesos físicos. La acción del Creador, si no es negada directamente, es ignorada. Según su concepto, todas las propiedades del hombre están completamente explicables por causas físicas y a que él es solo el peldaño superior de la escalera de la evolución.

Los defensores de la inspiración Divina de la Biblia, a su vez, sospechan a los “evolucionistas” en una malintencionada manera de barajar los hechos con fin de socavar la fe en Dios. La posición extrema ocupan los llamados “creacionistas,” que insisten en una interpretación literal de cada palabra del relato Bíblico sobre la creación del mundo. Todas las especies de vegetales y animales fueron, según ellos, creados en el acto en su aspecto terminado, no existen procesos evolutivos ni eslabones intermedios en el mundo animal. Los días de creación eran de 24 horas. El mundo existe solo unos 7 500 mil años (lo que resulta del recuento de la edad de patriarcas pre y postdiluvianos).

Algunos piensan que la creación o evolución es una dura e inequívoca alternativa. Pero es esto así? Si Dios creó a Adán — entonces todos los hombres — su progenie — nacían en forma normal. El relato Bíblico sobre la creación de Adán expresa simbólicamente, que el cuerpo humano de material ya existente. No se describe la tecnología de la aparición del hombre.

Aparentemente, a la verdad hay que buscarla entre conceptos extremos, antes mencionados. Desgraciadamente, los intentos de conciliar los datos científicos con los puntos de vista religiosos, sufren de falta de objetividad, ausencia de verdaderos conocimientos y a veces introducen mas confusión, que resolución correcta de las aparentes contradicciones.

En este trabajo nos ponemos la meta de iluminar algunas preguntas conceptuales, referidas a la fe, la razón, la religión y la ciencia, la creación y la evolución, a fin de ayudar al lector de comprender en la discusión entre los conceptos extremos sobre la aparición y desarrollo de la vida sobre la tierra. Mostraremos, que no existe un conflicto real entre la Biblia y la ciencia. En realidad, ambas fuentes de saber complementan uno al otro.

  1. Dos revelaciones.

Todo lo que vamos a decir sobre la conciliación de Sagradas Escrituras con los mas recientes descubrimientos científicos se basa en el axioma de la veracidad y autenticidad de las revelaciones — la natural y la sobrenatural: El Señor habla de Si al hombre o directamente — a través de la iluminación espiritual; o indirectamente, a través de la naturaleza.

Como la Fuente de ambas revelaciones — la interna ó sobrenatural y la externa ó natural — es una, el contenido de ellas debe encontrarse en plena armonía, completando en forma reciproca, la una a la otra. Si a veces surgen “conflictos” entre juicios de científicos y teólogos, esto es el resultado, siempre, de una interpretación errónea — o de los datos de la ciencia, o del sentido verdadero de la palabra Divina.

Las Sagradas Escrituras (Biblia) es el resultado escrito de la iluminación espiritual, de la cual Dios hizo dignos a Sus elegidos, profetas, para la revelación a los humanos de las verdades religiosas y morales. Eran y por siempre serán la fuente principal de todo lo que se refiere a la fe y a la moral. La ciencia no tiene competencia en estos temas. Su finalidad — es conocer la organización del mundo y sus leyes físicas. Los conceptos religiosos, a su ves, sobre la Inicial Causa del mundo, no salen directamente de leyes físicas, mas bien, llegan por el camino de inducción y visión espiritual. La profundidad y la calidad de ellos, dependen de la percepción espiritual, madurez y nivel cultural de tal o cual pensador y siempre quedarán subjetivos. Por eso la corrección de estas conclusiones mentales debe ser verificada con la palabra Divina.

En los intentos de reconciliar las verdades religiosas con los datos científicos, hay que tomar en cuenta que estas regiones de conocimiento usan fuentes distintas y persiguen fines propios y específicos. En la ciencia la fuente del conocimiento son observaciones y experimentos. Estos dan nacimiento a hipótesis y teorías científicas. Proponen modelos y conformidades en base a unas y otras observaciones; predicen la marcha de los acontecimientos, los cuales, a su ves, deben ser verificados con experimentos. Si las observaciones repetidas no coinciden con las predicciones de la teoría — esta es descartada y sustituida por una nueva. La ciencia debe basarse solo en hechos indudables y demostrados. Todo lo que sale de los limites del experimento, lo que no puede ser verificado con el método científico, no puede pretender ser ciencia, y pertenece a la región de suposiciones, filosofía y metafísica.

Es triste, cuando en su lucha con la religión, personas poco honradas y de mínimo saber, aprovechando la autoridad de la ciencia, afirman, sin base, que “la ciencia demostró… tal o cual cosa” cuando, en realidad, ellos se refieren a proposiciones no demostradas que, a menudo, salen de los limites de la ciencia.

De misma manera, es triste, cuando los “seudo-teólogos” construyen sus conceptos científicos sobre una interpretación errónea de tal o cual palabra de la Biblia, y atacan a unos descubrimientos científicos inocuos. Así p.ej., la Inquisición de la Iglesia Católica Romana condenó la enseñanza de Galileo sobre el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Sus jerarcas pensaban que si Dios creó todo para el hombre, la tierra debe encontrarse en el centro del Universo y todas las luminarias celestes deben girar alrededor de ella. Esta es indudablemente una opinión voluntaria, no basada en la Biblia, ya que encontrarse en el centro de la Divina Providencia no tiene nada que ver con el centro geométrico del mundo.

La finalidad de Sagradas Escrituras es revelar las verdades religioso-morales. Necesarias al hombre para la salvación de su alma. Las Sagradas Escrituras hablan principalmente de lo invisible, de la otra dimensión — del Dios Creador Providente del mundo; sobre la meta de nuestra existencia, sobre lo que debe y no se debe hacer. No tratan de enseñar a los humanos la astronomía, cosmología, zoología, botánica u otras ciencias. Solo algunos temas que se hallan en el limite entre lo físico y lo espiritual, como por ej. la aparición del mundo y la vida en la Tierra, el principio espiritual del hombre que interesan simultáneamente a la ciencia y la religión. Es aquí donde se trata de conciliar las palabras de Dios con los descubrimientos científicos, y es necesaria una amplia cultura, un entendimiento profundo de los limites de la competencia de ambas fuentes de conocimiento, y también una gran cautela en los juicios. Sin esto los esfuerzos bien intencionados de conciliar la religión con la ciencia pueden resultar pobres y sin base — unos “intentos con medios inservibles.”

Como veremos mas adelante, algunas cuestiones lindantes, que interesan en igual medida a la ciencia y la religión, con un estudio reflexivo dan la posibilidad de entender mas profundamente una seria de conformidades paralelas, que actúan tanto en el mundo físico como en el espiritual.

Así, religión y ciencia se preocupan de cuestiones diferentes, tienen sus metas especiales y usan métodos distintos. La ciencia trata de responder la pregunta “como?”; en cambio la religión — “porque?” La religión trata de dirigir la vista del creyente hacia el mundo superior, en cambio, la ciencia fija su vista al de abajo.

  1. Problema del “primer capitulo” en la ciencia.

Un chiste: Murió un conocido científico y su alma se presentó ante Dios. Encantado por la cantidad y profundidad de sus conocimientos, el científico con arrogancia declaró al Creador: “nosotros, los hombres de ciencia, llegamos a la conclusión, que no Te necesitamos mas! Hemos penetrado todos los misterios y sabemos todo lo que sabes Tu — sabemos como trasplantar el corazón y cualquier órgano del cuerpo, sabemos clonar a la gente, crear nuevas especies de animales y plantas… En realidad podemos hacer todo lo que antes se consideraba milagroso y se atribuía a Tu Sabiduría y Omnipotencia.

El Señor escuchaba pacientemente el discurso de autoalabanza del orgulloso sabio, y cuando este dejó de hablar le propuso:

— Bueno. Para verificar si la humanidad todavía Me necesita, hagamos un pequeño concurso de creación.

— Perfecto, — contesto el científico, — que quieres que yo haga?

— Volveremos a la época primaria y crearemos al primer hombre, Adán.

— Perfecto! — contesto el científico y se inclinó para tomar un puñado de polvo.

— Eh, no tan rápido! — lo paró el Creador. — Usa tu propio polvo y no toques el Mío!”

Esta anécdota ilustra a estos enorgullecidos seudo-inteligentes, quienes encantados por los éxitos de la ciencia, en forma ingenua suponen que la ciencia ya, ya explicará todo de manera que la religión no tendrá nada que hacer. Sin embargo, estos hombres poco avezados, no se dan cuenta de un hecho evidente, que los libros y artículos científicos comienzan siempre por el 2-do capitulo— como se desarrollan los fenómenos! Y el “1-er capitulo,” que podría iluminar la Primera Causa de donde todo provino — esta ausente!

De donde, p.ej., provino la primaria energía/protomateria de la cual todo se desenvolvió en nuestro inabarcable cosmos; porque las leyes naturales están tan finamente equilibradas para hacer posible la aparición de la vida y del hombre inteligente; como el caos pudo dar nacimiento a esta tan maravillosa belleza y armonía en todos los niveles de la existencia.

Las respuestas a estas preguntas principales y muy importantes están ausentes en todos los trabajos científicos! La causa es comprensible: la respuesta se encuentra fuera de los limites de lo cognoscible. Aquí, justamente, se exterioriza la necesidad de la revelación Divina. Todo lo que nos rodea es hermoso y armónico, pero, para que existe? Hay alguna finalidad en mi existencia? Que me espera “allá”?

Discutiendo estas cuestiones de principios, nos encontramos con una paradoja: cuando un hombre creyente habla del tema, dice todo lo que enseña la revelación Divina. El expresa su convencimiento sobre la existencia de un Creador personal, sabio, omnipotente y misericordioso, Quien todo lo previó y organizó para nuestro eterno bien. En cambio, hablando de los mismos temas un hombre hasta muy preparado, pero que sigue las ideas materialistas u ocultistas, todas las cualidades que la fe cristiana atribuye al Creador, él atribuirá a cierta impersonal “Primera-causa” — como un incógnito “Absoluto” ó cierta energía cósmica. En el entendimiento de un hombre creyente, Dios es eterno, y en la representación del no creyente — es eterna la impersonal Prima-causa. El primero acepta a Dios como omnipresente e ilimitado, y el segundo cree en el espacio infinito. El creyente conoce a Dios como un sabio Creador del mundo y de sus leyes, mientras, el ateo habla de la inteligencia de las leyes de la naturaleza, que “por si mismas” con una cadena de felices coincidencias llevaron a la aparición del hombre inteligente.

Algunas palabras sobre el “principio antrópico.” Entre las fuerzas de la naturaleza que llevaron a la actual riqueza de la vida — en su nivel mas elemental — existe una dura dependencia que recibió en la ciencia en nombre de “principio antrópico.” Este afirma que el Universo apareció para la formación de la vida inteligente en él, y que tanto las leyes físicas como los parámetros iniciales están reunidos de tal manera, que garantizan su aparición.

La física contemporánea atestigua: el mundo, que nos rodea, es muy “sensible” a los valores numéricos de las constantes universales mundiales, ya que todas las particularidades básicas del mundo real (tamaños de los núcleos, átomos, planetas, estrellas, etc…), en ultima instancia se definen por las medidas de todas las constantes fundamentales. La existencia misma del mundo es condicionada por el cumplimiento de relaciones muy exactas entre ellas. Mínimas, desde el punto de vista porcentual, desviaciones de la observada proporción numérica de las constantes mundiales, sorprendentemente compleja e increíblemente exacta, llevaría a consecuencias fatales para el Universo existente. Su naturaleza nunca podría llegar a la vida inteligente.

Es lógico reconocer, que si en nuestro mundo todo es razonable y hermoso, dirigido a una meta, la Prima-Causa del mundo debe poseer estas características. Aquí se encuentra el enigma sin resolver para la visión del mundo materialista. La principal diferencia entre la religiosa y atea visión del mundo es que en la primera, la Prima-Causa es personal, posee razón y voluntad, en la segunda — es impersonal y ciega. Cual de la dos visiones es correcta no es posible demostrar experimentalmente. Ambas provienen de axiomas carentes de pruebas y de la región de la fe. En el primer caso, esta fe es religiosa, en el segundo, es materialista.

Lo mas misterioso en la escalera de la organización del mundo es la existencia de conciencia en el hombre — este eslabón final del desarrollo del mundo. El hombre es una persona inteligente, moralmente — libre, que tiene sed de conocer, perfeccionarse, crear, es capaz de sacrificio para el bien del otro, no puede encontrar plena satisfacción en bienes materiales, tiene sed de inmortalidad…

En cambio, la prima-causa que la hizo existir, según los materialistas, — es una ciega casualidad. Una tragedia sin salida se esconde en el concepto materialista: por mas que trabajes, todo terminará como “maleza seca,” que llevará el viento; por eso “comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1 Cor. 15:32).

  1. Insectos en una “nave interplanetaria.”

El autor de este articulo trabajó muchos años en una de las dependencias de NASA, especializada en el estudio de objetos del sistema solar, construcción de vehículos cósmicos y todo lo vinculado con ellos. Cada año se construyen “vehículos-robots” a los cuales se otorga cada vez mayor automatización y administración propia. Se planea dotar a estos robots cósmicos de la facultad de administración y instrucción propios, para que ellos puedan, en forma independiente, tomar decisiones necesarios y hacer experimentos en condiciones imprevistas.

Adelantándonos muchos decenios, imaginemos que, como preparación de los vuelos del hombre al cosmos, los científicos construyeron una “nave” interplanetaria muy perfeccionada, en el cual pusieron a unos “insectos” para estudiar la influencia del espacio interplanetario sobre los organismos vivientes. Los científicos dotaron la nave con una computadora mas perfeccionada, instrumental científico y todo lo necesario para sostener en forma estable las condiciones de vida en el vehículo-robot, imprescindibles para los insectos durante un largo viaje en el cosmos. Entre la nave y la estación observadora terrestre existe un sistema de comunicación, que envía periódicamente la información reunida en la nave a la Tierra y recibe ordenes de la Tierra, que corrigen la trayectoria de la nave, y proceden a reconfigurar su equipo para los experimentos.

Y la nave vuela en el espacio varios centenares de años. Durante este tiempo cambian en ella muchas generaciones de insectos. Los de la nueva generación son mas observadores e inteligentes que sus ancestros: ellos comenzaron a interesarse de la organización de su “mundo.” Estudiaron su construcción y procesos controlados por la computadora central, y también las funciones de varios instrumentos. Habiendo logrado tan grandes progresos “científicos,” algunos de los insectos comenzaron a pensar como surgió éste, su maravilloso mundo. Puede ser, que alguien lo construyó y procuró que ellos vivieron en temperatura adecuada y bien alimentados? Pero como se puede verificar esto? Trataron de reconstruir los legados orales de generaciones anteriores, pero no lograron aclarar nada. Aparentemente, su “mundo” siempre existía. Los individuos mas sensibles desarrollaron la capacidad de recibir las ondas electromagnéticas, que se mandaban de la Tierra, y notaron que estas ondas hacen trabajar a ciertos instrumentos en el vehículo. “Hay bases para suponer, — dijeron ellos, — que alguien nos sigue, se preocupa por nosotros y dirige a nuestra nave. — “Mistificación! — se ofuscaban otros, — los aparatos trabajan por las leyes que les son conocidas. No existen ondas externas misteriosas. Todo esto son sus ilusiones.”

Pasan siglos… y los insectos siguen discutiendo entre ellos: “Existe o no el intelecto ‘algún lado allá’ que se ocupa de su bienestar, o las leyes de su maravillosa nave son independientes y eternos. Y sobre nuestra nave-Tierra hay muchos “insectos” insensibles a las “señales externas.” Es por eso que discutimos.

  1. La fe y el conocimiento.

La ciencia y la religión son dos mas importantes componentes de la cultura. Su influencia sobre los destinos de la humanidad en el pasado y presente es enorme. Es significativo que el vocablo “cultura” proviene de la palabra “culto.” La cuna de la ciencia europea eran las universidades medievales, organizadas por la iglesia en los monasterios. La cercanía inicial entre religión y ciencia se siente hasta ahora para muchos científicos que consideran ambas esferas de conocimiento como caminos paralelos hacia la verdad.

Esto es así. El Creador puso en nuestra naturaleza la capacidad de sentir Su presencia y percibir Sus señales de Gracia, que nos dirigen en la vida, La capacidad de creer — son los ojos espirituales que poseen todos los hombres para comunicarse con su Creador. Pero estos ojos espirituales necesitan entrenamiento para desarrollar su sensibilidad.

Así, p.ej., cuando un hombre esta largo tiempo en cama, sus músculos comienzan a atrofiarse. De misma manera las capacidades mentales se tornan mas obtusas, si no se usan. En nuestro tiempo de enormes éxitos científicos se usa humillar a la fe en comparación con la ciencia. El conocimiento científico se reconoce como indudable, firmemente basado y objetivo. En cambio, la fe es considerada como algo subjetivo, no demostrado y arbitrario. Sin embargo tal contraposición del conocimiento a la fe se basa en un malentendido.

En primer termino, la ciencia se basa en axiomas que carecen de pruebas y que se aceptan con confianza. Además la definición misma del conocimiento, como de algo indudable y firmemente basado, no es sustentado por la historia del desarrollo de la ciencia. Este es, mas bien, el ideal del conocimiento, que su estado verdadero. Es suficiente comparar las distintas enseñanzas sobre la materia a lo largo de la historia de humanidad, — en la antigüedad, al final del siglo 19, y actualmente, para ver, que las teorías científicas cambian radicalmente o sufren correcciones importantes, casi en cada generación. Las “revoluciones” se pueden observar en todas las ramas de la ciencia — cosmología, física, biología, medicina… Lo que se consideraba como una verdad indudable ayer — es rechazado hoy. Podemos no dudar que después de varios siglos, nuestros descendientes van a hablar con desprecio de las actuales teorías de evolución. Por eso no conviene entusiasmarse en exceso por los últimos descubrimientos científicos para afirmar la veracidad de Sagradas Escrituras, ya que cada teoría, con el tiempo sufre correcciones, se torna mas exacta, o, simplemente es rechazada.

De esto se puede concluir que lo mas valioso no es el conocimiento intelectual en si, sino: la capacidad humana de penetrar a los profundos principios de la existencia. Y aquí el motor de la ciencia no es la cantidad de conocimientos reunidos, sino, la visión intuitiva. La intuición — es una valiosa capacidad del hombre, en particular la visión espiritual, que es la fe religiosa.

Comparando la fe con otras capacidades humanas podemos concluir que ella ensancha los limites de lo cognoscible. Ella da acceso a aquello, que es inalcanzable para los sentidos corporales y experimento físico. Se sabe, que la fe, iluminada por Dios, se adelantaba a la ciencia como p.ej., afirmando que el Universo no es eterno, que tiene un origen inmaterial, que el mundo evolucionaba desde las formas inferiores hacia las superiores, que todas las leyes de la naturaleza obedecen a un plan supremo, que en el hombre hay un alma inteligente, cuya existencia no puede ser explicada por leyes físicas, que después de la muerte clínica el alma humana conserva sus capacidades intelectuales que poseía el hombre antes de su muerte. La fe nos dice que Dios, al amarnos siempre, se preocupa por nuestro bien y que podemos hablar con El en la oración, recibiendo enseñanza y ayuda.

Afirmando que la intuición espiritual es mas preciosa que los conocimientos físicos, no queremos decir que la fe excluye el pensamiento lógico o la ciencia. Todo lo contrario, según el plan del Creador, todas nuestras capacidades están llamadas a colaborar entre si. La fe verdadera no debe ser ciega, ni vana. Una fe fácil muestra la pereza del alma e inmadurez de la mente. La razón debe ayudar al hombre a distinguir la verdad del error. Una investigación tranquila de las verdades religiosas hace la fe mas nítida y aplomada, ennoblece el comportamiento del hombre y lo aleja del fanatismo. Es particularmente valiosa la fe en el desarrollo entero del hombre, ya que le da la dirección necesaria para sus fuerzas del alma (razón, sentimientos y voluntad) y también aporta armonía en su mundo interior.

Sumando, se puede comparar a la fe con el motor y la razón — con el timón. Sin el motor, la maquina no se moverá, y sin el timón — se estrellará.

Es cierto que Dios podría, con una incontestable evidencia, demostrar Su existencia. Pero esto seria una violencia sobre la voluntad humana. La finalidad de la existencia terrenal está en que el hombre voluntariamente tienda hacia se Creador.

Es por esto, que el Señor Jesucristo no quiso que Sus seguidores basen se fe en El solo en Sus milagros. Apareciendo a Sus discípulos después de Su Resurrección de los muertos, el Señor tomaba un aspecto irreconocible. Solo de Sus palabras y acciones ellos podían adivinar que ante ellos estaba su amado maestro. Con esto, el Señor les enseñaba a percibir cosas con sentido interior — los ojos de la fe.

Con toda la semejanza de la vista espiritual con la física, hay entre ellas una gran diferencia. En el conocimiento de fenómenos físicos primero llega la experiencia y luego la certeza. En la vida espiritual la posibilidad de verificación externa o demostración científica — se excluye. Es necesario, primero, inclinarse humildemente ante el Creador, aceptar Su omnipotencia y la “demostración” vendrá del interior. La luz Divina se extiende en el alma con un sentimiento de apaciguamiento, se ilumina la razón con flujo de fuerzas internas y de esto se enciende en el alma el amor a Dios y a los prójimos. La opinión falsa, al contrario, trae confusión en el alma, despierta una alta opinión de si mismo e intolerancia a los otros.

Así, la fe ensancha el horizonte de nuestros conocimientos habituales y nos ayuda a comprender el porque de nuestra existencia, y hacia donde debemos dirigirnos.

  1. El problema del milagro.

Introducción: los números irracionales.

A veces, en la ciencia surgen problemas sin solución en el plano de conocimientos presentes. Es necesario encarar al problema de manera nueva, p.ej., cambiando las coordenadas, o aumentando la cantidad de dimensiones; y entonces el problema encuentra su solución. Así, p.ej., la ecuación x2 — 1 = 0, es fácil de resolver: x= + 1 y x= -1, pero x2 +1= 0, no puede resolverse con números reales. Para solucionar esta ecuación hay que pasar del espacio de una dimensión de los números comunes, al espacio bidimensional de números complejos. Entonces la ecuación X2 +1= 0, se soluciona: x= +i y x= –i, donde i es una dimensión imaginaria (supuesta). Pero es condicionalmente imaginaria. Ella juega un papel importante en todas las ciencias. Las ecuaciones de las ondas electromagnéticas y de calor, relaciones reciprocas entre el tiempo, el espacio y la velocidad de la luz, y muchos otros fenómenos físicos no pueden ser solucionados sin el uso de dimensiones imaginarias. Ellos sacan al físico del apretado espacio tridimensional y lo introducen en el tetradimensional, de fenómenos relativos.

De misma manera, los problemas relacionados con la aparición del mundo, la vida y el hombre en la tierra salen de los limites de las leyes físicas establecidas. Ellos pueden ser solucionados solo incluyendo la Voluntad inteligente de mas allá.

En realidad, además de sucesos completamente naturales y lógicamente explicables, la Historia Sagrada y la experiencia milenaria de hombres de fe cristiana atestiguan la presencia de sucesos inexplicables, sobrenaturales, o sea, milagros.

La aparición misma del mundo con sus maravillosas leyes, que presuponen el desarrollo de la vida — es el milagro mas grande! Todo milagro, dado su origen sobrenatural, en principio es inexplicable, ó tan poco probable que limita con lo imposible. La fe cristiana se basa sobre una continua corriente de acontecimientos inexplicables, que en su totalidad, indican la existencia de un sabio y benigno Dios.

La opinión antigua, que el mundo siempre existía, como suponían científicos y filósofos de tiempos anteriores, es negado por la cosmología actual. El mundo apareció en el tiempo unos 15 mil millones de años atrás, y junto con él comenzó a desarrollarse nuestro espacio y tiempo tridimensional. Sobre la aparición del mundo en el tiempo directamente enseñan las Sagradas Escrituras. La posibilidad del surgimiento casual del mundo por el camino, digamos, de la oscilación cuántica del eternamente existente vacío — no explica nada, ya que la casualidad presupone la presencia de algo existente. P.ej., una moneda, tirada por el aire, puede al caer mostrar cara o seca, paro si no existe la moneda, no puede aparecer ni una, ni otra.

El milagro es una intervención de Dios en la marcha normal de acontecimientos — es un acto de Su Omnipotencia. Hasta cierto momento los sucesos se desarrollan según las leyes de necesidad, y, de repente, llegan a un resultado inesperado. La historia de Israel en Antiguo Testamento y la historia de la Iglesia del Nuevo Testamento están llenas de sucesos milagrosos — en particular, el periodo de la vida terrenal de Jesucristo, Quien con Su palabra sanaba toda dolencia, echaba a los demonios, multiplicaba los panes, trasformaba el agua en el vino, caminaba sobre las aguas, dominaba a la tempestad, resucitaba a los muertos, predecía el futuro. Su encarnación y resurrección son los mas grandes milagros.

Y de aquí la paradoja: con toda la cantidad de milagros, que impregnan la historia de la humanidad, no existen pruebas objetivas de la intervención de la voluntad Divina. Aparentemente Dios se esconde de nuestra vista inquisitiva y no permite ser verificado. Él quiere nuestra fe.

Mencionaremos algunos ejemplos:

  1. Salvándose de los que los mantenían esclavizados, las tribus hebreas, conducidos por el profeta Moisés, llegaron al borde del Mar Rojo. El ejercito egipcio los perseguía en sus carros. No hay donde huir, ya-ya los destruyen o de nuevo esclavizan. Bajaba la tarde. El ejercito egipcio paró cerca para pernoctar. El pueblo hebreo con miedo esperaba a la mañana, y el profeta Moisés clamaba a Dios por la ayuda. De repente empezó a soplar un viento, que por la mañana aparto el agua, que en esta lugar, aparentemente, no era profunda. El profeta Moisés hizo pasar su pueblo por el fondo seco a la otra orilla. Los egipcios primero quedaron confundidos, pero luego se pusieron a perseguir los huyentes. En este momento pasó algo inesperado: los egipcios todavía estaban en el medio del mar, cuando el agua se precipito de vuelta, y todo el ejercito pereció. Como testigo de este milagro quedan los carros egipcios antiguos en el fondo del mar Rojo. Sin duda, el viento, es una cosa natural, pero cuan milagrosamente él salvó a los que sufrían y destruyo a sus perseguidores. He aquí un ejemplo clásico del milagro.
  2. El profeta Elías, que vivió 750 años antes de Nacimiento de Cristo, por el pecado de idolatría, castigó a los israelitas con una terrible sequía. Tres años y medio no cayó una gota de lluvia a la tierra. El rey y el pueblo entendieron y hicieron penitencia. Entonces el profeta rogó a Dios y cayó una fuerte lluvia. Pero como demostrar a un incrédulo, que fue un milagro y no un suceso natural?
  3. Cuando el Señor Jesucristo sanó al ciego de nacimiento en Jerusalén, El no dejó en los ojos del ex ciego ninguna “marca,” ni “firma” que en tal día y hora El sanó a los nervios ópticos vulnerados, después de lo cual, las impresiones ópticas comenzaron a llegar al cerebro. Si hubieran llamado a oculistas-cirujanos para examinar los órganos ópticos del sanado, ellos no encontrarían señales visibles del toque Divino. Solo podrían constatar que hasta cierto momento los órganos ópticos del ciego de nacimiento estaban inútiles, y luego comenzaron a actuar.”Si… un caso muy raro e inexplicable… Magnifica capacidad del cuerpo humano de sanar a si mismo!”
  4. Cuando la gente rusa en los tiempos antes de la revolución comenzaron a alejarse de Dios y quedar seducidos por el materialismo, el Señor castigo a Rusia con el comunismo. Nadie esperaba el advenimiento de este régimen monstruoso. “El poder estaba tirado por el suelo y nosotros lo levantamos” — decía Lenin. Después de 70 años de “esclavitud babilonia” el pueblo ruso comenzó a volver a la fe, y el Señor, apiadándose de Rusia, abolió el poder ateo. De un día a otro el régimen totalitario cayó y se desparramó como una casa de naipes — sin guerra, ni levantamiento sangriento, sin ayuda extranjera. No será esto el cumplimiento de predicciones de los rusos justos todavía antes de la revolución. Pero como demostrar, que es un milagro y no el resultado natural de procesos sociales y económicos?

En esto reside, justamente, la particularidad de cada milagro: se puede considerar como un hecho natural y al mismo tiempo muy poco probable. Es importante tomar en cuenta que un verdadero milagro persigue siempre un provecho espiritual para el hombre. En esto difiere marcadamente de casualidades comunes, de trucos o de falsos “milagros” del demonio.

Los milagros quedan no demostrables, según la voluntad de Dios, Quien no quiere con la evidencia inhibir la voluntad del hombre. La falta de fe de los escribas judaicos no fue vencida ni por la resucitación de Lázaro, cuyo cuerpo ya tenia hedor de la descomposición. Tampoco intentaron ellos cerciorarse de la resurrección de Cristo, aunque este suceso era fácil de verificar.

De estos ejemplos se hace claro, que es inútil tratar de demostrar al incrédulo que la aparición del mundo, animales y hombres sobre la Tierra efectuado por la voluntad del Creador. Dios no se hace ver a una razón orgullosa y miope, cumpliendo Sus maravillosas obras sin patosa, sin pruebas evidentes, a menudo aprovechando las leyes de la naturaleza, creados por El, o casos circunstanciales — algo acelerando en ellas, otras frenando y al tercero, dando un impulso inesperado.

De manera semejante, el Hijo de Dios, Cuya Gloria es inalcanzable a los ojos de Ángeles, vino a nuestro mundo quietamente — sin ruido de truenos, ni correspondiente solemnidad. Nació de una Virgen humilde, sin vulnerar a Su virginidad, y al final de Su servicio terrenal, resucitando de los muertos, dejo el sepulcro sin romper los sellos puestos. Todos Sus milagros, hasta los mas grandes, fueron cubiertos de un humilde silencio y tierna condescendencia hacia los que sufrían. Jesucristo no quería inhibir a los oyentes con Su Omnipotencia y trataba con la palabra de amor atraer a los extraviados hacia la vida justa. Solo con los ojos de la fe los hombres podían ver el misterio de Su Divinidad. Para la mayoría de los hundidos en la vanidad de la vida, El Se presentaba como un pobre predicador, el vulnerador de la ley de Moisés, amigo de publicanos y pecadores… (Mat. 11:19).

  1. Aparición de la Tierra y de la vida en ella.

“Creo en un solo Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible” (del Credo).

Al tema de la aparición del mundo y la vida sobre la tierra, las Sagradas Escrituras dedican solo dos primeros capítulos de Génesis. Este relato persigue la finalidad religiosa y no científica — es el hecho, que se debe tomar en cuenta cuando se trata de conciliar la Biblia con descubrimientos científicos actuales. El relato se distingue por ser breve y figurativo, para que los hombres, hasta sin ninguna preparación, puedan comprender las verdades básicas religiosas sobre Dios, mundo, y su propia designación en la Tierra.

En esta brevedad se encuentra una profunda sabiduría, porque una descripción detallada de los muy complejos procesos de desarrollo del mundo, no cabria ni en una amplia biblioteca. Lo principal, que entre los pormenores se hundiría lo importante, que era necesario de comunicar.

El profeta Moisés describe la creación del mundo en forma de cuadros magnos, que abarcan las principales etapas de la creación. Esta forma pintoresca y figurativa del relato es característica mas o menos a todos los libros proféticos, sobre todo al Apocalipsis, donde en la misma visión entran fenómenos complejos social-religiosos, a menudo separados unos de otros en la historia por muchos siglos. Pero a pesar de su brevedad ilustrativa, algunos detalles del relato d Moisés ganaron por cuatro milenios a los descubrimientos científicos mas nuevos, como p.ej.:

  • El mundo no es eterno, sino, surgió de repente unos 15 mil millones años atrás.
  • Surgió de la nada.
  • Después de su aparición el mundo se desarrolló no en forma caótica, sino, según un plan establecido, que llevó a la aparición del hombre (“el principio antrópico”).
  • Los días de creación en línea general describen correctamente la secuencia de épocas geológicas y biológicas, en las cuales, las formas de la vida mas complejas y perfectas surgieron de las anteriores mas simples y primitivas.
  • Ellos indican la participación de la naturaleza en la escalera de la creación — anticipando la teoría de la evolución.
  • Ellos indican el origen no material del alma humana, cuya presencia y cualidades no pueden ser extraídas de las leyes de naturaleza.

Así, abramos el primer capitulo del libro de Génesis, donde dice:

“En el principio creo Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Gen. 1:1-2).

Con esta frase introductoria el profeta Moisés abarca a toda la creación Divina, sobre el desarrollo de la cual, él hablará después con mas detalles. Aquí se constatan dos verdades cardinales como:

  • Había “tiempo,” cuando el mundo físico no existía.
  • El mundo surgió no por si mismo de algo preexistente, sino fue creado por Dios de nada.

Con la palabra “creó” (en hebreo bara, ver Num. 16:30; Ex. 45:7; Sal. 102:25-26; Hebr. 3:4) Moisés refuta las hipótesis materialistas tanto antiguas, como subsiguientes, sobre la existencia independiente y eternidad del mundo, e indica que en la creación Dios no usó ninguna materia preexistente o energía cósmica, y a todo lo hizo existir con el acto de Su voluntad omnipotente. Usando la expresión figurativa de los Santos Padres, “El llamó al mundo de la inexistencia.” Esta misma frase rechaza conceptos mas tardíos gnósticos y panteístas, que imaginan unos escalones de emanaciones del Absoluto. En otras palabras: la naturaleza del mundo no tiene nada en común con la esencia del Creador, Quien es eterno e inmaterial.

Según la cosmología actual, el mundo surgió de repente — como se fuera a partir de un punto microscópico, por medio de un “Gran Estallido” (Big Bang), unos 15 mil millones de años atrás. Y desde entonces va extendiéndose en todas las direcciones como un globo que se esta inflando. Esta expansión se produce no en un espacio existente y eterno, sino, el mismo espacio se forma a medida que el mundo se expande. Simultáneamente con el espacio comenzó a “fluir” también el tiempo. Con la expresión “en el comienzo” (en hebreo bereshit) Moisés marcó aquel primer instante, aquel misterioso “borde” entre la existencia y la inexistencia. Desde aquel “en el comienzo” como si comenzara a marcar el reloj cósmico.

El sobrecálida plasma de “Gran Estallido” a medida de su expansión comenzó a enfriarse, permitiendo a las partículas elementales a combinarse en átomos mas simples, — primeramente de hidrogeno con pequeñas partes de elementos de helio y litio. Después, por causa de la gravitación, las nubes cósmicas comenzaron a espesarse en galácticas y en ramificaciones intergalácticas, en las cuales, a medida de cada vez mayor densidad, se encendieron las estrellas, se formaron los agujeros negros, quasares y otras exóticas formaciones cósmicas.

Bajo la denominación de “tierra,” Moisés entiende a todo el mundo físico. Algunos 10 mil millones de años después de la “Gran Explosión” sobre el borde de la galáctica la Vía Láctea se formo el sistema solar con nuestro planeta — Tierra, que al principio era “desordenada y vacía.” Bajo el “cielo” se puede entender a todo lo que se encuentra mas allá de la Tierra y de todo cosmos físico, — o sea, aquel vasto mundo espiritual, al que habitan los Ángeles.

“Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Gen. 1:2). Los Padres Santos en la palabra “Espíritu” entienden el vivificador Espíritu de Dios, Quien con Su “soplo” ordenaba el caos primario y daba la capacidad vital a los elementos de la Tierra. Es interesante hacer notar, que las señales de la “vida” ya se sienten en los peldaños mas simples de la existencia. En realidad, los mas ínfimos corpúsculos subatómicos se mueven enérgicamente, vibran, y en condiciones propicias se combinan en elementos químicos y moléculas complejas. Hasta lo que nos parece un vacío absoluto, vacuo, esta lleno de “vida” — de corpúsculos virtuales, que surgen y desaparecen instantáneamente, pero en condiciones especiales pueden trasformarse en partículas atómicas reales.

“Y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separo Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día” (Gen. 1:3).

Pasando por alto los detalles del desarrollo de cosmos, el profeta Moisés se centra en la formación de la Tierra y la aparición de la vida en ella.

Las palabras “sea la luz,” probablemente, indican el momento cuando se “encendió” nuestro Sol. La nube galáctica del sistema solar primordial constaba principalmente de hidrogeno y polvo de distintos elementos (que surgieron de procesos estelares anteriores y explosiones), bajo la influencia de gravitación, de tal modo se espesó, que en el centro del denso globo gaseoso se produjo una reacción termonuclear con abundante emisión de la luz. Esta interpretación no excluye a la otra, o sea que las palabras “sea la luz” lleva al momento de la “Gran Explosión”. Ambos estos sucesos pueden unificarse en uno, ya que el resultado de ambos es la emisión de la luz. La luz es portadora de energía, que da nacimiento a todos los procesos físicos y vitales.

Desde los tiempos mas antiguos la aparición de la vida sobre la tierra era un enigma. Suposiciones había muchas, pero datos fehacientes — ninguno. Solo comenzando por el siglo 19, y gracias a descubrimientos en geología, panteologia, biología y ciencias afines, empiezan a clarificarse las etapas de desarrollo de la vida sobre la tierra. Y que resultó? Se supo, que las formas de vida surgieron en la secuencia general como lo describe la Biblia — tres y medio milenios antes de nuestros días.

La formación por Dios de la Tierra y de todo lo que hay en ella, el profeta Moisés dividió en siete periodos que, simbólicamente, llamó “días.” Durante seis “días” Dios organizaba la Tierra y los seres que la poblaban, y el séptimo día — “reposó de toda la obra que hizo.” Cuanto duraban estos “días” bíblicos Moisés no define. Pero en cuanto, el séptimo día durante el cual se desenvuelve la historia de la humanidad, dura ya muchos milenios, se debe concluir que los demás “días” eran periodos largos. El mismo numero siete en Biblia se usa, a menudo, en sentido simbólico y no numérico, y supone plenitud y terminación de algo. Así p.ej.: siete dones del Espíritu Santo; siete sellos, siete plagas etc.

Además hay que considerar que el profeta Moisés describe los sucesos desde el punto de vista de un observador, que ve lo que pasa desde la superficie de la tierra. Con esto, los fenómenos que no se ven a ojo desnudo, y no se refieren al tema esencial, como p.ej., el desarrollo de las galácticas, o la aparición de los microorganismos en las aguas, el profeta pasa por alto. El se limita a la descripción de lo que interesaba a sus contemporáneos. La idea principal es, que toda la diversidad de la naturaleza fue creada no por una casualidad, ni por los dioses paganos, sino por único y sabio Creador.

Y dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas (y fue así). E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. (Y vio Dios que esto era bueno). Y fue tarde y la mañana el día segundo. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. (Y se reunió el agua debajo del cielo en sus lugares y apareció la tierra seca). Y llamo Dios a lo seco Tierra, y la reunión de las aguas llamo Mares. Y vio Dios que era bueno” (Gen. 1:6-10).

Con el tiempo gases, polvo y meteoritos que giraban alrededor del sol primitivo comenzaron a reunirse en asteroides, cometas, protoplanetas, entre los cuales crecía y juntaba masa nuestra tierra primitiva. A toda esta masa caótica que giraba alrededor del sol, Moisés llamó “agua sobre la expansión,” o sea, por encima de la cobertura externa de la Tierra. En cambio, vapores, polvo y gases que envolvían a la Tierra primitiva, llamó — “agua debajo de la expansión.” Es natural, que aquí, el profeta se adapta a la mentalidad de sus contemporáneos, quienes, al cielo visible tomaban como a una bóveda sólida o gorro al cual, como linternas, estaban “fijadas” las estrellas. En lenguaje actual se puede decir que, bajo la acción de la gravedad, vapores, polvo y gases se densificaron alrededor de la recién formada tierra. En cambio, los gases interplanetarios fueron expulsados fuera de los limites del sistema solar por un potente viento solar. Parte de estos gases y polvo se espesaron en los llamados planetas exteriores — Júpiter, Saturno y Neptuno. La formación de las planetas del sistema solar y limpieza del espacio interplanetario termina el segundo día de la creación.

Hasta los descubrimientos paleontológicos, relativamente recientes, los científicos estaban impotentes de explicar como se formó toda esta diversidad de la vida que observamos sobre la Tierra. En el siglo 19 Ch. Darwin promovió la teoría de la evolución, con la cual trató de explicar la aparición de las especies de animales. Como toda teoría, la de Darwin no abarca a toda la complejidad del desarrollo de la vida y está llena de huecos y “manchas blancas” que trataron de llenar los científicos subsiguientes. Lo importante es, que no obstante a los arreglos y agregados, la teoría de la evolución omite el mas importante factor, que según la Biblia, llevó a la aparición de la vida y dirigió el desarrollo de todo lo viviente en la secuencia conocida. Este “Factor” — es Dios!

La Biblia habla no de un desarrollo casual descendiente, donde domina la casualidad, sino de una evolución creadora y dirigida a un meta, con la sinergia de la naturaleza. Justamente, el Creador otorgó a la naturaleza la capacidad de actividad y desarrollo propios, dirigiendo siempre las etapas mas importantes de la aparición de las especies. Es importante comprender, que el principio del desarrollo creador sucesivo existe en todos los niveles de la existencia. Gracias a esto las formas mas simples y primitivas, en condiciones propicias, se organizan en individuos mas complejos y perfeccionados. Esta colaboración de la naturaleza en la creación y el desenvolvimiento de todo lo viviente en la Tierra es la llave, que soluciona el aparente conflicto entre religión y ciencia.

El principio de la actividad propia creativa es lógico también desde el punto de vista de ingeniería: el Creador no necesita crear por separado cada elemento químico y cada tipo de molécula. El otorgó a la naturaleza las leyes que colaboran en la aparición y desarrollo de la vida. En realidad, los átomos mas simples del hidrogeno durante la ignición termonuclear dentro de las estrellas se trasforman en elementos mas complejos — de helio, oxigeno, carbono, calcio, etc. Los átomos todavía mas pesados, los “metales”, surgen en las explosiones de las estrellas mas nuevas. Elementos, surgidos en procesos cósmicos, a su vez, en ciertas condiciones, se organizan en moléculas orgánicas complejas. Su presencia en el cosmos se afirma con el análisis espectral de la luz, que pasa por el espacio cósmico.

La idea de co-partipación del mundo en actos creativos no fue ajena al pensamiento de los Santos Padres. Así, san Gregorio de Nissa escribía: “Desde el primer impulso creador todas las cosas existían en proyecto, como por decir — por la fuerza fecundadora, introducida en la estructura del mundo para el nacimiento de todas las cosas; pero ninguna tenia todavía su separada y real existencia.” El Beato Agustín así desarrolla este pensamiento: “… semejante a como en una semilla se encuentra invisiblemente todo lo que debe con tiempo a desarrollarse en un árbol, así debemos representarnos que, el mundo, en el momento cuando Dios simultáneamente creó a todas las cosas, contenía en si todo lo que la tierra produjo, como posibilidades y causas, antes que se desenvolvieron con el tiempo tales, como les conocemos nosotros.”

San Juan de Kronstadt así explica la relación del Creador con la naturaleza: “El Señor tiene pleno respeto hacia la naturaleza, creada por El y a sus leyes, como obras de Su infinita Sabiduría. Por eso El cumple Su voluntad a través de la naturaleza y según sus leyes, castigándonos o bendiciendo a través de distintos objetos físicos y condiciones vitales. Por eso, sin extrema necesidad, no exijas de El al milagro.

Es suficiente un impulso creador y las moléculas orgánicas se organizan el células, microorganismos, viruses, bacterias, algas marinas, etc. El principio de la evolución creadora puede ser seguido en la Biblia en todos los peldaños de desarrollo de la vida. Continuemos la lectura de la Biblia.

“Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; (según su genero y semejanza) árbol de fruto que dé fruto según su genero, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su genero (en la tierra). Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero” (Gen. 1:11-13).

Al principio, una capa espesa de vapores y gases recubrían a la Tierra con una atmósfera densa y no transparente. Cuando la superficie se enfrió lo suficiente, los vapores comenzaron a condensarse, fluyeron los arroyos y ríos, se formaron lagos y mares-océanos primitivos. El agua es la condición imprescindible para la vida. Ante la presencia del agua y luz solar, por orden del Creador, las aguas se llenaron de microorganismos primitivos, plantas acuáticas, y con el tiempo la tierra se cubrió de primeras plantas todavía sin semilla. Todo esto entra en el tercer “día” de la creación.

“Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos (para alumbrar la tierra y) para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto” (Gen. 1:14-18).

Los microorganismos acuáticos junto con las plantas terrestres primitivas limpiaron la atmósfera de gases pesados, emitiendo oxigeno. Hasta este tiempo, si alguien desde la superficie terrestre miraría hacia arriba no vería nada salvo una incierta pálida luz. Los contornos del Sol, Luna y estrellas estaban escondidas detrás de una sólida cubierta, que envolvía la tierra. En una situación semejante se encuentra actualmente el planeta vecino Venus. Al estar parado en su superficie, también no verá ni el Sol, ni cielo, solo una difusa luz amarilla. Cuando se limpio el atmósfera terrestre de densos gases y se hizo transparente, “de repente” se hizo visible el cielo. Es por eso que la “creación” de Sol, Luna y en general del cielo estrellado, Moisés hizo coincidir con el periodo de la aparición de las plantas, o sea, “día” cuarto. No conociendo este simple facto, los ateos se mofaban del relato Bíblico sobre la creación del Sol después de las plantas, y acusaban al autor de la Biblia en la ignorancia del claro hecho, que las plantas viven del fotosíntesis. Sin embargo, según la Biblia, la luz iluminaba a la tierra desde el primer día de la creación (“sea la luz”). Pero los contornos de su fuente estaban escondidos del observador, que miraba de la superficie de la tierra.

El proceso mismo de la aparición de la vida, cuando las moléculas orgánicas se agruparon en células vivas de los microorganismos, bacterias y mas tarde plantas, es el tema de investigación científica. En cada peldaño de la creación, los cambios genéticos son tan radicales y nuevos, que la ciencia actual no logra todavía a establecer como ellos sucedieron. Donde pasa la frontera entre el acto milagroso del Creador y el desarrollo natural — queda un misterio.

Pero al principio mismo de co-partipación en la creación es indicado ya en el libro de Génesis. Por eso, nadie debe tentarse, si algún descubrimiento nuevo resuelva un enigma mas en el desarrollo de la vida. Aquí, todo lo que la ciencia encuentra será solo el reconocimiento de una ley mas de la naturaleza, testigo de inalcanzable sabiduría del Creador.

Continuamos la lectura de las Biblia:

“Dijo Dios: produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelan sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos (y fue así). I creó Dios (bara, en hebr.) los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su genero, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios les bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto. Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su genero, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo (asa, hebr.) Dios animales de la tierra según su genero, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno” (Gen. 20-25).

La presencia del oxigeno libre en el agua y en el atmósfera hizo posible la aparición de formas de vida mas complejos. Es sabido, que después de bacterias y microorganismos simples, aparecen diversos seres marinos, luego reptiles, insectos, luego peces vertebrados y diversos lagartos, y solo después de ellos, como mas perfectos por su estructura — las aves. Justamente este cuadro de la aparición de seres vivos terrestres nos revela el autor de Génesis en el quinto y sexto día de la creación.

Hablando de la aparición de animales, que poseen alma viva, o sea cualidades síquicas, Moisés, por segunda vez, usa el vocablo bara — creó, — y esto es completamente justo, ya que se trata de un nuevo acto de creación. Sobre la luz, expansión, el agua y las estrellas esta dicho que ellos fueron construidos de materia ya existente. Sobre el alma viva — psiquis — se dice que ella precisamente se créa.

Indudablemente, la psiquis presupone la existencia de una determinada base material, sobre la cual puede aparecer, — el sistema nervioso y cerebro — aunque sea todavía primitivos.

Sin embargo, los procesos fisiológicos, que aseguran el funcionamiento del sistema nervioso, no agotan toda la riqueza de fenómenos síquicos. La síquica, como la forma mas alta de la vida, no puede ser producto de una base mas pobre en calidad; no puede ser reducida a la fisiología. El sistema nervioso, como tal, es solo un órgano. El no puede ser causa de las acciones dirigidos a metas,muchas veces de lejano futurode inteligentes seres vivos. La defensa de la vida, preocupaciones por la descendencia, maneras de conseguir la alimentación y muchas otras acciones, no pueden ser limitados a procesos fisiológicos. La psiquis representa algo principalmente nuevo, ya que ella sin tener extensión es una realidad fuera del espacio. Ella no equivale a ningún tipo de energía. Todos los tipos de energía, conocidos en física, pueden pasar uno en otro. Pero la energía síquica no pasa a ninguno de ellos. Mientras los procesos de transformación de energía se regulan con equivalentes numéricos exactamente definidos, la síquica no obedece a esta ley. Ella es algo misterioso para la ciencia.

El libro de Génesis con grandes pinceladas dibuja nuevos peldaños de la creación. No en un instante, sinó gradualmente, el Creador dirige todo hacia la meta marcada por El, teniendo pleno control sobre los procesos ciegos. La naturaleza, a su vez, obedece Sus ordenes, no como un instrumento pasivo, sino, como un cooperador activo. Cada “cosa” en la naturaleza posee su particular grado de libertad (degree of freedom). El hombre, encontrándose en la cima de la escalera de la creación, posee la libertad máxima — no solo física, pero también espiritual, de elección espiritual-moral. Los animales son libres de moverse y conformar sus necesidades animales, pero carecen de libertad moral, y por eso no pueden perfeccionarse conscientemente. Los vegetales — respiran, absorben el agua, se multiplican, pero no son libres de hacer lo que hacen las especies superiores. Átomos y partículas elementales, teniendo el nivel menor de la libertad, en condiciones favorables, se organizan en estructuras moleculares complejas, que adquieren cualidades nuevas e inesperadas. Todas estas categorías de “libertad,” según nuestro criterio, son dones del Creador: “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Cor. 3:17).

Encantado por los cuadros imponentes de la creación del mundo, el profeta Moisés escribe: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto” (Gen 1:31). Semejante sentimiento de hermosura es cercano a cada hombre creyente, cuando éste toma contacto con la naturaleza en su estado virgen. El profeta David fijo, inspirado, los sentimientos semejantes en el siguiente Salmo:

“O Señor, Dios nuestro! Cuan glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza… Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tu formaste, digo: Que es el hombre, para que tengas de él la memoria y el hijo de hombre para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra; le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar… O Señor, Dios nuestro, cuan grande es ti nombre en toda la tierra! (Sal. 8).

  1. Dificultades en la interpretación de la Biblia.

Como ya mencionamos, los capítulos iniciales del libro de Génesis están escritos con un lenguaje pintoresco y simbólico. Pero usando los símbolos, el profeta Moisés no citaba mitos, que eran comunes entre los pueblos antiguos paganos, que personificaban a las fuerzas de naturaleza y creaban de ellas toda clase de dioses, diosas y monstruos. La critica actual de la Biblia suele reprochar a ésta el uso de mitos. Pero este reproche no es justo. Los símbolos Bíblicos y lo pintoresco de sus relatos con su profundo sentido espiritual, difieren marcadamente de mitos paganos. El libro de Génesis esta escrito justamente con la finalidad de desenmascarar a los inventos paganos.

Si la Biblia fuera nuestra única fuente de conocimiento del mundo, seria natural de tomar a todos sus relatos en sentido directo — y en esto no habría ningún daño a la fe. Por ejemplo, — y dijo Dios: “Produzca la tierra…” — y de repente aparecieron los vegetales y animales en su aspecto actual. Sin embargo, esta interpretación seria demasiado simplista y no correspondería a esta riqueza de formas vivas que aparecían y desaprecian a lo largo de millones de años, como lo descubre la paleontología actual.

De misma manera, un lector no avezado puede entender literalmente la palabra “día” en el sentido de comunes 24 horas. Pero el hecho que el “séptimo día,” en que se desenvuelve la historia de la humanidad, ya dura muchos milenios, nos lleva a pensar, que los “días” anteriores de la creación eran mucho mas largos de 24 horas comunes.

De manera semejante, las palabras “Y fue la tarde y la mañana,” hay que entender en sentido figurado y no literal. La raíz de la palabra hebrea “noche” erev, proviene de “caos,” y la raíz de la palabra “mañana” boker, desde la palabra “orden.” Por eso la expresión “y fue la tarde y la mañana” habla de establecimiento del orden en el caos primordial.

Un intento de conciliar los días de creación Bíblicos con los datos de paleontología el lector encontrará en forma de una tabla en la Apéndice a este trabajo.

Otra dificultad se encuentra cuando se interpreta sin conocimiento suficiente del tema, el día cuarto de la creación, según el cual, el Sol, la Luna y las estrellas fueron creados después de las plantas, lo que claramente contradice a la ciencia. Mas arriba hemos explicado como hay que entender el cuarto día de la creación.

La muerte — cuando apareció?

Del relato Bíblico sobre la vida de Adán en el Edén, algunos concluyen, que antes de la caída de Adán, en la naturaleza no existían ni la muerte, ni la descomposición: la vida en toda la Tierra fluía sin tormentas, ni cataclismos, los predadores comían pasto; insectos, peces y animales no morían, sino, junto con el hombre, disfrutaban de la inmortalidad. Tal idealización del mundo primordial no tiene base.

El mismo concepto “muerte” esta saturado de la tragedia del hombre. Tenemos nosotros el derecho de aplicar la palabra muerte en el mismo sentido al mundo vegetal y animal? La partida de los animales no es semejante a la partida de los hombres, hechos a semejanza de Dios y creados para la inmortalidad. La división de una célula viva, la desaparición de una bacteria o insecto, fin de procesos fisiológicos de un mono — no es lo mismo que la muerte de un hombre. La inmortalidad no fue prometida a los animales y ellos mueren no por haber faltado a un mandamiento. Todo lo contrario, su muerte es un proceso tan natural como su nacimiento. Desde la aparición de la primera célula viva en el mundo hasta la creación de Adán, los nacimientos y muerte fluían sin interrupción. Si no fuera así, el mundo muy pronto después de su creación se llenaría totalmente de animales, que no tendrían nada para comer. Solo la muerte y la descomposición podían asegurar el nacimiento de nuevos seres.

Adán fue creado para la inmortalidad — pero no por su naturaleza, sino condicionalmente — como recompensa por cumplir el mandamiento le fue otorgado el acceso al Árbol de la Vida. Avisando a Adán del peligro de la muerte, el Creador tenia en cuenta no solamente la muerte física, sino — mas la espiritual, el hecho que Adán será privado de la fuerza vivificadora del Espíritu Santo. Sin embargo, teóricamente, hasta después de si caída, Adán podría continuar su vida física, si comería de los frutos del Árbol de la Vida. Justamente porque Dios privo a Adán del acceso a ellos, él fue condenado a la muerte física. San Gregorio el Teólogo explica que Dios admitió la muerte física del hombre para que el “mal (que penetró en Adán) no se haga inmortal.” Ya el hecho que Adán fue creado fuera del Edén nos habla que él debía conocer la muerte de los animales.

Se puede suponer, que en Edén, en los limites entre los ríos Tigris y Eufrates (Gen. 2:14), hasta la caída de Adán no existían predadores, y vivían solo los animales herbívoros y inofensivos. Fuero de estos limites la vida seguía con su ritmo inicial. De panteologia sabemos que mucho antes de la aparición del hombre existían ya predadores todavía mas feroces, que los actuales. Desde el mismo comienzo de la vida sobre la Tierra, el nacimiento alterna con la muerte en todos los niveles de la existencia — desde los microorganismos, hasta animales mas grandes. Vean, sino el esqueleto del prehistórico Tirannosaurus rex, cuyos dientes, afilados como cuchillos, llegan a 15 cm. de largo. Es dudoso que se alimentaba con el pasto!

Durante el espacio del tiempo entre 500 y 65 millones de años atrás, la paleontología cuenta cerca de 10 periodos, relativamente cortos, cuando se producía una mortandad masiva de enorme cantidad de especies de animales y plantas. Es posible que la mortandad masiva grandiosa sucedió cerca de 250 millones de años atrás, al final del periodo Pérmico, cuando desapareció de 50 a 90% de las especies que poblaban la Tierra, o sea de 200 a 400 familias conocidas. La otra mortandad de tamaño apocalíptico aconteció al final del periodo Cretáceo, 65 millones de años atrás, que llevó a la muerte los dinosaurios y los ammonites.

Pero, en este caso, como entender las palabras del Apóstol Pablo: “El anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó (Dios) en esperanza; porque también la creación misma será liberada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la apadrino, la redención de nuestro cuerpo” (Rom. cap. 8).

No supondría aquí el Apóstol, que la muerte y la descomposición en el mundo son los resultados del pecado de Adán? Nos parece que se trata aquí del futuro y no del pasado. El pensamiento principal del Apóstol es que la naturaleza no es perfecta y es corruptible, porque el hombre, esta corona de la creación, debía perfeccionarse. Pero por cuanto, el hombre cayó moralmente, la naturaleza también quedo imperfecta y corruptible, no llegando al estado ideal, señalado para ella. En cuando la humanidad creyente, después de la resurrección universal, será digna de inmortalidad, todo el mundo, entonces, se trasformará en una nueva tierra y nuevo cielo (ver 2 Ped. 3:13). En aquel “día,” después de la resurrección universal, toda la naturaleza será renovada y las criaturas inferiores, junto con el hombre, serán libradas de las leyes de destrucción y herrumbre. Que aspecto tendrá entonces la naturaleza, y se encontraran en ella los animales y vegetales conocidos por nosotros? Estas preguntas el Apóstol deja sin respuesta. En la Biblia hay indicios, que en el nuevo mundo habrá algo semejante a lo que vemos aquí (Ex. 11:6-9; Apoc. cap. 21 y 22). Pero es inútil tratar de representarse que aspecto tendrá aquel mundo espiritual, ya que el mismo tiempo y espacio junto con las leyes de la naturaleza tendrán un nuevo contenido.

Ya mencionamos de paso mas arriba la falta de comprensión concerniente la ubicación de la Tierra en el Universo. Como Moisés describe todo desde el punta de vista del observador terrícola, se forma la impresión que Tierra es el centro del universo. Los teólogos católicos romanos del siglo 16 con gran energía defendían este concepto: “No le cuadre a la Tierra, a la cual debía descender el Señor, girar como un trompo infantil en el espacio.” Por suerte al final ganó la sensatez y ahora nadie repetirá el error, que el universo gira alrededor de la Tierra. Este caso ilustra el problema de comprensión capciosa de algunos expresiones de la Biblia, con el desconocimiento de datos científicos.

El problema de la cronología (según el obispo Nataniel Lvov).

Es sabido, que en Bizancio y Rusia (antes de Pedro el Grande) la cronología se contaba desde la “creación del mundo” y no desde el Nacimiento de Cristo. Esta cronología esta usada también en los calendarios actuales de la Iglesia Ortodoxa, a pesar de las criticas, ya que la ciencia demostró, que nuestra Tierra apareció unos millares de años atrás.

Que debemos entender bajo la fecha de la “creación del mundo”? — Según las palabras del profeta Moisés, el Apóstol Pablo y el mas grande interprete teológico de las Sagradas Escrituras, S. Basilio el Grande, la época de los días de la creación del mundo debemos entender como periodos muy grandes. En cambio de nuestro “séptimo día” vendrá el “día octavo,” que no tendrá fin. Mas detalles sobre los periodos geológicos ver en el apéndice.

La Biblia no contiene tablas cronológicas. Ella solo da los años de vida de los patriarcas — descendientes de Adán. Es lógico suponer que los nombres de lo mas destacados entraron en la Biblia. Contando los años de vida de los patriarcas antediluvianos, un monje devoto de la Edad Media, Dionisio Menor, calculó los años desde la “creación del mundo” y esta era, por la razón de su comodidad, fue aceptada en Bizancio y de ahí se encontró en los calendarios de la iglesia.

Sin embargo, si miramos con atención el texto bíblico, veremos que no da la cronología exacta. En realidad que dice la Biblia? “Adán vivió 230 años y engendro un hijo a su semejanza, y llamó su nombre Set. Y fueron los días de Adán después que engendro a Set 700 años, y engendro hijos y hijas. Y fueron todos los días que vivió Adán 930 años.” Y así, para cada descendiente de Adán se mencionan los años de vida hasta el nacimiento del siguiente hijo.

El caso es, que la expresión bíblica “aquel hijo de tal,” o “tal dio nacimiento a tal” no siempre significa que tal era su hijo directo. En el Antiguo Testamento leemos como se dice sobre casi todos los reyes judíos: “hizo conforme a su padre David” o “no hizo conforme a su padre David.” De manera semejante en el Nuevo testamento Cristo redentor se nombra como hijo de David — claro, como su descendiente. Mas todavía, en la genealogía del Señor, que cita el Apóstol Mateo, dice que “Usías engendro a Jotam” están salteados 4 generaciones (ver Mat. 1:9 y 4 Rey 11 y cap., 1 Rey 3:10).

Por eso, cuando la Biblia dice que X es hijo de Y, debemos entender que es un descendiente, y cuantas generaciones hay entre ellos — no podemos afirmar. Usías engendro a Jotam, pero entre ellos hay 4 generaciones! Cristo redentor — hijo de David, pero entre ellos hay mas de 30 generaciones…

De manera que el recuento cronológico no entra en las finalidades de Biblia y no es una verdad revelada por Dios. Las palabras del Apóstol Pablo “los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas” (1 Cor. 14:32), significan que Dios no inhibe los dones naturales de los profetas y no anula sus conocimientos, que son neutrales en el plaño espiritual y no tienen ningún significado para la salvación.

Como ya se dijo, los propósitos de la Biblia no son los mismos que de la ciencia. Por eso sus lenguajes son diferentes. Tomemos para la comparación la descripción de una flor, hacha por un poeta, un pintor, un botánico, un biólogo y un farmacéutico. Todos hablan de lo mismo, pero cuan diferentes son sus descripciones! Por eso no se debe usar las expresiones figurativas de Biblia como armas para la lucha con los descubrimientos científicos. Es mejor seguir la regla: “Dad a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios” (Mat. 22:21).

  1. Aparición del hombre: “Hacer” y Crear.”

Hacia el final del “sexto día” todos los peldaños anteriores de la creación son terminados, llego el tiempo de coronar a la naturaleza con su “rey,” que seria representante del Creador para las criaturas inferiores. Y así, ante este importante acto de la creación del hombre, el Señor como consultando en Su Consejo de Santísima Trinidad, dice: “Hagamos (asa, ver mas abajo) al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielo, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra… Y creó (bara) Dios al hombre a Su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gen. 1:26-27).

Aquí, de nuevo el profeta Moisés usa los dos términos, que son semejantes en nuestro idioma, pero tienen significado diferente: creó (heb. bara) e hizo (asa en hebreo) El primer termino significa crear a partir de nada y el segundo — hacer (formar?) de algo ya existente.

La Biblia habla dos veces sobre la creación del hombre. En primer capitulo de Génesis “Creó Dios (bara) al hombre a Su imagen” (1:27), y en segundo del mismo libro: “E hizo (asa) el Señor al hombre de polvo terrestre (Gen. 2:7).

Creación (bara) habla de la aparición de algo nuevo, algo que antes no existía. Ella — resultado de un acto instantáneo. Esta palabra usa Moisés para la creación del mundo — “En el principio creó (bara) Dios los cielos y la tierra” (Gen 1:1) y para la creación del hombre — “y creo (bara) Dios al hombre” (Gen 1:27). En el segundo caso, la creación se refiere a la eséncia espiritual del hombre. De manera semejante en el libro de Éxodo (31:17) se habla de la formación paulatina del mundo a partir de los elementos ya existentes y por eso se usa la palabra hizo“En seis días hizo (asa) el Señor el cielo y la tierra…” El uso de palabras distintas en el original hebreo es muy significativo. Es una pena que en la traducción griega se pierde la diferencia entre crear y hacer, formar. Estos conceptos diferentes los traductores griegos traducían con una palabra epiisen (εποιησεν). Por eso, no es extraño, que la mayoría de padres de Iglesia, que interpretaban el libro de Génesis, usando la traducción griega de 70 interpretadores, no han podido captar los matices importantes del original hebreo.

No es casual, que hablando del hombre, el profeta Moisés usa ambas palabras: primeramente en Génesis 1:26 — la palabra hizo (hebr. asa, ingl. made), y mas tarde en 1:27 — la palabra creó (hebr. bara, ingl. created). Con esto el profeta diferencia el proceso de formación del cuerpo, que era anterior a la insuflación del alma al cuerpo, lo cual era una creación nueva. Este acto creador del alma es indicado también en el capitulo dos de Génesis 2:7, donde después de la formación del cuerpo se dice que el Señor “soplo en su (de Adán) nariz aliento de la vida” o sea, unió el cuerpo con el principio espiritual, que no se encontraba en la naturaleza — Alma inmortal , semejante a Dios”!

La atenta lectura del relato sobre el hombre evidencia un detalle mas. En el primer capitulo se habla de la creación del hombre y de la mujer — dos personas, potencialmente suponiendo a muchos seres; y en el capitulo dos, donde se habla de la insuflación del alma, se menciona solo Adán, del cual el Señor hizo luego a Eva, No seria esto una indicación complementaria de dos momentos de la creación del hombre? Al principio — su envoltura física antropoide, y luego el don de alma a uno de ellos, quien se hizo el histórico Adán?

El pensamiento de la creación del hombre por peldaños no es ajeno a los santos padres. San Teofano el Ermitaño, hablando del cuerpo de Adán, escribe: “Este cuerpo — que era? Una gallina silvestre de arcilla o un cuerpo vivo? — era un cuerpo vivo, — era un animal con el aspecto de hombre, con alma animal, y luego Dios insufló en él Su Espíritu…” Al principio era un ser antropoide, al cual Dios dio luego el alma inteligente. Este pensamiento de San Teofano no esta dicho así no mas: él vuelve al tema varias veces en sus escritos antropológicos, afirmando que el hombre contiene en si niveles anteriores de la vida. Por ejemplo él escribe así: “Las criaturas de Dios están dispuestas de manera tal, que cada clase superior contiene en si las fuerzas de clases inferiores — y además tiene las fuerzas propias de su clase, que lo caracterizan.” Esta es la normal y ampliamente aceptada dialéctica. S. Teofano hace la conclusión que el hombre posee el alma animal. El menciona a S. Antonio el Grande. “Según san Antonio, — escribe San Teofano — nuestra alma es del mismo rango que el alma de animales. Lo que nos diferencia es la mente, lo que yo llamo el espíritu.”

Sobre la base de semejantes opiniones algunos concluyen que el ser humano tiene tres componentes — cuerpo, alma y espíritu (la mente o razón). Pero la Iglesia Ortodoxa enseña sobre dos estructuras de la naturaleza humana. Evidentemente, el alma insuflada por el Creador, acepto o asimilo a todas las funciones inferiores de la vida pre-humana. El principio vital en plantas, insectos, peces, animales, no tiene existencia independiente: desaparece en el momento de su muerte. El alma humana, al contrario, dirigiendo todos los procesos del cuerpo, sigue existiendo después de la muerte del hombre.

Hablando mas adelante del hombre, el profeta Moisés de nuevo recurre a imágenes. El elemento simbólico en sus relatos se siente mas, donde es necesario revelar una idea religiosa, con toda claridad. Así es el relato sobre la creación de la mujer de una costilla de Adán. S. Juan Crisóstomo enseña: esta dicho — “tomó una de sus costillas.” No comprendas estas palabras en sentido común, pero que sepas, que estas palabras burdas están dichas por causa de le debilidad humana. Si la Escritura no hubiera usado estas palabras, como podríamos saber los misterios oralmente inexplicables? No vamos detenernos en las palabras solamente, sino vamos recibirlos en forma buena y conveniente, como relativas a Dios. Esta expresión “tomó” y todas semejantes están usadas por nuestra debilidad.

Nos es comprensible la conclusión moral de este relato, indicado por Apóstol Pablo, que la mujer ocupa en la familia el segundo lugar después de su esposo: “El marido es la cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia… No el marido de la mujer, pero la mujer del marido.” Pero, porque Moisés en tales imágenes describe el modo de la creación de la mujer? Sin dudas, él trata de defender la conciencia judía de los inventos mitológicos, en particular mitología de la antigua Mesopotamia — la pre-patria hebrea. Estos cuentos, moralmente tentadores, hablan que el mundo de dioses, hombres y animales constituye una cierta mezcla: dioses y diosas se unen con hombres y animales. El indicio de esto dan las representaciones de leones y toros con cabezas humanas, que eran muy difundidas en esculturas y dibujos caldeos, mesopotámicos y egipcios. El relato Bíblico sobre la creación de la mujer de Adán sostiene la verdad sobre la unidad de genero humano.

Descubrimientos científicos contemporáneos.

Comenzando por el siglo 19, los paleontólogos descubren cada vez mayor numero de restos óseos de seres antropoides. Cuan mas antiguos son los restos, tan mas cerca están anatómicamente de los primates, y cuan mas jóvenes, mas semejantes al hombre actual. En estos restos los científicos ven los eslabones intermedios entre el hombre contemporáneo y sus ancestros físicos. Al principio, los científicos suponían que el desarrollo físico desde el primitivo animal antropoide, hasta el hombre actual iba en línea recta de descendencia. Los descubrimientos contemporáneos sugieren, que existía una especie de “arbusto” de seres antropoides, con varias ramas, y que no dejaron descendientes actuales. A una de estas ramas pertenecían los neanderthalenses, que desaparecieron unos 30 mil años atrás. En algunos lugares ellos existían paralelamente con los ancestros del hombre actual, pero desaparecieron sin dejar descendientes. Todos los hombres contemporáneos provienen de una rama humana, supuestamente homo-sapiens, que surgió de 80 a 50 mil años atrás. Esta opinión esta confirmada por la genética moderna, que por vía de comparación de ADN de gente de distintas razas, definió que todos los hombres actuales provienen de la raíz de un solo lejano ancestro. Esto es un hallazgo muy valioso, y que confirma lo que dice la Biblia — que todos los hombres provienen de un solo hombre, que ella llamó Adán.

La genética avanza a grandes pasos. Comparando el ADN de diferentes animales define, con gran probabilidad, se parentesco genético y cuanto tiempo atrás ésta o aquella especie se ramificó de una especie mas antigua. Esta demostrado, que el ADN del hombre coincide en 99% con el ADN de los primates. Había usado el Señor el ADN de algún ser antiguo para hacer al hombre o lo hizo independientemente, solo usando un modelo igual de célula — este tema no tiene importancia principal. Sin embargo, como la Biblia, como la ciencia coinciden que los peldaños anteriores sirven de base para el surgimiento de nuevas formas de existencia. En la hipótesis que Dios llamó la naturaleza a la cooperación en la formación de la cobertura física del futuro hombre, no hay nada que contradice a la fe. La naturaleza “ofreció” algunos variantes de los cuales el Señor eligió la mejor e hizo de ella al hombre, insuflando en él una alma a la semejanza Divina.

Los demás ramos de seres antropoides, entre ellos los neanderthalenses, que anatómicamente, mas que otros, eran semejantes a nosotros, paulatinamente murieron, no dejando descendencia actual.

Es digno, de hacer notar, que la idea que Adán no recibió enseguida su alma a la semejanza Divina, pero que un tiempo él por su estructura era parecido a otros animales, no fue ajena a algunos padres de la Iglesia. Así, muchos siglos antes de descubrimientos paleontológicos actuales, San Gregorio de Nissa (siglo 4-o), en su obra: “Sobre la organización del hombre,” indicando la doble creación del hombre, decía: “Dios creó al hombre interno y modeló al externo; es modelado el cuerpo y creada el alma.”

El pensamiento semejante se cita en el relato de Motovilov de su conversación con San Serafín de Sarov, cuando el beato Serafín dice: “El Señor hizo de la tierra no solo el cuerpo de Adán, sino junto con él, el alma y el espíritu humano: pero hasta el momento que Dios le insuflo el aliento de la vida, Adán era semejante a otros animales.”

El Metropolitano Filaret (Drozdov) expresó el pensamiento que el hombre esta hecho “no por una acción única, sino por formación paulatina.”

El Obispo Nathaniel (Lvov) habla de esto mas claramente: “Por su naturaleza corporal, el hombre forma parte del mundo exterior material-animal. Todo lo que tenemos nosotros esta también en el mundo que nos rodea. Estamos mas cercanos todavía con el mundo animado animal, con estas, como nosotros almas vivas creadas por Dios. Por eso con total tranquilidad el cristiano puede estar de acuerdo con la observación, que por su naturaleza corporal el hombre y el chimpancé son mas cercanos uno a otro, que hasta chimpancé y macaco. Si hablamos de la naturaleza corporal del hombre, no nos confundirá la posibilidad de colocar al hombre en la clasificación zoológica contemporánea, en el lugar definido, en la orden de primates y clase de mamíferos.”

  1. Posibles interpretaciones de datos paleontológicos.

Los hombres creyentes se refieren en forma diferente a los hallazgos de restos óseos de “eslabones intermedios” del hombre. Mencionaremos aquí algunos de tales opiniones:

  • Los científicos interpretan erróneamente los restos óseos: nunca existieron animales antropoides; había monos de distintos especies, que no tienen nada en común con el hombre.
  • Los restos encontrados de seres antropoides no son tan antiguos: algunos pertenecen a distintas especies de animales y otros — puede ser, a hombres antiguos, pero de los que sufrían distintos defectos físicos y por eso tienen el aspecto de eslabones intermedios entre el hombre y el mono.
  • En tiempos prehistóricos es posible que habían existido seres antropoides, pero todos ellos murieron sin dejar descendencia. El cuerpo de Adán, del cual provenimos todos nosotros, fue hecho directamente por Dios.
  • Dios usó las fuerzas creadoras de naturaleza para un perfeccionamiento paulatino del cuerpo del hombre. Los antiguos antropoides eran animales muy desarrollados, que no tenían, todavía, el alma humano. Adán era el ser que recibió del Creador el alma y se hizo hombre, del cual provenimos nosotros.

Cual de las opiniones arriba mencionadas es la mas cierta?

El punto de vista banal de los materialistas, que el hombre por la suma de sus virtudes características “proviene de mono,” rechazamos categóricamente, ya que el alma, como principal factor de la naturaleza humana, no se puede sacar de ninguno de los procesos evolutivos. En la división siguiente hablaremos sobre esto mas detalladamente.

La opinión primera, que no existían eslabones intermedios es cada ves mas difícil de defender, ya que lleva a la negación de los logros de varias ciencias — como geología, paleontología, anatomía comparativa, genética, embriología… que se confirman y complementan una a otra. Además no existe ningún “complot” de científicos para socavar la fe o la autoridad de Biblia. Entre ellos hay mucha gente de fe sincera, que reconocen a Dios-Creador. Compitiendo entre si por precisar los hechos, y la elaboración de nuevas teorías, los científicos poco a poco eliminan las interpretaciones erróneas e inexactitudes; y siempre están listos a desenmascarar los intentos de fraude y falsificación de los hechos. Es una calidad excelente de ciencia pura, que ella misma se corrige.

Sobre la gran antigüedad de los restos óseos es difícil dudar, porque existe gran numero de métodos independientes para determinar la edad de épocas geológicas, que corrigen y afinan unos a otros.Esta determinado que la rama de seres que comenzaron a mostrar las características anatómicas de hombre mas tardío, (como p.ej., la capacidad de caminar en loas dos pies, cambio de la forma del cráneo y de los dientes) apareció cerca de unos 5 millones de años atrás. Los descendientes de estos seres, con el tiempo, comenzaron adquirir caracteres mas evidentes del hombre contemporáneo. Ante la gran cantidad de restos encontrados, parece imposible la opinión que todos ellos pertenecían a deformes y estropeados.

La suposición que todos los seres antropoides murieron sin dejar descendencia muestra otra dificultad: si todo es creado por el Creador, para que El haría los antropoides morir sin dejar rastro? O el Señor hacia experimentos con diferentes variantes del hombre, como tratando de definir que saldrá mejor?

La opinión que para la formación del hombre, Dios puso en acción las fuerzas creadoras de la naturaleza, coincide con nuestro pensamiento y no disminuye Su Sabiduría, ni Su Omnipotencia creadora. Las leyes de la naturaleza debían colaborar con el Creador para la meta final — la creación del hombre.

“Pero, es posible, que Ud. toma la parte de los evolucionistas, que sostienen que el hombre es descendiente del mono? — puede preguntar el lector.

— No! El hombre no provino del mono: su cuerpo fue hecho de polvo terrestre, y el alma la recibió de Dios, tal como enseña la Biblia.

Pero la formación del cuerpo no es necesario imaginar como un acto instantáneo. Si Dios usó Sus leyes para perfeccionar el cuerpo humano, en esto era Su santa voluntad. Es posible que existía un ancestro mas antiguo del cual provinieron, tanto los primates actuales, como los antropoides. Tanto unos, como otros — de la “tierra.” Pero en la formación del cuerpo humano el Creador puso un cuidado especial, y tiene razón el Salmista, cuando dice: “Tus manos me hicieron y me formaron” (Sal. 119:73).

Podemos comprender la decepción que siente un hombre de fe, aprendiendo que él — es “pariente” de monos. Es natural, que seria mas agradable si el Señor nos hubiera hecho en forma independiente de criaturas de nivel mas bajo. Sin embargo quien osa indicar al Creador lo que El debe hacer? “Ay del que pleitea con su Hacedor! El tiesto con los tiestos de la tierra! Dirá el barro al que lo labra: Que haces?; o tu obra: No tiene manos?” (Is. 45:9).

En la formación gradual del cuerpo humano con la colaboración de las fuerzas de naturaleza, se debe ver la gran sabiduría del Creador: El nos ubico en la Tierra, no como extranjeros, seres ajenos a ella, como de otras planetas, sino, nos ajustó en forma máxima a las condiciones bruscamente cambiantes del medio circundante. Nuestros instintos y inmunidad, órganos de sentidos y dones físicos están en forma ideal en armonía con el mundo, lleno de peligros y sorpresas. Lo que la naturaleza estuvo perfeccionando millones de años, heredamos como hijos felices de padres ricos. Con esto, al tener algo en común con criaturas inferiores, somos capaces de entenderlas mejor, tener lastima de nuestros ‘súbditos’ contribuyendo para su bien. Aquí hay razón para tener humildad: “Polvo eres, y al polvo volverás” — recordó el Señor a Adán, cuando aquel en su presumido atrevimiento quiso igualarse a El (Gen. 3:9).

Nota. En la luz de la interpretación, propuesta aquí, de la creación de Adán, en aquel pasado lejano cuando aun existían seres antropoides como neanderthalenses, se puede comprender el miedo de Caín por su propia vida. Como se sabe de Génesis, cuando Caín mato a su hermano menor Abel, el Señor le ordenó dejar a sus padres y vagar por la Tierra. Temiendo ser matado, Caín dice a Dios: “Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas de la tierra, y de Tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará” (Gen. 4:13-14). Aquí esta claro, que trasformado en asesino, él temía correr la misma suerte que su hermano. Pero nos preguntamos, quien podría matar a Caín, si Adán y Eva no tenia otros hijos, o hasta si estos existían, eran pocos que vivían cerca? Es natural de suponer, que por relatos del padre, Caín sabia sobre la existencia de otros “hombres” — fuertes y experimentados cazadores, como los neanderthalenses.

Expuesta aquí la suposición que el cuerpo del hombre fue formado por el Creador gradualmente, con la participación de las fuerzas de naturaleza, nosotros no tratamos esto como un hecho demostrado y proponemos solamente como una posibilidad con base, que mejor que otras concilia el relato Bíblico con los mas nuevos descubrimientos científicos. Se entiende que el lector es libre de interpretar a su manera las datos Bíblicos y científicos — siempre y cuando su opinión no salga de los limites de dogmas de nuestra fe, o sea:

  • Que Dios, y no una ciega casualidad, creó al hombre,
  • que el hombre posee el alma inmortal, semejante a Dios, que recibió del Creador,
  • que todos los hombres contemporáneos provienen de un ancestro — el bíblico Adán, heredando de él, no solo el alma, sino también, el pecado original.

Si el hombre se apoya sobre estas verdades. Los detalles de como se desarrollaba el mundo y la vida sobre la tierra, como se formo el cuerpo del hombre, si en forma instantánea o paulatina — son datos secundarios y no socavan de ninguna manera a la fe.

Sobre la aceptación de opinión particular concerniente a cuestión no definida por el dogma de la Iglesia, el profesor Bolotov escribía: “nadie puede impedirme en calidad de mi opinión teológica particular de mantener el teologumeno, expresado aunque sea por uno de los padres de la Iglesia, si no está demostrado, que el competente juzgado eclesiástico declaró ya a esta opinión como pecaminosa. Pero por otro lado, nadie puede exigirme a seguir como mi opinión teológica particular el teologumeno, expresado por varios padres de la Iglesia, si ésta no me impresiona con su alta belleza teológica, o no me subyuga con su fuerza de argumentación, accesible a mi intelecto.”

La correcta conciliación de datos científicos con las convicciones religiosas, no es un ejercicio abstracto. En particular es importante para los padres de fe cristiana. En nuestro tiempo, los adolescentes, tarde o temprano, toman conocimiento de teorías evolucionistas y surgen las preguntas como conciliar estas teorías, con lo que enseñaron en las clases de la Ley de Dios (Catequesis).

Aquí seria contraproducente para los padres ignorar simplemente los descubrimientos científicos actuales, afirmando sin base, que todo esto es nada mas que inventos. Los evolucionistas ateos y los creacionistas extremos tratan de inducir a la generación joven sus conceptos, presentándolos como hechos. Los primeros, que todo sucedió por si mismo y que la Biblia — es un conjunto de mitos. Los segundos, sostienen la interpretación literal de cada palabra bíblica, que todo fue creado de repente, en su aspecto terminado. Así, el joven se siente entre fuego cruzado, que lo empuja a elegir entre la Biblia y la ciencia.

Mientras tanto, ambos extremos — los evolucionistas y los creacionistas — no tanto se apoyan en datos objetivos (de la ciencia o Biblia), como en sus especificas ideas. La visión del mundo de los evolucionistas sufre de la ausencia de espiritualidad, miopía y convicción orgullosa, que la ciencia es capaz de explicar todo. Repele también por su fanatismo antirreligioso. El creacionismo se destaca por su obtusa literalidad. No teniendo datos positivos de la ciencia, se limita generalmente a la critica del darvinismo. Contra la evidencia de los datos científicos, el creacionismo insiste en la juventud de la tierra y rechaza hechos evidentes, que son, como se sabe, “una cosa terca.”

Desde el p. de v. del daño a la fe, es difícil decir cual de estas extremas visiones del mundo es mas dañina — primero por negar el Creador y segundo por crear un conflicto artificial entre la revelación Divina y la ciencia.

Es una suerte, que, en realidad, no existe ningún conflicto fundamental, y elegir entre ciencia y religión no es necesario. Ambas esferas de conocimiento complementas una a la otra. Se habla de distintas “caras de una misma moneda.” Dios es la Prima-causa y “culpable” (Autor) de lo existente — independientemente por que caminos Él llegó a Su meta.

Aparición y desarrollo de la vida en la tierra esconde e si, todavía, muchos misterios, muchos de los cuales la ciencia, probablemente, no podrá nunca explicar exactamente. Y esto es porque se nos develan solo los resultados finales de procesos complejos, pero, cuando y que “botones” presionó el Creador — esto no dejó vestigios en la naturaleza. En realidad, nuestras capacidades cognoscitivas no son mucho mejores que los de “insectos en la nave interplanetaria.”

Dios me hizo digno de ser testigo de verdaderos milagros. Muchas veces en mi vida sentí la mano de Dios, que me guiaba, salvaba de males y me daba mas de lo que podía soñar. Mirando hacia atrás, veo que toda mi vida esta tejida de casualidades insignificantes, que, luego se tornaban para mi, grandes consecuencias. Pero como “demostrar” a alguien otro, que durante toda mi vida el Señor misericordioso me ayudaba y eso no era una feliz coincidencia?

Como conclusión hay que decir que, en el principio, ninguna hipótesis científica, inclusive la teoría de evolución en todos sus variantes, no puede poner en peligro la fe en Dios Creador. En realidad, toda teoría, para ser científica, debe quedar en los limites de lo cognoscible y ser accesible al experimento. Todo lo que sale de los rígidos limites del experimento, cae en la región de suposiciones, metafísica, filosofía… La religión, generalmente, habla de la otra dimensión y de lo invisible — lo que no es sujeto a un análisis físico, sino llegó por el camino de revelación Divina. La región de la fe es accesible solo para el alma, capaz de comunicarse directamente con Dios.

Por eso, no hay que temer a la ciencia pura. Hay que aprender, solo, a distinguir los hechos de las hipótesis. La historia conoce muchos casos cuando se equivocaban tanto los representantes de la religión, como los de la ciencia. Y siempre la fuente de problemas no eran los hechos, sino su interpretación. En el caso de un supuesto conflicto entre la fe y el conocimiento, lo menos peligroso es tomar una posición de espera, confiando, que con el tiempo, todo ocupará sus lugares y la verdad vencerá.

  1. Las propiedades humanas científicamente inexplicables.

Teniendo muchas propiedades comunes con los animales, el hombre, al mismo tiempo, posee una serie de propiedades exclusivas, que no provienen, y a veces son contrarias, a procesos evolutivos. Verdaderamente.

La razón.

La ciencia hasta ahora no conoce la ley por la cual los átomos y moléculas pueden organizarse en una célula viva y generar a la razón. Un conocido profesor canadiense de biología M. Rius, agnóstico por sus convicciones, hablando de la idea, llamada la aparición natural de la razón humana por la vía de evolución, escribía: “Sobre esto se puede declarar, que la teoría y practica experimental biológica, categóricamente atestiguan contra esto. En la biología teórica contemporánea no hay nada que permitiría suponer lo inevitable de la aparición de la razón.”

La razón, capaz de pensamiento abstracto y creativo, eleva sin medida al hombre sobre el mundo animal. Si la razón humana es el resultado del desarrollo natural del cerebro, seria sorprendente que entre innumerables formas de vida, además del hombre, existen tan pocos indicios de capacidad de razonar, que sobrepasen al instinto. No hay testimonios de evolución paulatina de capacidades mentales que lleve a la aparición del intelecto. El enorme abismo mental entre el hombre y el mas inteligente de los animales destruye el mito evolutivo. El instinto, en animales inferiores, a menudo, muestra una sorprendente cantidad de recursos, pero esta capacidad está limitada al caso concreto. El hombre, por acopio de conocimientos, realiza progreso intelectual, que lleva a la mas profunda comprensión de fenómenos, mientras los animales quedan en el nivel mental de sus ancestros.

La actividad síquica del animal refleja, principalmente, las necesidades de su cuerpo: alimentación, reproducción, conservación propia. Nadie niega que esto, también, es peculiar para la síquica humana. Pero hay en el ser humano algo, que se encuentra en profunda disconformidad con la vida del cuerpo y hasta en contrario a las mas importantes necesidades fisiológicas.

A pesar que la sociedad influye en la conciencia, justamente, la conciencia transforma el rebaño en sociedad organizada, hace la vida social pensada el trabajo comunitario — creativo.

El hombre posee cualidades, que no podían aparecer en el proceso de selección natural y no son decisivos en la vida biológica de la especie. Sentimientos de justicia abstracta, búsqueda de sentido superior, no podían ser adquiridos por vía de selecciones, ya que no aportan ninguna ventaja física. De misma manera los sentimientos éticos como el sentido de lo hermoso y místico no son productos tardíos de la civilización, sino, todo lo contrario, son propios a los “salvajes” en peldaños mas bajos de cultura.

En particular merece la atención el hecho, que solo el hombre es capaz de elevarse hasta el pensamiento sobre el altísimo Creador y desea comunicarse con El. En el caso de desviaciones de normas morales, que se encuentran en la conciencia, el hombre siente su responsabilidad ante el Creador. A pesar, que en la vida cotidiana se ven muchas injusticias, el hombre esta convencido que al final la verdad debe triunfar.

El momento mas decisivo en la transformación del animal en hombre se encuentra fuera de los limites de antropología y biología. La ciencia puede intentar de reconstruir los peldaños consecutivos en el desarrollo del cerebro — pero no mas que esto. El cerebro mismo era solo un instrumento necesario capaz de captar las vibraciones mas tenues del plano inmaterial de la existencia, ser un instrumento del espíritu. Toda la evolución, como también el desarrollo del sistema nervioso, es, según las palabras de V. Soloviev, “el camino necesario hacia la perfección.” Nadie tratara de demostrar que moluscos o esponjas pueden percibir la verdad, o libremente hacer coincidir su voluntad con el Bien absoluto. Significa, que era necesario, que en el mundo se organicen formas, cada ves mas complejas y refinadas, hasta que fue hecha tal, que en ella puede revelarse la conciencia y deseo de perfección… Una gota de protoplasma vivo, cuya formación exigió también no pocas fuerzas creativas, aunque incluye en si la posibilidad de surgimiento del organismo humano, pero el cumplimiento de esta posibilidad exigió un entero proceso biológico, extremamente complicado y largo.

“Polvo terrestre” (así la Biblia llama la sicofisica escénica humana) se hizo portador del “alma viviente” (Gen. 2: 7).

El amor sacrificado.

En los peldaños inferiores de la existencia — en el mundo de viruses, microbios, insectos, donde reina la lucha para la existencia — Todo parece lógico y comprensible. En cambio, la capacidad de amor a los prójimos, hasta el sacrificio — es algo misterioso, claramente contrario al instinto ciego.

Es paradójico, que al seguir mentalmente la escalera de la existencia, pasando desde los insectos hacia animales cada ves mas desarrollados, observamos mas frecuentes y claros ejemplos de sacrificios y sentimientos tiernos y altruistas. A veces esto se expresa en ayuda reciproca entre animales de misma especie. P.ej., lobos y leones viven en familias y cazan en manada. Machos y hembras distribuyen entre si cuidados de los hijos y a veces muestran uno con otro sentimientos muy tiernos. Si en el peldaño inferior de la existencia algunos animales pueden ser crueles entre si, cuando p.ej., cocodrilo hembra, en caso de hambruna, come a sus hijos o el pez a sus huevos, en los peldaños superiores del mundo animal, el amor materno a sus hijos se eleva a veces al sacrificio total.

Sin duda, aquí, se puede oponer que la conducta altruista es necesaria para continuidad del genero. En el peldaño mas alto de la existencia entre los humanos, la generosidad y el autosacrificio pueden llegar a tal altura de la nobleza, que no es posible explicarlos con principios biológicos — evolucionistas.

En realidad, el hombre es capaz de sacrificio, no solo para el bien de sus hijos, sino completos extraños — dar sus bienes y ayudar a los hambrientos, ocuparse de huérfanos, con total abnegación cuidar a los enfermos… Tal actividad altruista no aporta al hombre ningún beneficio y hasta pone en peligro su bienestar y vida.

Mas todavía: el hombre es capaz de amar a sus enemigos — a los que le son peligrosos. Esto ya niega completamente el instinto de supervivencia.

Una profunda observación de los misterios de la existencia muestra que la elevación por la escalera de la vida, desde los infusorios, hasta los animales mas perfectos, y al fin al hombre, no solo va por la línea de perfeccionamiento físico y mayor razonamiento, sino también, por mayor desarrollo espiritual y nobleza. Lo mas extraordinario es que este perfeccionamiento de caracteres no se limita al mundo físico, sino, pasa al mundo espiritual de los Ángeles y concluye con el Ser Supremo y Creador de todo, al Cual llamamos Dios.

En realidad, cuanto mas altamente está desarrollado el ser, tanto mas alta es su capacidad de amar. De manera que, se hace evidente que el principio de conservación propia sale de las ciegas leyes físicas, mientras que la maravillosa capacidad de amar, — cualidad no física, se adquiere a medida que nos acercamos a Aquel cuya esencia es el perfecto e inalcanzable amor (1 Jn. 4:8).

Se puede decir mucho todavía sobre otras misteriosas cualidades del alma. Como p.ej., el sentido moral, presencia de la conciencia, capacidad de autoanalizarse, don de habla, por el cual, el hombre puede fijar conceptos profundos filosófico-religiosos, la intuición, la creatividad de los genios de ciencia y arte, la necesidad de comunicarse con Dios, la seguridad de que existe el otro mundo… Todo esto habla que entre el hombre y el restante mundo animal, hay un profundo y infranqueable abismo.

  1. Conformidades con la leyes paralelas.

Observando el mundo y a nuestra vida propia, podemos seguir un cierto paralelismo entre fenómenos físicos y espirituales. La comprensión de conformidades con las leyes comunes puede ayudarnos a entender mas profundamente algunos fenómenos en el mundo físico, tomando semejanza de la vida espiritual y viceversa.

  • Principio de crecimiento y perfeccionamiento.

Todo en la naturaleza — microbios, plantas, animales, crece, se fortifica y trata de manifestarse en forma máxima. Todo el mundo, desde su aparición y hasta nuestros días, se desarrolla, se perfecciona, desde la protomateria mas simple, pasando a partículas elementales, átomos, moléculas, estructuras orgánicas, células vivas, microbios, plantas, insectos, peces, animales y, por fin — el hombre. Mucho se produce aquí según las leyes de naturaleza, pero mucho no es explicable. En el nivel mas simple,, aparentemente, todo se define por una casualidad, como resultado de lucha de fuerzas ciegas. Y al mismo tiempo, en la totalidad, se observa un balance extraordinario, una dirección a la meta, un único plan.

La fuente de lo razonable y lo dirigido a una finalidad del mundo, se aclara al observar el proceso del desarrollo espiritual del hombre. El hombre alcanza mucho con su propio esfuerzo, y al mismo tiempo, si él mira con atención su vida, con ojos de espíritu, se convence, que no todo llegó a él por si mismo, sino es la obra de misericordia Divina hacia él. Un fiel siente en su vida la mano Divina dirigente. “No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados” (Mat. 10:30).

Es particularmente instructivo pensar en el crecimiento de la fe religiosa de la humanidad, comenzando por el periodo patriarcal, luego en la historia de Israel del Antiguo Testamento y al final, en la Iglesia del Nuevo Testamento. Que enriquecimiento en verdades de la fe lo largo de muchos milenios, como se perfeccionaron los conceptos éticos, que crecimiento en expresión religiosa! En este proceso mucho se debe a las hazañas de los héroes de espíritu, pero mas todavía, bis duda, pertenece a la mano de Dios. Justamente, en el crecimiento espiritual mas claro se ve la unión de lo natural y lo sobrenatural.

Por eso, es digna de elogio la curiosidad de los científicos que tratan de comprender y explicar todo lógicamente. Pero ellos deben tener en cuenta los limites de lo cognoscible e inclinarse ante la Sabiduría del Creador Allí, donde lo desea el Señor, se sobrepasa el orden natural.

  1. La importancia de las crisis.

La historia del desarrollo del mundo y de la vida en la Tierra está marcada por catástrofes, “crisis” — grandes y pequeñas. Explosiones de estrellas, choques de galácticas, bombardeo de la Tierra con objetos cósmicos, catastróficas explosiones volcánicas, terremotos, tormentas destructivas, agudas oscilaciones climáticas y de la composición atmosférica, periodos de glaciación, cuando los hielos llegaban casi al ecuador, deriva y inundación de continentes, epidemias masivas, etc. — todo esto cuelga como una “Espada de Damocles” sobre la existencia de la vida en la Tierra. Desde el tiempo de aparición de primeros microbios, 3,5 millares de años atrás, y casi hasta nuestra era, tenían lugar catástrofes y agudos cambios climáticos, y como resultado desaparecieron clases enteras, familias y especies de seres vivos. Como ejemplo, 65 millones de años atrás, por la caída de un meteorito en la porción sur del Méjico actual, murieron los dinosaurios y un enorme porcentaje de flora y fauna de aquel tiempo. Pero, lo que es maravilloso: después de una gran mortalidad, infaliblemente, seguía una potente explosión evolutiva. Aparecían nuevos organismos, que rápidamente poblaban los hinches ecológicos liberados, recibiendo así, la estafeta de la vida, de las especies desaparecidas. A los colosales dinosaurios sustituyeron mas elegantes y desarrollados mamíferos.

Así, contra la suposición de Darwin, la variedad de la vida que se ve en la naturaleza, apareció no tanto por los procesos lentos de adaptación, como por vía de agudos saltos, dados por crisis ecológicas.

No es aquí un paralelo con crisis espirituales? El ardiente defensor de la ley judaica, el rabino Saúl, perseguía a los cristianos como una secta nociva. Pero, inesperadamente, en el camino de Damasco, el Señor se la apareció y lo privo de la vista. Saúl comprendió su error, se bautizo, y se hizo el famoso Apóstol Pablo. El seguro de si mismo Simón-Pedro, después de su vergonzosa renuncia a Cristo, comprendió su debilidad, se hizo humilde ante Dios, y con Su ayuda, se trasformo en un gran apóstol. María de Egipto comprendió todo el error de su vida pecaminosa solo después que el Señor no la dejó entrar en el templo. Arrepentida, dejo el mundo y en el desierto, con grandes hazañas, logró la santidad igual a los Ángeles.

Con ejemplos como esto se pueden llenar muchos libros. Quien era mas perfecto que Jesucristo, pero El también, según las palabras de Apóstol Pablo: “Y Cristo, en los días de su carne (en el huerto de Getsemani, antes de Su crucificacion) ofreciendo ruegos y suplicas con gran clamor y lagrimas al que le podía librar de la muerte… Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Heb. 5:7-9).

Penetrando con atención en casos semejantes, concluimos, que como en plaño físico, tanto en espiritual, los periodos de crecimiento paulatino y ampliación de actividad, son seguidos por bruscos saltos de crisis. Si durante los periodos “tranquilos” se produce el perfeccionamiento y afirmación de las cualidades adquiridas, en momentos de crisis se forjan nuevas y mas valiosas cualidades. Así, en total, el proceso de crecimiento, tanto físico, como espiritual, no va por un recto plano inclinado hacia arriba, sino, con saltos por peldaños. Con esto, en todos los niveles de existencia se ve el orden siguiente: el Señor no destruye lo viejo, sino usa lo existente como material para la formación de lo nuevo — esto no es creación, sino transformación.

La ciencia no sabe todavía, que procesos se esconden detrás de la aparición a saltos de nuevas especies, o complicados complejos de órganos, como por ej., el aparato óptico. Se puede pensar que si Dios previó la posibilidad de catástrofes y agudos cambios ecológicos, dio a la naturaleza la capacidad de adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones y revelar nuevas funciones. De manera semejante en el momento de crisis de la vida el hombre reúne sus fuerzas espirituales y se reconstruye internamente en forma completa para no resultar aplastado por la desgracia. Y de nuevo todo aquí puede ser explicado naturalmente: algo puede ser adscrito a factores naturales, y mucho otro claramente se relaciona con la Providencia Divina.

Lo que es claro, es que tanto los periodos pacíficos, como momentos de crisis, colaboran con el crecimiento y perfeccionamiento — y eso es tanto en el plaño físico, como espiritual.

  1. El principio de la lucha.

En el mundo animal el principio de la lucha y competencia lleva a la selección de los mas sanos y fuertes. Si no se produciría la selección natural, la naturaleza se llenaría de seres débiles y raquíticos, que llevaría a su degradación. Viviendo en continuo peligro, los animales se conducen en forma cuidada y atenta, que es útil para su salud. Algo semejante se puede notar en la vida espiritual.

Si nos detenemos en el organismo humano, ya sabemos que es sometido a una continua invasión de diferentes virus y microbios, algunos peligrosos para la vida. Luchando contra ellos, el organismo forma inmunidad, que lo hace mas estable.

En forma paralela, con esta lucha en el nivel animal y biológico, se produce la lucha en el nivel espiritual. Desde la edad temprana el hombre es sometido a diferentes pruebas y tentaciones. Por su inexperiencia o ligereza, a veces, se tienta y peca. Pero, atormentado por su conciencia, aprende de sus mismos errores, acumula la experiencia, paciencia y firmeza. Si no habría lucha con tentaciones los hombres se debilitarían espiritualmente y se hundirían en la satisfacción de sus instintos animales. “Ay del mundo por los tropiezos!” — dijo el Salvador, refiriéndose que muchos perecen por ellos. Pero agregó: “porque es necesario que vengan tropiezos” (Mat. 18:7) — evidentemente para el perfeccionamiento de los hombres.

Es por eso, que todavía en el paraíso, Dios permitió al diablo de tentar al hombre. (Gen. 3:1-8). El hombre se dejó a tentar y cayó. Restablecido por la fuerza de la Gracia del Salvador, y enseñado por la amarga experiencia, el hombre con fuerzas nuevas, sube por la escalera de las virtudes.

Hasta los Ángeles en el Cielo no fueron ajenos a la prueba, cuando Lucifer, poseído de orgullo, desafió al Creador. Tentados por el diablo, algunos Ángeles cayeron y se convirtieron en demonios. Otros se perfeccionaron en el bien.

La lucha por la existencia, en cuyo resultado algunos perecen y otros sobreviven, parece a algunos una contradicción al concepto de vida paradisíaca antes de la caída en pecado. Pero vemos que toda lucha — tanto en el plaño físico, como en espiritual es necesaria para la salud y perfeccionamiento.

  1. El principio de cooperación reciproca (simbiosis) o “conciliaridad.”

El libro “Prado espiritual” conserva el recuerdo de cierto anciano-sacerdote, que era de vida tan santa y pura, que cuando oficiaba la Liturgia, le aparecían los Ángeles de sus ambos lados. Lamentablemente, el anciano era poco instruido y habiendo aprendido el servicio religioso de unos herejes, pronunciaba palabras erróneas.

Una ves, por disposición Divina, vino un hermano-diacono, versado en la enseñanza ortodoxa. Cuando oficiaban junto la Liturgia, el diácono, escuchando que el anciano pronuncia palabras erróneas, le dijo: “Padre, lo que tu recién dijiste no esta de acuerdo con la fe Ortodoxa, pero esta tomado de los herejes.” Pero el anciano, viendo a los Ángeles a su lado, no tomo en cuenta las palabras del hermano. El diácono insistía: “Te equivocas padre! Esto no acepta la Iglesia.”

Escuchando los reproches, el anciano decidió preguntar a los Ángeles: “Es verdad lo que dice el diácono?” — “Escúchalo, él habla correctamente.” — contestaron los Ángeles. — “Porque vosotros no me corregisteis antes?” — pregunto el anciano. “Dios arregló de tal manera, que los hombres deben ser corregidos por los mismos hombres” — explicaron los Ángeles. Desde entonces el anciano pronunciaba la palabras correctas, agradeciendo a Dios y a su compañero por hacerlo entrar en razón.

Este caso ilustra un principio común para el mundo espiritual y físico, según el cual, la ayuda reciproca sigue un cierto orden jerárquico. En realidad, tanto en la naturaleza en su totalidad, como en la organización de cada ser viviente, se ve una jerárquica acción reciproca — cierta unidad en la pluralidad. Las formas superiores de la vida no solo coexisten con las inferiores, sino tienen relaciones definidas, que colaboran para el bien común. El principio de simbiosis se observa en todos los niveles de la vida vegetal y animal. Se sabe que ciertas bacterias en nuestro organismo, alimentándose ayudan a la digestión y asimilación de productos. Ocurren procesos cíclicos en atmósfera: evaporación y sedimentación; los microorganismos en los mares junto con plantas en la tierra emiten el oxigeno, que es a su ves es imprescindible para todos los seres vivos. Estos, a su ves, exhalan el anhídrido carbónico, que es consumido por las plantas y microorganismos.

El Ap. Pablo menciona el ejemplo de interacción de los miembros del cuerpo humano, para explicar lo importante de que en la Iglesia todos contribuyen al bien común, en medida de sus fuerzas y talentos. Sobre este principio jerárquico son construidas todas las estructuras estatales, existe la jerarquía en el mundo de Ángeles. La Iglesia es creada por el Salvador en base al principio conciliar, o sea, de jerarquía: ni dictadura, ni democracia, sino una armónica interacción de todos sus miembros.

No entrando en muchos detalles, es necesario hacer notar que el principio de interacción, simbiosis, o conciliaridad, equilibra y ennoblece el principio de la lucha por la existencia.

La deducción moral es, que no se debe despreciar a nada, o de humillar algo. A menudo, lo que parece menos importante e insignificante, resulta en realidad mas ponderable y mas esencial, como lo explica el Ap. Pablo en su epístolas a los Romanos y Corintios.

  1. Idea de la belleza.

Ante un estudio profundo de la naturaleza aparece nítidamente el principio estético de simetría, que penetra la creación en todos los niveles de existencia. Ahora a los científicos, que trabajan en primer plano de física teórica, les es evidente que el mundo es construido según las leyes de la belleza, que en matemática se expresa con principios de armonía y simetría. La base para esta afirmación es el hecho que todas las acciones reciprocas de física son por su esencia un medio para sostener en la naturaleza el surtido, propio a ella, de simetrías definidas. La búsqueda de tales simetrías esta puesta en la base de estrategia científica, llamada a conducir a una comprensión mas profunda de esencia de las cosas. Se supone que en los primeros instantes de la existencia del Universo, después de la Gran Explosión, con las energías del plasma del orden 1015 giga-electrón-volt, todas las interacciones físicas representaban la manifestación de una fundamental interacciones, única constante. Por su parte, la simetría, que servia de base a la unificación de estas interacciones, era idealmente exacta.

El principio de la belleza se nota en la formulación matemática de las leyes de naturaleza. Teniendo, prácticamente, una exactitud absoluta, ellas llevan en si un severo laconismo y elegancia. Abran cualquier libro de física y se convencerán — la leyes básicas están escritas en forma simple, no hay formulas largas, complicadas y chapuceros. Estas ultimas se pueden encontrar solamente en aproximados cálculos teóricos.

Así, al formular la ley de gravedad mundial, Isaac Newton se preocupaba, principalmente, de la funcional y algebraica simplicidad de esta ley. Iohan Kepler, guiado por la aspiración a lo lacónico, logró una mayor exactitud en la descripción de movimiento de los planetas y mayor simplicidad en los cálculos, introduciendo las órbitas elípticas, etc.

En la historia de la ciencia pasa, a menudo, que teorías diferentes, que describen fenómenos nuevos, se afirman experimentalmente en forma igual. En este caso son preferibles las concepciones mas simples y elegantes. Así el principio de simplicidad constituye la exigencia especifica para la construcción de teoría científica. Muchos científicos conocidos consideran la simplicidad de la hipótesis, como uno de los criterios decisivos de ser correctos. En esto encuentran su expresión la belleza y armonía del mundo mismo.

Esta simplicidad de la naturaleza se puede pensar como presencia en ella de tendencia para limitar la variación. Como atestiguan los datos científicos, detrás de la variación y complicación se encuentran ritmos y repeticiones, simetrías y invariantes. Ellos hallan su expresión en la “capacidad de la naturaleza,” usando solo un limitado conjunto de elementos, crear todas las diversidades de mundo material. En ellas encuentra su ultima base la misma posibilidad de existencia de leyes de ciencia, en particular, leyes de conservación. La vocación misma de la ciencia consta, aparentemente, en el hallazgo de detrás de la visible complejidad del mundo, de su invisible simplicidad. Según las palabras del famoso naturalista J. L. Bufón, “El Ser Superior, creando el mundo, deseó usar solo una idea, variándola, con todas posibles maneras, para que el hombre pueda admirar la perfección de la ejecución y la simplicidad del proyecto.”

Por eso, es completamente ilógico atribuirlo a una cadena de felices coincidencias. Es mas fácil pensar, que en un mundo sin Creador, mas pronto se va a realizar por si mismo una caótica acumulación de materia sin forma, que una armónica imagen de orden perfecto en su plenitud y unidad, sobre la base de un alto principio estético.

  1. ADN y programación, orientada al objeto.

En el alba de aparición de computadoras, la composición de cada programa exigía que el código especifique los mas pequeños detalles de su operación. Mas tarde, a medida que se estandartizaba el lenguaje de computadoras, para muchas populares operaciones de calculo aparecieron unos subprogramas ya listas, que podían ser utilizadas en principales programas (subroutines), los cuales facilitaban el trabajo del programador y disminuían la cantidad de errores (bugs). Gradualmente, los algoritmos de computadoras se perfeccionaron, de manera que los mas eficaces se hicieron populares y los menos acertados — olvidados.

Mientras los programas de computadoras se limitaban a operaciones matemáticas, todo se llevaba al perfeccionamiento de algoritmos existentes.

Pero, con aparición de agregados gráficos (front end) de computadoras, todo se complicó. Se hizo necesario no solo hacer las computadoras mas fáciles de usar, sino también, dotar a los programas operativos con un amplio espectro de funciones nuevas, como: la manipulación de la gráfica y el sonido, formación y verificación del texto, reconocimiento de palabras, trabajo en la red y transmisión de información por ella.

Aunque los algoritmos, creados antes, no necesitaban mejoramiento, era necesario asegurarse que los modelos de computadoras “entendieran” correctamente unos a otros, y no confundieran la información: por ej., la línea se entendiera como línea y no como sonido; color del fondo no confundieran con la dirección del Internet y palabras del texto con gráfica del juego, etc. En penosas búsquedas de claridad máxima in el intercambio de información nació el concepto de programación objeto-orientada (Object Oriented Programming). En esta concepción los procedimientos de subprogramas están indivisiblemente unidos con correspondiente tipo y diapasón de información que se trasmite: cada modulo de computadora recibe y da solo información exactamente definida, y rechaza a la ajena. Gracias a esta concepción, se hizo posible crear programas muy complejos, como Windows, MS Office, y otros. En estos programas cada modulo esta protegido de daños o de información especialmente dañina, ya que esta información se verifica antes que pueda usar el algoritmo del modulo. Sobre la formación de tales programas, inteligentes y estables, trabaja todo un ejercito de programadores.

Ahora, lo que es interesante: la estructura de ADN, en la cual está “programado” el desarrollo y funciones de cada célula, esta construido según los mas perfeccionados principios de programación Objeto-orientada. En realidad, muchas unidades del código en ADN contienen “algoritmos” optimizados para fines específicos: transmisión y verificación de información, intercambio energético, uso de fotosíntesis, corrección de defectos, creación de nuevas células, formación de distintos órganos — todo en rigurosa sucesión. Estos algoritmos se transmiten por vía hereditaria, desde el ADN de bacterias mas antiguas y animales primitivos, hasta el ADN del hombre. Cada nuevo peldaño en la escalera de la creación, de enorme serie de existentes módulos de códigos, usa justamente a aquellos, que son necesarios para el organismo dado, y lo que no es necesario o está dañado — se ignora. P.ej., el mismo antiguo gen que creó los ojos de moluscos, ahora hace ojos de insectos, pulpos, ratones, hombres… La diferencia entre los ojos de distinto tipo de animales lo produce ADN por vía de uso de módulos de códigos complementarios de ADN, que aparecieron mas tarde en las etapas de la creación.

Así ADN — es a su manera, un código de computadora, muy perfeccionado, que realiza la concepción de programación Objeto-orientación. Y no solo esto, sino, un código que reproduce a si mismo y cura los daños. Es simultáneamente el programa, la computadora y el operador. Si escribir el programa contemporáneo, tipo Windows, exigió el trabajo de muchos años y miles de programadores, será posible que mucho mas perfecto código ADN apareció “por si mismo” y por casualidad? El evolucionismo evidentemente no abarca toda la complejidad de aparición y desarrollo de la vida

Conclusión.

En este trabajo hemos demostrado que no existen contradicciones de principios entre Sagradas Escrituras y descubrimientos científicos, relacionados con la aparición del mundo y hombre. Para mayor claridad de verdades religiosas el profeta Moisés recurre, a veces, a un lenguaje de símbolos y imágenes — un hecho que es necesario tener en cuenta en los intentos de conciliación de enseñanza Bíblica con descubrimientos científicos.

La ciencia, penetrando en la organización del mundo, descubre cada ve nuevas leyes que en su conjunto atestiguan la gran sabiduría del Creador. Sin embargo, existe el peligro de perder el cuadro general en un inabarcable mar de detalles. Según el dicho: “Por causa de los árboles no advertir al bosque.” Sobre tales “sabios” de este mundo el Ap. Pablo comenta tristemente: “Porque lo que Dios se conoce le es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles des de la creación del mundo… ellos… no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido… “ (Rom. 1:19-22).

Para evitar una miopía semejante, es necesario aprender a percibir a los eventos con nuestros ojos espirituales, con la fe, que ayudará en el mar inmenso de datos, ver a un único plan del omnisapiente Arquitecto. Conocimientos, iluminados por la fe, nos ayudaran a comprender que:

    • Existen dos esferas de existencia: material y espiritual. Lo material se puede medir, pesar, analizar, con ayuda del experimento. Lo espiritual no está sujeto a la experimentación, ni demostración exacta, se percibe con intuición espiritual, iluminada por Dios. El hombre, a quien le fue otorgada por Dios el alma teosemejante, es capaz de comunicarse con Él, y con el mundo espiritual, gracias a que, sus horizontes son mas amplios que de un ateo.
    • Las Sagradas Escrituras y la naturaleza — son dos revelaciones Divinas, que se complementan mutuamente, y que poseen sus especificas esferas de intereses y metas. Por eso, básicamente, ellas hablan de cosas diferentes y solo en algunos puntos se tocan.
    • La finalidad de Escrituras no es científica, sino espiritual: enseñar al hombre creer y vivir correctamente, enseñarle adonde debe tener aspiración. Es erróneo por eso, buscar en Escrituras revelaciones científicas y anteponerlas a descubrimientos científicos. Las escrituras revelan los principios de la existencia, permitiendo al hombre mismo analizar los detalles.
    • Estudiando la naturaleza, concibiendo la armonía maravillosa de sus leyes, su inmensidad y hermosura, el hombre encuentra la razón de agradecer al Creador por Su gran preocupación y amor.
    • Si, a veces, surgen “contradicciones” entre los descubrimientos científicos y enseñanza de Sagrada Escritura — es siempre por un malentendido. Esto atestigua solo que el científico o el teólogo interpretan algo erróneamente o entraron en la zona donde no tienen competencia.
    • Dios, como sabio Arquitecto del mundo, dio a la naturaleza leyes que ayudaron al desarrollo de vida en la tierra y a la aparición del hombre. Con esto, El con Su mano invisible desde el comienzo y hasta ahora dirige las leyes ciegas de naturaleza hacia la meta deseada por El — frenando algo, otro acelerando y, a veces, dando a los sucesos una dirección inesperada. Aquí, como en la vida de cada hombre, así, en los destinos del mundo, algo se puede explicar por causas naturales, y otro, es obra de Providencia Divina. El hombre debe tener humilde a su razón orgullosa y aceptar que no todo puede ser explicado lógicamente.
    • Si la parte física del hombre, evidentemente, se desarrolló según las leyes de la naturaleza, dirigidos por la Providencia, pasando por distintas formas de perfeccionamiento, su parte espiritual — es don del Creador. Las cualidades del alma humana no pueden ser explicadas por ninguna ley de evolución — “no son de este mundo.”
    • A pesar de que, evidentemente, existieron varias ramas de seres antropoides, todos los hombres contemporáneos provinieron de un solo ancestro — Adán, heredando de él , el alma teosemejante y, por desgracia, su pecaminosidad, que no es posible vencer, sin ayuda de “Adán nuevo’ — el encarnado Hijo de Dios.

Así, al desarrollo biológico hereditario hay que mirar en su conjunto. La aparición de la vida y todos los principales momentos del desarrollo hereditario, no pueden ser predichos ni deducidos de estados anteriores. Estas formas no pueden ser demostradas de otra manera que por su real existencia. La evolución de la vida constituye la interacción de muchos mecanismos, que trasforman a las formas evolutivas. Estos mecanismos continuamente adquieren un contenido nuevo, que no puede ser deducido de estados anteriores. En limites del mundo ellos son inexplicables.

La causa que dio nacimiento al fenómeno cósmico del hombre, no cabe en los limites de formas vivientes, precedentes a la aparición del hombre. El — es el nuevo sentido, surgido en el Universo.

Dios esta fuera de los limites de todos los mecanismos del Universo. El esta libre de usar para Su metas, Sus leyes y las casualidades en misma medida, que los complejos procesos sociales. En la vida la providencia Divina se cumple, a menudo, para nosotros a través de la “casualidad no casual,” que no contradice la teoría de probabilidad.

En su totalidad el mundo, con su riqueza de vida en la Tierra y con la presencia del hombre, provisto de imagen y semejanza Divina, es un milagro, que no puede ser explicado por ningún proceso físico.

Siendo creados según la imagen Divina, podemos aprender mucho de nuestro Creador, conociendo Sus leyes y caminos de Su Providencia. Esto nos ayudara a hacer mejor lo que antes no salía tan bien.

Vamos siembre a venerar a nuestro Creador, agradecer Su amor, tratando con vida justa, justificar Su preocupación por nuestra salvación.

Apéndice.

Tabla de los días de Creación.

Ver al final nota sobre los métodos de datación.

Años hasta el tiempo actual Acontecimientos Eras

y

periodos

Día de creación bíblico % de tiempo

del sistema solar

 

15*109

“Gran Explosión,” formación del Universo. En el principio creo Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía… (Gen. 1:1-2).  

 

4.8*109 En la galáctica “Vía Láctea” de polvo estelar y gases se forma el sistema Solar. La reacción nuclear en el Sol es seguida por la emisión de la luz. Primer día

Y dijo Dios: Sea la luz! Y fue la luz(Gen. 1:3)

6.250
4.5*109 Formación de planetas y la Tierra, limpieza del espacio interplanetario del sistema Solar de gases y polvo.  

 

 

Era

Archeana.

Segundo día

Y dijo Dios: Haya firmamento en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas… E hizo Dios el firmamento, y separo las aguas que estaban debajo del firmamento, de las aguas que estaban sobre el firmamento…(Gen. 1:6-7)

16.667

 

 

 

4.0*109 Se condensan vapores en atmósfera, se forman lagos y océanos. Tercer día

Y dijo Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco…

 

 

 

Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su genero, que su semilla esté en él, sobre la tierra…(Gen. 1:9-13)

20.833
3.8*109 Aparición de las formas mas primitivas de vida con metabolismo anaeróbico. La Tierra sufre un intenso bombardeo de meteoritos. Muchos microorganismos desaparecen y son reemplazados por nuevos con funciones mas complejas. Uso de fotosíntesis. Cianobacterias — algas asul-verdes, unicelulares, pluricelulares (filamentosas) y organismos coloniales, principalmente de color azul-verde, dada por los pigmentos — clorofila y ficocianina. Reproducción mayormente asexual. 47.917

 

 

 

 

2.5*109 Procariotes (células sin núcleo): aumento de oxigeno en el atmósfera Era Proterozoica 62.500
1.8*109 Aparecen los eucariontes (células con núcleo), se multiplican las algas verdes y seres pluricelulares 79.167
1.0*109

 

 

575*106

Aparecen los protistas (protozoarios), plantas y hongos, cromosomas. El atmósfera se torna transparente, surge la respiración aeróbica, organismos edicariontes. Vend

Periodo Precámbrico

Cuarto día

Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos…(Gen. 1:14-19).

88.021

 

 

88.854

535*106 Enriquece el código genético, ADN. Aparece gran cantidad de especies nuevas, primeros peces acorazados y corales; avanza el desarrollo de invertebrados; aparecen moluscos y esponjas, surge el desarrollo de tejidos y cubiertas externas; en seres primitivos se desarrolla el sistema circulatorio de sangre.  

Era Paleozoica,

“Estallido Cambrico”

 

89.479

 

 

 

 

505*106 1. Mortandad de cámbrico tardío.

Rápida deriva de los continentes. Aparecen primeros peces cordados.

Periodo

Ordovícico

 

Quinto día

Y dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, por el firmamento celeste. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su genero, y toda ave alada según su especie… (Gen. 1:20-23).

90.625

 

450*106 2. Mortandad de 70% de peces marinas en ordovícico tardío. 90.875
438*106 Primeras plantes terrestres (tallos vascularizados): Helechos, esquisetaceas; hongos superiores. Periodo Silurico 91.500

 

408*106 Primeros insectos, (celacantos) peces con aletas pinceliformes.  

Periodo Devonico

92.292
370*106 Primeros cuadrúpedos, desarrollo del esqueleto interno, ictiostega (semipez-semianimal — anfibio antiguo). 90.625

 

450*106 3. Mortandad de especies devónicas. 92.917
340*106 Se forman enormes capas de carbón. Aparecen los Neurópteros (con alas vascularizadas). Primeros reptiles, anfibios.  

Periodo Carbónico

93.333

 

320*106 Primeros lagartos dentados (ancestros de mamíferos), cuatro extremidades, petrolocosauros. 93.542
310*106 Surge la fecundación interna. 94.042
286*106 Nivel del oxigeno en el atmósfera es cercano al actual. Mesosauro (lagarto acuático). Periodo Permico 94.792

 

250*106 Mortandad de 90% de las especies permicas.

Nivel de los mares es mas bajo, glaciares. Formación del supercontinente la Pangea.

Era Mesozoica

Periodo Triacico

95.417

 

 

 

220*106 Desarrollo de reptiles: anfibios, tiburones. Primeros dinosaurios; tanistrofeo; quererrasurio**, plateosario, ictiosauro (pez-lagarto).  

Sexto día

Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su genero, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie… (Gen. 1:24-25).

95.583

 

212*106 Aparecen primeros mamíferos de tamaño menor que un gato, al principio juegan un papel poco importante en el mundo dominado por dinosaurios. 95.667

 

208*106 Tortugas.  

Periodo Jurasico

95.833
200*106 5. Mortandad de 50% de especies de Triacico tardío. 96.354
 

175*106

Domina el supercontinente Pangea. Stegosauros, Cefalópodos, Sauropodos, Braquiosauros, Pterosauros. Los mamíferos placentarios comienzan bifurcarse de marsupiales. 96.875

 

150*106 6. Mortandad de Jurasico tardío. 97.000
144*106 Primeras aves, salamandras. Periodo Cretácico 97.917
100*106 7. Mortandad Senomano-Turonica. Formación de primeras plantas con flores (250 000 especies). 98.646

 

65*106 8. Limite Cenozoico-Terciario. Mortandad de dinosaurios y 70% de todas especies. Pequeños mamíferos rápidamente ocupan los nichos librados por dinosaurios. Crecimiento de cuero cabelludo. Era Cenozoica.

Paleoceno

98.813

 

 

57*106 El metano oceánico colabora en el calentamiento del clima. Aparecen animales grandes (mamíferos) delfines.  

 

Eoceno

99.000
48*106 Formación de la cadena de Himalaya, enfriamiento del clima. Primeros caballos, tamaño perro. 99.125

 

42*106 Aparecen primeras ballenas. 99.187
39*106 Mortandad de especies del Eoceno Tardío. Primeros monos. 99.292
34*106 Primeros monos antropoides. Oligoceno 99.521
23*106 Primates, mastodontes. Aumenta la superficie de Sahara en África del Norte. Mioceno 99.854
7*106 Ramificación de bípedos de los monos, antropoides. 99.896
5*106 Crecimiento de uñas.  

 

Plioceno

99.958
3.5*106

2*106

Australopitecos. Se cierra el istmo de Panamá, por los cual cambian las corrientes oceánicas y comienzan bruscas oscilaciones climáticas. Los mamuts llegan a grandes dimensiones. Hombre hábil. 99.962

 

 

1.8*106 Hombre ergaster, Bisontes.  

 

 

 

Pleistoceno

99.973
1.3*106

500*103

10. Mortandad pleistocenica de mamíferos gigantes.

Ramificación de Neanderthalenses y antecesores de Homo sapiens.

99.998
100*103 Homo sapiens: instrumentos de producción. Caza organizada de animales grandes. Glaciares cubren periódicamente Europa y llegan hasta África.. 99.999

 

60*103

20*103

 

15*103

El hombre prepara adornos personales, decora las cuevas, sepulta a los muertos, hace representaciones simbólicas, observa las fases de la luna.

Instalación del hombre contemporáneo en diferentes continentes.

Primeros habitantes, cruzando el estrecho de Bering, llegan hasta Chile.

 

Creación de Adán

Y formó Dios al hombre del polvo de la tierra, y soplo en su nariz aliento de la vida, y fue el hombre un ser viviente (Gen. 1:26-28, 2:7).  

 

 

99.999

10*103 Fin de ultima Congelación. Surge la agricultura, se domestican los animales. Comienzo del progreso cultural y técnico Séptimo día  

100

 

  1. Opiniones de los Santos Padres y descubrimientos científicos.

Los partidarios de la interpretación literal de cada palabra del relato Bíblico sobre la creación del mundo, a menudo citan a los Santos Padres de la iglesia para la defensa de su posición. Haciendo esto, ellos no tanto justifican lo correcto de sus puntos de vista, como, sin querer, “descubren la desnudez de su padre” (Gen. 9:22). En realidad, a pesar de que muchos Santos Padres eran personas altamente instruidas, pero en aquel tiempo, tanto la teología, como las ciencias naturales, no habían llegado a su plena madurez. Por eso, no se debe tomar como enseñanza de la Iglesia cada pensamiento emitido por tal, o cual S-to Padre, — mas todavía, en cuestiones de la ciencia que se encontraba entonces en estado embrionario. Solo la Iglesia con su juicio conciliar es infalible.

En forma mas precisa expresó san Basilio el Grande la actitud de la Iglesia en el problema de opiniones de algunos S-tos Padres poco exactas o erróneas. Contestando la pregunta de un monje sobre la enseñanza de san Gregorio de Nissa, acerca de total rehabilitación de todos los pecadores, inclusive los demonios, condenados a la gehena de fuego, san Barsonofio escribió:

No vayan pensar, que los hombres, hasta santos, pueden percibir enteramente todas las profundidades Divinas; ya que el Apóstol dice: ‘en parte conocemos, y en parte profetizamos’ (1 Cor. 13:9)… Los Santos, haciéndose maestros, o por si mismos, u obligados por otros hombres, progresaron mucho y sobrepasaron a sus maestros y, recibiendo afirmación superior, expusieron una enseñanza nueva, pero al mismo tiempo, conservaron lo que han recibido de sus maestros, o sea, enseñanza incorrecta. Progresando luego y haciéndose maestros espirituales, ellos no rezaron a Dios para que les revela acerca de sus primeros profesores: si fue inspirado por el Espíritu santo lo que ellos les transmitieron? Pero considerándolos sabios e inteligentes, no investigaron sus palabras, y de esta manera las opiniones de sus maestros se mezclaron con su propia enseñanza, y estos Santos decían a veces, lo que aprendieron de sus maestros, y a veces, lo que sanamente percibieron con su propia mente.”

“Si dices, porque Dios con Su Gracia no les impidió, para el bien de otros, que en futuro leerán sus escritos, podes decir entonces de cada pecador: porque Dios no lo paró con Su Gracia, cuando sabia que con sus pecados tentaría a muchos y estos recibirán daño. En este caso la vida humana ya no seria libre, sino sometida a violencia. Y quien puede de esta manera impedir a Dios de salvar a cada hombre? Acaso en la Escritura no se encuentran máximas, sobre cuales tropiezan los que no conocen o no entienden el sentido espiritual de las Escrituras? Entonces, tendríamos que decir, porque Dios no reveló a todos el sentido espiritual de Escrituras para que los hombres no sufrieran daño, sino dejó a los Santos de distintos tiempos, el trabajo de explicar lo necesario? Justamente, para esto están puestos los maestros y interpretadores, tal como dice el Apóstol (1 Cor. 12:28-30)… Como el Señor nos indico el camino de la vida a través de Profetas y Apóstoles, y cada un de ellos hablaba de su parte, y Dios no proclamaba a través de uno solo, así que lo que omitía uno, por la voluntad Divina lo decía otro. Así hacia Dios con los Santos, que vinieron después de ellos: lo que unos dice vagamente, lo explican los siguientes, para que Dios siempre sea glorificado por intermedio de Sus Santos.”

Una opinión semejante sobre esta cuestión, encontramos en otros S-tos Padres. Así, el beato Juan Casiano Romano, hablando de los libros de beato Agustín, nota: “hasta en los escritos de muy sabios hombres, hay cosas que se pueden considerar dudosas.”

  1. Patriarca Fotioda también una evaluación ortodoxa, a las opiniones erróneas, que se encuentran en S-tos Padres: “Hubo muchas situaciones difíciles, que han obligado a S-tos Padres expresarse en parte no exactamente, en parte hablar según la situaciones en caso de ataques enemigos, o, también, por ignorancia humana, a la cual ellos también estaban sujetos. Si algunos a veces hablaban inexactamente, o por causas ignoradas se desviaban del camino recto,pero no hubo investigaciones y nadie les exigía la verdad — los dejamos en calidad de S-tos Padres, como no dijeron nada. Y esto en parte por su vida famosa por sus virtudes, la pureza de su fe; pero no seguimos las palabras donde ellos faltaron a la verdad.”

El mismo beato Agustín en la conclusión de su libro “Sobre la Trinidad” escribió: “Señor Dios, Dios Trinidad, lo que dije en este libro acerca de Ti, que sea tomado como Tuyo; y si dije algo de parte mía, perdóname Tu y los que son Tuyos.”

San Marco de Efeso escribía: “Hay una gran diferencia entre lo dicho en los escritos canónicos y tradición de la Iglesia, y lo que fue escrito por un particular maestro, o hasta su enseñanza. Así — a lo primero, como revelado por Dios, debemos creer… A lo segundo — no debemos creer incondicionalmente., o aceptar sin investigaciones. Ya que es posible, que sea un maestro, pero habla no del todo correctamente. Que necesidad habría, sino, a los S-tos Padres en Concilios Universales, si cada uno de ellos no podría alejarse de la verdad. En esto, en cierta medida, resbalaron Dionisio, obispo de Alejandría y Gregorio el Milagroso, a pesar de que el primero lleva la corona de mártir, y el nombre mismo del otro es suficiente para la alabanza.

San Basilio el Grande habla así del mártir Dionisio de Alejandría: (su memoria es 5 de octubre c. v.) “No admiro todo lo que esta escrito por ese varón, y hay algo que directamente no apruebo. Ya que es posible que era él… quien dio semilla del sacrilegio anomeo. La causa de esto, pienso, no es la mala inclinación de su alma, sino un deseo vehemente de oponerse a Savelio.”

La Iglesia Ortodoxa dice claramente al respecto de divergencia en opiniones de S. Padres, que debíamos verificar nuestro p. de v., no con opiniones de uno o varios estimados Padres, sino, con la enseñanza conciliar de la Iglesia. Y si no debemos aceptar ciegamente a todas las palabras de S-tos Padres sobre cuestiones dogmáticas tan importantes para nuestra salvación, entonces, tampoco, debemos llevar al rango de verdad absoluta las nociones, envejecidas ahora, pero aceptadas antiguamente, sobre geografía, medicina o ciencias naturales, solo basándose que fueron dichas por tal o cual Padre de la Iglesia. Los S. Padres utilizaban los datos científicos de su tiempo, no por apoyarlos o rechazarlos, sino, para con ayuda de ellos llevar a la gente a pensar en Dios, Sus cualidades y acciones en el mundo, y con esto darlos un beneficio espiritual. “Tengo única finalidad — dirigir todo para edificación de la Iglesia,” escribía S. Basilio el Grande (Conversaciones sobre los seis días de la creación, t. 1, Pág. 132).”La investigación de la esencia de cada ser, o que cae bajo nuestra atención, o nuestro sentimiento, no servirá a la edificación de la Iglesia (Ídem. p. 13-14).

Es completamente natural que los S. Padres podían equivocarse cuando utilizaban los conocimientos naturales de su tiempo. P.ej., el mismo san Basilio el Grande en sus “Conversaciones…” dice: “Algunos notaron que hasta pinos cortados y quemados se convertían el robles” (p. 88); “Quien duda que el éter no es ígneo y no en estado candente?” (p.53); “que podría impedir al Mar Rojo de inundar Egipto, que en comparación con él es una cavidad?… Egipto es mas bajo que el Mar Negro…” (p.65-66); El fuego conjuntamente ocupó el espacio sobre la tierra” (p.67-68); “Cada elemento a causa de una cualidad especial se un con elemento contiguo, y a causa de contacto con lo emparentado, se une, también, con lo contrario. Por ej., tierra, siendo seca y fría, se une con agua por su frialdad, y a través del agua se une con el aire, ya que el agua, puesta entre tierra y aire… roza… con su frió a la tierra y con su humedad al aire.” (P.71). S. Juan Damasceno, describiendo en “Exposición exacta de la fe Ortodoxa” los datos científicos, habitualmente comienza con: “dicen que…” Sin embargo, él, también, afirma que “cometas son señales, que predicen la muerte de reyes” (p. 62 [134]). “todos los vientos son doce” (p. 66 [138]). También acepta la enseñanza de Aristóteles sobre los cuatro elementos. Por supuesto, que actualmente nadie comparte estas opiniones.

La explicación de la fisiología del sueno por san Gregorio de Nissa también es errónea. Nadie ahora diría seriamente, que “cuando en el interior, por el calor natural hierve el alimento, los vapores… se concentran en los volúmenes de cabeza, como humo que penetra por las fisuras de las paredes. Por eso, evaporándose de ahí, a través de los canales de capacidades sensitivas, se difunden por todo el cuerpo; con esto, infaliblemente, se para el sentido, apartado por el pasaje de estos vapores” (S. Gregorio de Nissa. Sobre la organización del hombre. SPb., p. 40).

Y sin duda no es posible reconocer la realidad de existencia del ave Fénix, sobre la cual relata el notable padre de la Iglesia de siglos 1-2 sacerdote-mártir Clemente de Roma: “Cerca de Arabia hay… ave que se llama Fénix. Ella nace una sola y vive 599 años. Acercándose a su final, ella… construye un nido, y, a su debido tiempo entra ahí y muere. Del cuerpo en descomposición nace una lombriz, que , alimentándose con la humedad del animal muerto, se empluma” (1 Epist. a los Corintios, cap. 25. Escritos de varones apostólicos. Riga 1994 p. 128). De la misma ave habla también Tertuliano.

Se podría citar otras opiniones erróneas, que admitían a veces los S-tos Padres. Pero dicho es suficiente, porque nuestra meta no es socavar la autoridad de ellos, sino, establecer la necesidad de un enfoque sensato, cuando se citan sus opiniones. Teniendo en cuenta esto, hay que decir también, que algunos de los Padres de la Iglesia con sus declaraciones se adelantaban por muchos siglos a los conocimientos científicos de su tiempo. En este sentido es muy valioso el articulo del obispo Natanailo (Lvov) sobre san Basilio el Grande, en el cual están reunidos muchos pensamientos sorprendentes del Santo. Ver “conversaciones sobre la fe” ob. Natanailo, dirección: http://www.fatheralexander.org/booklets/russian/apolog.nathanail.htm (en ruso).

Lo mas valioso en la exposición de S-tos Padres, es que ellos nunca anteponían sus opiniones a los datos científicos de su tiempo. Y aquí nos dieron una lección valiosa Usar inteligentemente los descubrimientos científicos, en cuanto estos pueden ayudar a comprender mas profundamente ciertas facetas de la organización del mundo. Pero hay que hacerlo con cautela, teniendo en cuenta lo limitado de la mente humana y la fluidez de teorías científicas.

Lo inadmisible para la mentalidad ortodoxa de la idea de coparticipación de la naturaleza en las etapas de la creación, puede ser justificado solo en el caso que se explique en que forma la aparición del desarrollo evolutivo de lo vivo, desde lo simple a lo mas perfecto, disminuye al Creador. Declaración sin fundamento que Biblia enseña y Uds. dicen… no tienen valor. Justamente, la tradición ortodoxa sabe cuan complejos, no evidentes y diferentes pueden ser las interpretaciones de ciertos lugares de Sagradas Escrituras.

  1. La edad del Universo.

Según la interpretación literal de los días de Creación, la edad del Universo es de 7 500 años, según como lo enseña la Iglesia, y “para un cristiano, sin romper con los dogmas, estos años no pueden ser alargados ni acortados.” Por eso la afirmación que el universo existe y se desarrolla millares de años, es según esta opinión, no otra cosa que “la total negación de espíritu y letra de Biblia.” El concepto que cada día de creación no era de 24 horas, es considerado una opinión “antibíblica” y hasta “herética.”

Para demostrar su razón los creacionistas citan algunas palabras de los S-tos Padres, en los cuales el largo de los días de creación se entiende como 24 oras ordinarios.

Pero los autores no resuelvan el problema principal si es debido considerar esto como dogma de la Iglesia, alejarse de cual significa caer en la herejía, o tenemos derecho de “hacer corrección,” tomando en cuenta, en nivel de conocimientos en ciencias naturales y cosmología de la antigüedad? Para comparar, mencionaremos un ejemplo. De acuerdo a la enorme mayoría de los antiguos Padres, la base del mundo material se compone de cuatro elementos o elementos tierra, agua, aire y fuego. Significa esto, que Dimitri Mendeleiev, quien hizo la tabla periódica de elementos, debe ser considerado hereje?! Si el consensus patrum respecto los cuatro elementos es expresado mas claramente, que la duración de los días de creación.

Si tomar literalmente la palabra día, se tendrá que aceptar, también literalmente, a todo el cuadro cosmológico del primer capitulo de Génesis, y entonces tendremos que negar que la tierra es esférica, hay que aceptar también que el mundo consta de dos capas de agua, separadas por el sólido “firmamento,” heb. Raqiya; ver Gen. 1:6-7.

De manera que no cada pensamiento sobre ciencias naturales, que se encuentra en las obras de los Padres, debe ser proclamado dogma de la Iglesia. Hasta en la obra dogmática de mucha autoridad como “La exposición exacta de la fe Ortodoxa” de san Juan el Damasceno se puede encontrar muchos nociones sobre la astronomía, geografía, etc., que actualmente son obsoletas.

El hecho, que la edad del Universo es unos 15 millares de años, es un hecho científico. Así, p.ej., los astrónomos observan masas de galácticas y otros objetos (quasares), que están alejados de nosotros a distancia de cientos millones y hasta millares de años luz. Esto significa que la luz de estos objetos, que observamos ahora, fue emitida por ellos en conformidad millones y millares de años atrás. Así, p.ej., si en el siglo 20, se vio la explosión de una estrella supernueva, alejada del Sol por 20.000 años luz, en realidad la explosión se produjo 20.000 años atrás, cerca de 18.000 años ante Cristo, y solo ahora llegó a nosotros. Y la ciencia no tiene ninguna base para considerar a estos datos una ilusión. Además cada estrella tiene su edad, medida en millones y mil millones de años y definida en base al estado de desarrollo, que representa dicha estrella.

Para explicar de alguna manera la diferencia de edades de las estrellas, algunos creacionistas proponen una hipótesis, según la cual, las estrellas en el momento de su creación “instantáneamente se ‘alinearon,’ según sus categorías, sobre el diagrama, llamado Gerzsprung-Ressel, presentando enseguida toda la serie de estados estelares.” Unos aparentaban haber evolucionado durante centenares de millones de años, y otros — varios millares. Por eso, según esta hipótesis el “universo tiene solo el aspecto de existencia larga, de misma manera, que nuestro planeta.”

Pero, si aplicar esta explicación al estallido de una supernueva estrella, alejada a mas de 7500 años luz, resultara que no hubo en realidad ningún estallido. Simplemente Dios creo simultáneamente una ya explotada supernueva y ondas lumínicas a cierta distancia de ella, como testimonio que hubo el estallido. En este caso, a Dios le deberíamos considerar como un falsificador, Quien adrede crea el Universo así, para que los científicos, que lo estudian objetivamente, hagan una conclusión errónea, que este existió miles de millones de años. Es difícil sin duda evaluar la hipótesis sobre la juventud del Universo desde el punto de vista Teológico: para que necesitaba Dios crear un Universo, que se vería mas joven, que su verdadera edad?

Para información presentamos una nomina de métodos contemporáneos de datación.

  • Cubierta de hielo — el cálculo de los años de campo de hielo a la deriva permite datar periodos hasta 10.000 años, pero se puede extrapolar periodos mas antiguos.
  • La corteza oceánica de aguas profundas — los isótopos de oxigeno … permite datar periodo hasta 2.3 millones de años.
  • Sedimentaciones anuales — Recuento de capas del fondo en lagos y bahías … permite datar periodos hasta 13 000 años.
  • Dendocronología — recuento de anillos anuales en troncos de los árboles… permite datar periodos hasta 10 000 años.
  • Análisis de radio carbono — descomposición radioactiva, comenzando desde el momento de muerte del organismo… permite datar hasta 50 000 años.
  • Desintegración radioactiva (K/Ar, potasio/argon) — desde el momento de solidificación de rocas fundidas… datación desde 1 millón hasta miles de millones de años.
  • Ar/ Ar — método semejante al anterior.
  • Serie de uranio — desintegración radioactiva… rocas carbonadas… datación desde 50 000, hasta 500 000 años atrás.
  • Seguimiento de la división de elementos — desintegración radioactiva… muchos tipos de rocas y minerales. De 3000.000 hasta millares de años.
  • El método termo luminiscente — uso de trampas electrónicas en calentamiento critico del material investigado…muchos materiales inorgánicos de 10 000 hasta 50 000 años.
  • Método óptico de datación — uso de trampas electrónicas en la investigación de los productos de sedimentación… toda roca sedimentaria… desde cientos hasta 60 000 años.
  • La resonancia del spin de los electrones — Muchos materiales, particularmente los dientes… datación de periodos del orden de 1 millón de años.
  • Hidratación de obsidiana — el agua que se absorbe por los objetos de piedra… permite la datación hasta 120 000 años.
  • La razemizacion de aminoácidos — sustancias orgánicas… datación hasta 100 000 años.
  • Nivel contenido de cationes — la cobertura semejante a barnizado que se formo sobre las rocas montañosas… datación hasta 30 000 años.
  • Método arqueomagnético — Variación del contenido de hierro durante la solidificación de cerámica , rocas, etc., datación hasta 4 000 años.
  • Método geomagnético — Semejante al anterior. Solo aquí son considerados los cambios de posición de los polos… lo que permite la época durante la cual de formo la roca montañosa… el ultimo cambio de polo se produjo 780 000 años atrás…. todas las rocas que se formaron desde este tiempo poseen características iguales.
  • Ensanchamiento del fondo de océano y movimientos de continentes junto con otros datos permite datar muchos millones de años.

  1. El diluvio Universal.

El diluvio fue panhumano, pero no territorial: ni África, ni sudeste de Asia, ni Australia, ni América, ni Grenlandia, no fueron cubiertos por aguas del diluvio. El diluvio Universal significa el perecimiento de la humanidad en los lugares donde reinaba el pecado. Para entender esto hay que recordar porque el Señor provocó el Diluvio: “Y vio Dios, que la maldad de los hombres era mucha en la tierra… Y dijo Dios: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado.” Por consiguiente, podemos imaginar el Diluvio como una inundación del mundo conocido para el autor de la Biblia.

Con esto, no debemos confundirnos por el hecho que la Biblia habla del Diluvio que se extendió “por toda la tierra.” Biblia y toda la literatura religiosa llama tierra e universo solo donde habitan los humanos (conocidos al autor), y a veces, hasta la región de una cultura particular. Como educado sobre la Biblia, Bizancio llamaba Universo a los alrededores del Mar Mediterráneo y por esto daba a sus emperadores en nombre de “soberanos del universo” y al patriarca de Constantinopla otorgaba el titulo de “universal.”

Es difícil establecer el tiempo del Diluvio. Hemos mencionado la imposibilidad de apoyar la cronología sobre la longevidad de los patriarcas, tal como eran estos indicados en la Biblia. Siguiendo los datos arqueológicos, se puede suponer que el Diluvio se produjo unos 8 a 6 mil años antes de Cristo.

En el Arca fueron tomados los animales de la región donde debía ocurrir el diluvio. No se habla ni de jirafas, ni de rinocerontes, que no vivían en aquella región (todos los animales de mundo no iban a caber en el Arca de Noé). “Dijo luego Dios a Noé: Entra tu y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mi en esta generación. De todo animal limpio tomaras siete pares, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja , el macho y su hembra. También de los aves de los cielos, siete pares,” las aves domesticas voladoras [patos, gansos, cisnes, cigüeñas, y otros, que hay muchos en Mesopotamia]. Después de 7 días las aguas del Diluvio vinieron a la tierra. En aquel día se abrieron las fuentes de gran abismo (o sea, mar y océano) y las ventanas del cielo se abrieron.” — Esta ultima expresión es, por supuesto, de sentido figurado — una lluvia con inundación catastrófica.

La vida y actividad de Noé y su familia después del diluvio contradice la hipótesis de catástrofe global. En Génesis esta escrito, que Noé con familia comenzó a labrar la tierra enseguida después de dejar el arca — lo que es imposible, ya que el paisaje, bajo la influencia de fuerte erosión y otros procesos tectónicos, debía haber radicalmente cambiado. También recordamos que la paloma corto la rama de olivo con hojas, cuando el agua solo bajaba. Ningún árbol de olivo y sus hojas podrían sobrevivir a una catástrofe mundial.

Se puede suponer que una gran inundación debía dejar después de si una importante certificación, en forma de depósitos, que los geólogos actuales podrían encontrar. Gran cantidad de depósitos aluviales — testimonio de una inundación monstruosa, fue descubierta en la planicie Mesopotámica (T. S. Mitchell “Geología y Diluvios” en el Nuevo Diccionario Bíblico, 2ª edición, redactor Dg. Duglas y otros, Wheaton, IL Tyndale, 1982, p. 382-383.) Este diluvio descubierto coincide con el tiempo del Diluvio Universal.

El Diluvio, a pesar de su acción destructora, duró un año y diez días. Una inundación tan corta generalmente no deja importantes testimonios para ser identificada después de varios miles de años. Como un ejemplo sometamos al examen la inundación en el valle de san Joaquín, en California, en 1979. Durante varios meses quedó el agua en el valle con profundidad de 3-4 pies. 10 años después no quedo ningún testimonio geológico de la catástrofe. En forma análoga, una inundación de solo un año en Mesopotámica, con el nivel del agua 200-300 pies, no hubiera dejado testimonios suficientes para determinar con certitud después de muchos miles de años, si hubo Diluvio Universal.

Lo importante es que la inundación, descrita en Génesis 6-9, en efecto hizo la depuración, destinada por Dios — sin haber cubierto a todo el planeta. Puede ser llamado general, en relación a hombres y animales, vinculados con ellos, pero no global.

Testimonio de inundación.

En todo el mundo, en distintos pueblos, hay mas de setenta distintos testimonios que corroboran la descripción del Diluvio, que se encuentra en el capitulo sexto de Génesis. Lo que mas coincide con el texto de Biblia es lo de babilonios. Las semejanzas de la descripciones nos obligan a tomarlo como un acontecimiento de tamaño mundial, que se fijó en la memoria de pueblos y se conservó en tradiciones durante muchos años.

Lo histórico de las descripciones del Diluvio Bíblico es confirmado por la semejanza de leyenda sobre él en distintos pueblos. F. Von Schwartz (Sintfuth und Volkerwanderung, pp. 8-18) menciona 63 leyendas sobre Diluvio, que según su opinión fueron compuestos en forma independiente, del texto Bíblico. R. Andri (Die Flutsagen ethnographisch betrachtet) discute 88 leyendas diferentes y 62 de ellas considera que se hicieron sin influencia de mitos hebreos o babilonios. Mas todavía, estas leyendas existen en los folclores de todos pueblos del mundo, salvo africanos; ellos están excluidos no porque carecen de leyendas sobre el Diluvio, sino, porque su folklore no esta todavía bien estudiado. Lenormant considera la leyenda sobre el Diluvio como la mas universal en la historia del hombre primitivo, y Franz Delizsch estaba seguro, que debemos llamar la historia de Alejandro Magno — un mito, si consideramos relatos sobre el Diluvio — cuentos. Tal vez, un milagro mayor que el mismo Diluvio es que en diferentes pueblos que viven diferentes condiciones naturales, surgieron leyendas idénticas por su contenido. Así como Hebreos, Babilonios, Griegos, Noruegos y otros pueblos del Viejo Mundo, entre muchas tribus indias de América del Norte y Sur, había leyendas sobre el Diluvio… “Cuando llegaron los primeros misioneros…” informó en 1878 Mirón Ills, “ellos encontraron que los indios tenían relatos sobre el Diluvio, que un hombre con su esposa pudieron salvarse en una balsa” (Leyendas de los Indios del Pacifico noroeste).

La investigación geológica mostró, que unos 5600 años antes de nuestra era (aproximadamente en los tiempos de Noé) se produjo una amplia y mortal inundación. Hasta ahora el mejor testimonio científico, que afirma la existencia del Diluvio Universal, fue el trabajo de Charles Leonardo Wulli, que en 1929 produjo sensación con su libro: “El Ur de los Caldees” y resultó ser el libro mas leído sobre temas arqueológicas.

Haciendo excavaciones en Irak, en el lugar del antiguo Ur, donde nació el primer patriarca Abraham, Wulli, teniendo fe en las palabras de la Biblia, encontró una capa de limo antiguo subacuático, que no contenía restos humanos. Este era el testimonio que confirmaba el texto de Génesis sobre la terrible inundación.

Antes de esto, los arqueólogos encontraron restos de una estructura artificial en el Mar Negro en la profundidad de 300 pies, que es otro testimonio dramático de la apocalíptica inundación de 7 500 años atrás. La expedición también demostró, que las tablas, vigas, ramas de árboles y pedazos de madera, no eran dañados por gusanos y moluscos. Esto señala, claramente, que las aguas sin oxigeno de Mar Negro, de profundidad de 7000 pies, pueden esconder los intactos restos de barcos, que se hundieron allí en los principios de la navegación. Mas tarde, el equipo encontró los contornos de antigua playa a la profundidad de 550 pies bajo el agua, primer testimonio evidente, que muchos milenios atrás en esta región se produjo una inundación. Según las palabras de R. Ballard, la expedición encontró también viejas ramas de árboles, pedazos de madera, acumulaciones de basura, en la cual se encontraron piedras labradas y otros restos, que atestiguaban que aquí habitaba el hombre.

El interés hacia el Mar Negro creció el año pasado con la aparición de un articulo de geólogos de la Universidad de Colombia, William Raian y Walter Pitman “El Diluvio de Noé,” donde se supone que el mar actual se formo 7500 años atrás, cuando por el derretimiento de glaciares, el nivel del mar se elevó hasta que las aguas del Mediterráneo rompieron la barrera natural en Bósforo. A esto seguió una inundación catastrófica de toda la cuenca del Mar Negro, con el agua del Mediterráneo. La aguas del mar-lago inundaron miles de kilómetros cuadrados de tierra, destruyendo las aldeas, matando a la gente, barrando de la faz de la tierra incontable cantidad de especies de animales y plantas. El ecosistema de agua dulce se reemplazó con ecosistema de mar salado.

Lugar de parada del Arca.

Muchos están erróneamente seguros, que el Arca de Noé paró sobren el concreto monte — Arrarat. Con la altura de Arrarat de 5165 mt. sobre el nivel del mar, esto parece poco verosímil! Este concepto errado se debe a una lectura de Biblia poco reflexiva. Génesis 8:4 dice que el Arca se aquieto sobre “montes (plural) Arrarat,” y no sobre el monte Arrarat. Esto trae una gran diferencia. La cadena montañosa de Arrarat, realmente un complejo de cadenas, se extiende hacia nordeste del monte Arrarat, hasta los montes que rodean a la planicie Mesopotámica. Ella ocupa mas de 250 000 Km. cuadrados. El Arca de Noé pudo haber parado en algún lugar de esta enorme región.

Así las Sagradas Escrituras, tradiciones de muchos pueblos y hallazgos geológicos en la región Mesopotámica nos convencen, que el Diluvio “Universal” efectivamente se produjo.

  1. El enigma de la vida.

La aparición de la vida y todos los momentos principales de evolución no son predecibles, ni emergen de los estados pasados del Universo. Estas formas no pueden ser deducidas de cualidades de sustancia que los formo. Aquí la posibilidad no es previa ala existencia, sino, surge junto con ésta. La evolución de la vida, desde esta posición, presenta en si misma la acción de muchos mecanismos, que radicalmente trasforman las formas evolutivas. Esos procesos penetran sentidos nuevos, que no son deducidos de anteriores, y no son explicables por los conocidos a la ciencia mecanismos evolutivos.

En la capa de la vida biológica las leyes de la naturaleza dejan de ser la plenitud y lo completo. La incondicionalidad, arbitrariedad, espontaneidad, caracterizan a un organismo vivo. Ellos no eliminan lo que es conforme a la ley en él, pero crean junto con este un complejo único — y esto es la fundamental especifican de lo vivo. El lugar de la vida biológica en el plano natural-científico se define por su contacto con el micro y macro mundos. Lo vivo está sumergido simultáneamente en ambos mundos: en micromundo y macromundo.

El mecanismo (reloj, computadora) consta de elementos tipo, tiene una típica estructura renovadora, tiene, en todo momento, una composición exacta, la cual en principio es definible. Al mecanismo se puede ver en detalle, desmontar y montar, cambiar algunas partes. El puede ser copiado muchas veces.

Todo lo contrario ocurre con el organismo. Es una entidad, unida con múltiples mecanismos del organismo, que la continúan al macromundo, potencian, le dan una macro proporción. El estado del organismo al nivel molecular, a partir del cual crece, no puede ser definido con exactitud. Mas todavía, tomando en cuenta su complejidad y carácter no pronosticado, no le puede ser atribuida, hablando seriamente, ninguna función de ondas — ni siquiera teóricamente, por la falta de pronostico de los procesos adentro del organismo.

Cualquier órgano o sistema del organismo no cumple solo una función, como parece al principio: sangre — transportador del oxigeno, el sistema óseo — soportador del organismo, ARN — codificación de proteínas, etc. Nada semejante! La cantidad de funciones que conocemos de cualquiera de ellos, es indeterminadamente numeroso, y mas conocemos, tanto mas complejo aparece su espectro. Y así es en todos los niveles de lo vivo.

 

 

Folleto Misionero # S138

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Editor: Obispo Alejandro (Mileant)

 

(creation_man_a_mileant_s.doc, 08-07-2003).

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